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La verdad sobre los riesgos de beber

Seguro que ya notó que mientras un titular ensalza al alcohol por su capacidad de prolongar la vida, otro lo acusa de provocar muertes prematuras. Cuando los medios de comunicación exageran los hallazgos científicos solo logran confundir. Aquí lo que debe saber.

Lo bueno

Los riesgos y beneficios del alcohol dependen de la cantidad ingerida. Casi todas las autoridades sanitarias sitúan la difusa línea que separa el consumo “moderado” del “excesivo” después de la primera o segunda

“bebida estándar” al día (10 gramos de alcohol puro) para las mujeres y

entre la segunda y la cuarta para los hombres. ¿No sabe cuál es la diferencia? Descuide, no es el único.

Y es que, por ejemplo, una copa de vino de 175 mililitros equivale a casi un par de bebidas estándar.

Está comprobado que, en comparación con los abstemios, quienes beben con moderación corren menos riesgo de padecer diabetes y sufrir

accidentes cardiovasculares, como apoplejías isquémicas e infartos de miocardio. No obstante, dichas ventajas no son razón suficiente para empezar beber si no tiene el hábito. De todos modos, casi nadie lo consume para mejorar su salud. Beben porque es relajante, placentero, divertido... o por convivir.  En ese caso, quizá los beneficios superen los efectos adversos potenciales. Solo usted sabe lo que las copas aportan a su vida.

Lo malo

El alcohol está ligado a muchos problemas de salud, desde la adicción hasta la hepatopatía, así como las lesiones accidentales y la pancreatitis. En muchos de estos casos, mientras más bebe, mayor es el riesgo.

Todos los tipos de cáncer vinculados al consumo de la sustancia siguen el mismo patrón. Marilys Corbex, de la oficina europea de la Organización Mundial de la Salud, señala que el

hábito de consumir alcohol —por moderado que sea— aumenta las probabilidades de padecer cáncer de boca, garganta, esófago, laringe y mama. El peligro es mucho mayor para quienes lo hacen en exceso. Los efectos conjuntos del alcoholismo y el tabaquismo son especialmente dañinos: el líquido actúa como disolvente de los compuestos carcinógenos del cigarrillo, lo cual se traduce en una mayor amenaza que si se consumiera cada elemento de manera aislada. 

En cuanto a los padecimientos cardiovasculares, si bien algunos son menos comunes entre bebedores ocasionales que, entre abstemios, otros —como la fibrilación auricular y la apoplejía hemorrágica— presentan el comportamiento opuesto. En pocas palabras, el consumo excesivo de alcohol siempre es malo para el sistema cardiovascular. Al sumarse, todas estas contingencias se traducen en menos años de vida para quien se excede. Según un metanálisis de 600.000 sujetos realizado en 2018, una vez superada la marca de diez bebidas estándar a la semana, la esperanza de vida de los participantes empezó a disminuir entre seis meses y cinco años. Lo anterior dependió de la cantidad adicional consumida.

Lo feo

No solo pone en riesgo a quien lo bebe. De hecho, al menos 10 por ciento de las muertes por lesiones asociadas al abuso de estupefacientes afectan a personas cercanas al bebedor debido a percances, accidentes viales, maltrato y violencia.

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