Enfermedades cardíacas: la mayor causa de muerte en mujeres Enfermedades cardíacas: la mayor causa de muerte en mujeres

Lo que todas las mujeres deberían saber sobre la salud cardiovascular.

Marie Bernhardt* de Marbach am Neckar, Alemania, de 62 años, tuvo algunos episodios breves de náuseas un día en mayo de 2018. Dos días después, las náuseas la despertaron a las 5:00 a.m. “Vomité varias veces y tuve diarrea”, dice Marie. Pensando que tenía una infección, tomó una aspirina y volvió a la cama.

Pero una hora o dos más tarde, se despertó con dolor en el pecho. Le dolían el brazo izquierdo y la espalda. También sintió presión en el pecho. Todos los síntomas típicos de un ataque al corazón.

En la familia de Marie hay varios antecedentes de enfermedades coronarias. Recientemente había sufrido estrés debido a la muerte de un familiar. Y por lo que había visto en algunas ocasiones en las noticias sabía que sus síntomas podrían significar que estaba sufriendo un infarto. Pero no estaba segura. Así que, en vez de llamar a los servicios de emergencia, llamó a un amigo que insistió en que llamara a una ambulancia inmediatamente.

Sin ese consejo, Marie admite que quizás hubiera esperado más y que esa demora podría haberle costado la vida. De camino al hospital, el equipo de la ambulancia confirmó que Marie estaba sufriendo un infarto. En el servicio de urgencias perdió el conocimiento, despertando horas después en la unidad de terapia intensiva (UTI), donde se enteró de que los cirujanos le habían colocado cinco stents para abrir sus arterias bloqueadas.

Marie está bien ahora. Pero tiene suerte de estar viva.

La demora en pedir ayuda es solo uno de los riesgos para las mujeres con diagnóstico y tratamiento de infarto. Esto es lo que usted necesita saber.

¿Por qué Marie no pidió ayuda de inmediato? Esa vacilación es sorprendentemente común entre las mujeres. Un estudio suizo publicado en 2018 reveló que las mujeres que habían padecido un infarto habían esperado, de promedio, 37 minutos más que los hombres, antes de pedir ayuda. Según el doctor Stéphane Manzo-Silberman, cardiólogo intervencionista de los Hospitales de París, Francia, “dos tercios de los pacientes con infarto tienen el dolor torácico típico. Pero las mujeres especialmente presentan además otros síntomas: náuseas, mareos, fatiga inusual. Esto causa confusión a la mujer, y también al médico”.

Pero los síntomas de Marie eran clásicos: dolor en el pecho y en el brazo izquierdo. Y sabía que esto podría ser señal de un ataque al corazón. Sin embargo, aun así vaciló.

Manzo-Silberman dice que con demasiada frecuencia las mujeres siguen pensando que el infarto es algo que sucede principalmente a los hombres. Esto puede ser un malentendido fatal. Según la Fundación Cardiológica las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en la mujer: una de cada tres mujeres muere a raíz de estas enfermedades.

A veces, incluso los médicos no reconocen cuando una mujer está teniendo un infarto. Un análisis de los pacientes ingresados a través de urgencias en los hospitales de Florida entre 1991 y 2010 reveló que “las mujeres tienen más probabilidades de sobrevivir a un infarto si son tratadas por un médico mujer, en lugar de un hombre”, dice el profesor Brad Greenwood, de la Universidad George Mason en Fairfax, Virginia, Estados Unidos, uno de los autores del estudio. El profesor Greenwood especula con que las mujeres médico podrían captar más rápidamente las señales no verbales de las pacientes, y estas últimas podrían sentirse más cómodas al compartir sus síntomas con médicos que sean mujeres.

Más allá de eso, lo que sucede cuando el sistema cardiovascular de una mujer falla a veces es muy diferente de lo que sucede con el de un hombre.

Enfermedades cardíacas: la mayor causa de muerte en mujeres

Infartos no detectados 

Hace unos cinco años, Jolanda Van Kooten, de 50 años, de Terheyde, Países Bajos, decidió que ya era hora de enfrentarse a su padre al que consideraba responsable de su trauma infantil. Madre de tres hijos había sufrido migrañas e hipertensión desde su adolescencia, agravada por el peso de los difíciles recuerdos de su infancia. El estrés de la confrontación era profundo.

Ese fin de semana, después del encuentro con su padre, mientras estaba en casa con un amigo, sufrió un dolor agudo en los brazos, la mandíbula y la cara. Había tenido brotes más leves de tales síntomas en el pasado. Esos habían sido más fáciles de ignorar. Estos dolores exigían su atención.

Aun así, restó importancia a sus síntomas cuando llamó para que le dieran cita urgente con el médico. “Mirando atrás, me doy cuenta de que estaba en fase de negación”, dice Jolanda. “Soy enfermera y me habría alarmado si hubiera visto esos mismos síntomas en cualquier otra persona”.

El médico de guardia no era su médico habitual. Aunque la presión arterial de Jolanda estaba por las nubes, cuando ella restó importancia sus síntomas, el médico estuvo de acuerdo en que cualquiera que fuera la causa, podía esperar hasta que viera a su médico habitual pasado el fin de semana.

Ese lunes, su propia doctora de cabecera le hizo una prueba de troponina en sangre, que mostró niveles elevados. El corazón libera la proteína troponina en el torrente sanguíneo en respuesta a una lesión cardíaca, como un infarto. La doctora envió a Jolanda a un cardiólogo que la mantuvo ingresada en el hospital durante la noche. Un ECG y un angiograma no revelaron signos de bloqueo. Fue enviada de nuevo a casa.

Sin embargo, Jolanda sufrió un infarto ese sábado por la noche, causado por un vasoespasmo, una contracción de una arteria coronaria que bloquea el flujo de sangre al corazón.

¿Por qué los médicos no pudieron diagnosticarlo?

Peligros ocultos de las enfermedades cardíacas

La mayoría de nosotros asociamos los infartos con obstrucciones causadas por la acumulación de placa (aterosclerosis) en las arterias. Los médicos utilizan el término “isquemia” para indicar que el flujo sanguíneo se reduce o se bloquea. De lo que muchas veces no nos damos cuenta (incluso algunos médicos) es que la isquemia puede producirse sin ninguna obstrucción. En tal vez el 50 por ciento de los infartos sufridos por mujeres menores de 65 años, las obstrucciones no son las culpables.

Dichos infartos, especialmente en las mujeres, son tan frecuentes que los investigadores les han dado un acrónimo: MINOCA (infarto de miocardio con arterias coronarias no obstructivas). Son causadas por un tipo de isquemia que también tiene un nuevo nombre: Un INOCA (isquemia sin arterias coronarias obstructivas). 

En un tipo de INOCA, las arterias podrían sufrir espasmos, causando una contracción que cierra el flujo sanguíneo al corazón. En un segundo tipo, las mujeres pueden sufrir desgarros en sus arterias que forman coágulos y bloquean el flujo sanguíneo. En un tercer tipo, se origina un problema en los vasos sanguíneos diminutos que se alimentan de las arterias más grandes.

Si bien todos los tipos anteriores de reducción del flujo sanguíneo pueden llevar a un infarto, ninguno es detectable mediante un angiograma, la prueba que se le hizo a Jolanda en el hospital. Los angiogramas buscan obstrucciones en las grandes arterias coronarias.

Jolanda continuó teniendo síntomas. Su médico de cabecera buscó a una especialista que pudiera tratarla y encontró a la doctora Angela Maas, profesora de Salud cardíaca de la Mujer en el Centro médico de la Universidad Radboud, Nijmegen, Países Bajos. Después de realizar más pruebas y revisar sus síntomas, Maas determinó que Jolanda había estado en vías de sufrir un infarto causado por un vasoespasmo cuando buscó ayuda médica ese sábado por la noche.

Aunque la arteria coronaria de Jolanda se había contraído, el “calambre” en la arteria no era constante. Mientras se calmaba momentáneamente, la sangre fluía antes de que se contrajera de nuevo.

Maas le recetó varios medicamentos que controlan los espasmos coronarios, y Jolanda se encuentra mucho mejor ahora. Cuando siente un síntoma de forma ocasional, se recuerda que el estrés contribuyó a su infarto y los síntomas son señales de su corazón para que vaya más despacio. “Intento disfrutar más de la vida”.

Las mujeres, especialmente las menores de 50 años, también pueden sufrir otro tipo de infarto causado por la disección espontánea de las arterias coronarias (SCAD). Aquí una pared arterial se abulta y rasga, reduciendo o deteniendo el flujo de sangre al corazón. Y con más frecuencia se produce en mujeres aparentemente sanas sin factores de riesgo conocidos, aunque alrededor de un tercio podría ser hipertensa.

Un gran estudio realizado en el Journal of the American Heart Association en 2019 reveló que, aunque el SCAD representa solo del uno al cuatro por ciento de los infartos en general, es responsable de aproximadamente el 25 por ciento de los infartos en mujeres menores de 50 años.

Un tercer tipo de infarto que experimenta con más frecuencia las mujeres que los hombres es el llamado Takotsubo o síndrome del “corazón roto”, y es justo como suena: un infarto causado por un acontecimiento emocional repentino y chocante. Tales choques emocionales pueden conducir a contracciones en los vasos sanguíneos diminutos del corazón.

Reduzca el riesgo cardiovascular ahora

Por supuesto, las mujeres pueden tener y tienen infartos causados por la acumulación de placa. Es la causa principal en las mayores de 65 años. Por lo tanto, las mujeres de todas las edades necesitan tomar decisiones saludables con respecto a su estilo de vida.

También tenemos que ser conscientes de otros factores de salud que aumentan nuestros riesgos. “Si ha tenido hipertensión durante el embarazo, o diabetes, o tiene síndrome de ovario poliquístico, o menopausia precoz, es extremadamente importante que se controle la presión arterial y el colesterol cada año, y acuda a la consulta de un médico”, dice la cardióloga Leslie Cho, directora del Centro Cardiovascular de Mujeres en Cleveland Clinic, Ohio. 

Entre los factores de riesgo, la diabetes podría ser la más significativa. “La diabetes hace que sea el colesterol lo que más probablemente cause los bloqueos”, dice Cho. Así que un buen manejo de la diabetes es esencial para proteger el corazón.

El doctor Cho asegura que el ejercicio puede ser la clave más importante para mantener su corazón lo más sano posible. Esto se confirma con innumerables estudios. Por ejemplo, según un artículo publicado por la Clínica Mayo de los Estados Unidos en junio de 2020, se descubrió que las personas activas entre 65 y 84 años que tienen una acumulación significativa de placa no tienen más probabilidades de morir que las personas sedentarias sin ella.

La actividad aeróbica, como caminar, nadar, correr y andar en bicicleta, puede ayudar a mantener el músculo cardíaco. Sin embargo, el ejercicio no tiene por qué ser agotador. Caminar vigorosamente durante media hora al día puede ser tan beneficioso como correr.

¿La única excepción a la regla del ejercicio? A las mujeres que han sufrido infartos debido a SCAD se les aconseja normalmente evitar el ejercicio intenso. 

La comida puede ser una forma de medicina. Cambiar a una dieta total o principalmente vegetariana puede reducir los riesgos cardíacos, reveló un estudio estadounidense en 2019. Otros estudios sugieren que los alimentos procesados provocan mayor riesgo en los corazones. Un factor que con demasiada frecuencia se pasa por alto es la salud emocional. “Las mujeres tienen muchas más probabilidades de tener problemas psicosociales que pueden predisponerlas a padecer una insuficiencia cardíaca precoz”, dice la doctora Cho. “La depresión aumenta el riesgo de sufrir un infarto”. Si estamos estresados, nuestro cuerpo producirá niveles más altos de hormonas que pueden hacer que los vasos sanguíneos se contraigan.

Para el estrés puede ayudar una buena risa, afirma un reciente comunicado de prensa del Instituto Cardiovascular del Beth Israel Deaconess Medical Center en Boston. 

Tómese los síntomas en serio

Es vital interiorizar lo siguiente: solo a través de pruebas médicas tanto usted como su médico sabrán si está sufriendo un ataque al corazón. No se autodiagnostique. Llame para pedir ayuda inmediatamente.

“Las mujeres suelen tener dolor en las mandíbulas, en la espalda, entre los omóplatos o en el campo gástrico superior”, dice Maas. “Y a veces solo sienten un poco de comezón en el área del pecho”. 

Si un médico no se toma sus síntomas lo suficientemente en serio, es imperativo insistir. “Pida la prueba de troponina de alta sensibilidad”, aconseja la doctora Maas. “En la actualidad, muchos hospitales utilizan estas troponinas de alta sensibilidad, pero muchos otros todavía no lo hacen”.

Donde se utiliza, la prueba ha dado como resultado el doble de diagnósticos de infarto en mujeres. Eso significa que muchos miles de mujeres están sufriendo infartos que no se descubren. 

Tómese los síntomas en serio. Haga que su médico se tome sus síntomas en serio. Puede ser que simplemente salve su propia vida. 

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