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Actualmente muchas personas han reducido su ingesta de hidratos de carbono para controlar su peso. ¿Es una buena idea? Depende. 

La mayoría de los expertos está de acuerdo en que los hidratos de carbono de las gaseosas y de las bebidas frutales azucaradas, los productos horneados que se compran en las panaderías como los budines, los productos de copetín y los caramelos incrementan el azúcar y las grasas en la sangre (como los triglicéridos), y así aumentan las probabilidades de sufrir diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas y hasta algunos tipos de cáncer. En lugar de eso, consumí “hidratos de carbono inteligentes” (granos integrales como la avena, el centeno, el pan y el arroz integral, además de frutas, verduras y legumbres) y proporcionarás a tu cuerpo poderosos compuestos para luchar contra las enfermedades.

Estas estrategias pueden ayudarte a reemplazar los hidratos de carbono refinados por alimentos saludables:

• Decile sí a los panes y cereales con la palabra integral en el primer ingrediente.

• Despedite de las papas. Mientras que las papas y el arroz blanco elevan el azúcar en la sangre,  las guarniciones como el centeno, la quínua y el trigo burgol lo mantienen más bajo y estable.

• Cená legumbres algunas noches por semana. Enjuagá las legumbres enlatadas para reducir el exceso de sodio. Luego incorpooralas a sopas, ensaladas, guisos o salsas, o disfrutalas con tu aderezo preferido como guarnición.

• Bebé té frío sin endulzar o agua. Además de aportar cientos de calorías que nos hacen subir de peso, las gaseosas (aunque sea una lata por día) se relacionan con un riesgo más alto de padecer diabetes, enfermedades cardíacas y sobrepeso.

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