La sepsis: qué es y cuáles son sus síntomas La sepsis: qué es y cuáles son sus síntomas

Mayormente conocida como septicemia.l Es un síndrome que ataca principalmente a las personas mayores o enfermas que corren mayor riesgo; además, los efectos pueden ser duraderos.

Por lo general pensamos que las picaduras de insectos y las cistitis son incómodas, mas no forzosamente peligrosas. Sin embargo, lo que en ocasiones comienza con la imperiosa necesidad de rascarse o la renuencia a tomar antibióticos tiene el potencial de darle un peligroso giro a su salud si desarrolla una sepsis: tal vez empiece a experimentar dificultad para respirar y sensación de desvanecimiento o desorientación sin poder identificar las causas de ese malestar repentino.

Qué es la sepsis

Es una urgencia médica que puede volverse mortal en un santiamén. Se trata de un síndrome que cobra la vida de casi 11 millones de personas al año en todo el mundo, lo cual supera la cifra total de víctimas del cáncer. En vista de lo anterior, sorprende que en la mayoría de los casos la gente sepa poco sobre el tema. Además de ser letal en potencia, la sepsis puede dejar secuelas de largo plazo entre los sobrevivientes que no reciben tratamiento oportuno. 
Quizás la haya oído mencionar por su nombre común, septicemia. Sobreviene cuando el organismo reacciona de modo exagerado a una infección. En lugar de limitar su actividad a un área del cuerpo, el sistema inmunitario libera un exceso de sustancias químicas antimicrobianas en la sangre, lo cual produce una reacción inflamatoria generalizada. Con el paso del tiempo, esto puede causar un peligroso descenso de presión arterial y disfunción orgánica, es decir, un choque séptico. 

“Para entenderla, podemos asemejarla a los daños colaterales de un combate”, señala el presidente de la Alianza Mundial contra la Sepsis, Konrad Reinhart, investigador especializado en el fenómeno. “Ocurre como en la guerra, cuando uno está defendiendo su país puede herir a sus compatriotas”.

Las sepsis pueden empezar con enfermedades bacterianas como la neumonía, las infecciones de vías urinarias o la celulitis (infección asociada a una herida en la piel). En otras ocasiones, la raíz del problema es una infección por hongos, virus o parásitos, aunque esto último es menos frecuente. 

“El tiempo es un factor crítico en estas emergencias”, explica Ron Daniels, especialista en terapia intensiva de Birmingham, Reino Unido. Para sorpresa de muchos, el 80 por ciento de los casos comienzan fuera del hospital. Por eso es de vital importancia que la gente reconozca los síntomas y busque atención médica de inmediato. 

¿Cómo reconocer una sepsis?

Si sabe o sospecha que padece alguna infección y comienza a arrastrar las palabras o a experimentar confusión, dolor extremo en músculos o articulaciones, dificultad respiratoria grave, palidez o manchas en la piel, falta de micción en todo el día o la sensación de estar muriendo. “Confíe en su instinto”, recomienda Daniels. “Tenga siempre esta pregunta en mente: ‘¿Será sepsis?’”. Tal vez necesite antibióticos o antifúngicos con urgencia. En los casos más serios, se administran líquidos por vía intravenosa y fármacos para revertir la hipotensión, corticosteroides para estabilizar la presión arterial y la circulación, y tratamientos como hemodiálisis y ventilación mecánica si los órganos dejan de funcionar. 
Aunque cualquiera puede desarrollar una sepsis, las personas mayores o enfermas corren mayor riesgo; además, los efectos pueden ser duraderos. “El 40 por ciento de los sobrevivientes presenta uno o más problemas físicos, psicológicos o cognitivos persistentes, como deterioro del sentido de la realidad o mala memoria”, subraya Daniels. También es posible experimentar estrés traumático, ansiedad o depresión. Algunas víctimas padecen fatiga crónica o dolor en músculos y articulaciones. Solo la mitad retoma sus actividades normales dentro del año posterior al evento. 

Es posible salvar vidas si la gente aprende a reconocer los signos de sepsis, asegura Reinhart. El experto señala medidas como la vacunación contra la neumonía y la influenza, y la atención de padecimientos crónicos y heridas cutáneas. “También hay que adoptar hábitos saludables y evitar el estrés”.

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