Las mujeres y el deporte: no todos los días son iguales Las mujeres y el deporte: no todos los días son iguales

Si es mujer sabe que no todos los días son iguales para hacer actividad física: algunos cuestan más que otros. Escuche a su cuerpo y siga estos consejos

1. Programe su ejercicio según su ciclo menstrual

No lo comente, pero cuando la vean ejercitándose como loca en la escaladora, seguramente se encontrará en la última fase de su ciclo menstrual. Un estudio de la Universidad de Adelaida en Australia encontró que al hacer ejercicio durante esta parte del mes, cuando lo niveles de estrógeno y progesterona están más altos, se quema más grasa con menos energía, lo que también disminuye el cansancio físico

2. Revise sus niveles de hierro

No, no nos referimos a las pesas de hierro que puede levantar; nos referimos a la clase de hierro que les permite a las células sanguíneas transportar oxígeno al tejido muscular. Un estudio de la Universidad de Cornell halló que a las mujeres con niveles bajos de hierro —pero no tan bajos como para considerarlas anémicas— se les dificultaba más seguir un programa de ejercicio. En Estados Unidos, alrededor de 16% presentan esta deficiencia y no lo saben. Las que realizan intensas actividades físicas, las que están a dieta o las que son vegetarianas conforman un grupo de riesgo. ¡Pero no se angustie! Un complemento diario de hierro de 100 mg puede duplicar su resistencia al ejercicio. Sólo tenga en cuenta que los complementos deben ingerirse bajo supervisión médica. Algunas buenas fuentes naturales de hierro son la carne roja, los mariscos, los cítricos y los jugos de los cítricos, sobre todo cuando acompañan alimentos ricos en hierro para potenciar su absorción, como los granos enteros, las verduras verdes y las legumbres. 

3. No le haga caso a los espejos del gimnasio

Los diseñadores no resisten la tentación de poner espejos por doquier. Suponen que usted quiere verse mientras hace ejercicio. Pero observarse cuando está en la escaladora, balancea los brazos o está saltando puede ir en su contra. Un estudio mostró que las mujeres que se ejercitan frente a un espejo se sienten más tensas y cansadas tras 30 minutos de trabajo. Un estudio mostró que las mujeres que se ejercitan frente a un espejo se sienten más tensas y cansadas tras 30 minutos de trabajo. Algunos gimnasios están tomando conciencia de esta situación y ahora ofrecen zonas “libres de espejos”. Si no es el caso del suyo, hable al respecto con el administrador. 

4. Prescinda de los videos protagonizados por estrellas

Son numerosas las celebridades esculturales y modelos esqueléticas que esperan que adquiera su próximo video de ejercicios. Pero los expertos advierten que más bien podrían minar su motivación. Un estudio de la Universidad McMaster, en Hamilton, Ontario, Canadá, halló que la gente se sentía menos motivada y más insegura cuando utilizaba videos protagonizados por modelos flaquísimas con músculos colosales y minúsculas tangas. Y el efecto era aún peor ante una presentadora curvilínea liderando a un grupo de mujeres rellenitas de aspecto promedio. Un escenario así acentuaba la división entre las divas y la gente común y corriente. Si quiere un video de ejercicio o una clase estimulantes, los investigadores aconsejan buscar un instructor que le inspire confianza, con una buena formación y que, como todos, necesite ejercitarse para verse bien. Los videos que hacen los instructores personales y los fisiólogos del deporte, o las clases impartidas por ellos, son una apuesta segura. 

5. Puede ser pesada y saludable

Muchas mujeres creen que son demasiado pesadas como para practicar un deporte. Otras se descorazonan si no ven una pérdida considerable de peso tras algunas semanas de ejercicio. Pero el mayor beneficio que la actividad física aporta es mantener sano el corazón. De hecho, los estudios muestran que gracias al ejercicio es posible predecir una cardiopatía. Uno en particular, publicado en 2004 en la Revista de la Asociación Médica de EE UU (“Journal of the American Medical Association”), analizó a más de 900 mujeres, de las que 3/4 padecían sobrepeso u obesidad. Los científicos evaluaron su peso, índice de masa corporal y nivel de actividad física, y les practicaron angiogramas para detectar padecimientos cardíacos. Los resultados fueron claros: el peso no importaba, pero el ejercicio sí. No fue la mujer más pesada la que mostró mayores problemas cardíacos, sino la menos activa físicamente. Así que, no importa su tamaño, ¡muévase!

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