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Un resumen de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria sobre los riesgos a los que se exponen las personas que fuman con estos dispositivos.

El cigarrillo electrónico (también conocido como vaporizador, vapeador o su nombre en inglés e-cigarette) consta de un recipiente en forma de cigarrillo o similar, una batería interior para generar calor y una carga con una solución líquida que al calentarse produce un vapor que vehiculiza diferentes sustancias para ser inhaladas (vapear). La solución líquida está compuesta por nicotina, saborizantes y otros productos químicos, que al calentarse no solo generan aerosoles de nicotina sino otros productos químicos que resultan tóxicos o peligrosos para la salud (carcinógenos).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) hace hincapié en los potenciales riesgos tóxicos y hasta cancerígenos de algunas sustancias detectadas en el vapor de este tipo de dispositivos, y enfatiza que son una nueva fuente de contaminación del aire, e incluso ser nocivo para quien este expuesto como fumador pasivo. A nivel nacional, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) prohibió su utilización, indicando que "el cigarrillo electrónico no fue estudiado a fondo, así que no se conocen sus riesgos potenciales", por lo que preventivamente se evita su uso.

Estos productos son más accesibles y agradables para jóvenes (y hasta niños), que se ven atraídos por la novedad, la posibilidad de probar diferentes sabores (tabaco, frutas, chicle, café, menta, etc.) y la creencia de que se trata de algo mucho menos dañino que el cigarrillo convencional y casi inocuo, cuando no es así.

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IQOS o Calentadores de Tabaco

Actualmente, con amplia difusión internacional, se está desarrollando una campaña muy costosa para darlo a conocer. El método, llamado Heat Not Burn (HNB), consiste en calentar en seco una preparación sólida de tabaco, a una temperatura próxima a 350°C, que no produce combustión sino una degradación térmica del tabaco que no llega a producir llama, es decir no arde.  Se utiliza con el dispositivo IQOS (I Quit Ordinary Smoking), según sus iniciales en inglés que significan “dejo el tabaco habitual”, que sugiere un cambio en la forma de fumar, promocionado como un método: sin combustión, sin cenizas, sin humo y con menos olor. Aunque los productos generados podrían ser catalogados como humo, se insiste en obviarlo para eludir su prohibición en lugares cerrados.

El IQOS presenta un diseño moderno y atractivo que se comercializa en diferentes colores y muestra gran similitud a los más modernos smartphones. Lo real es que este dispositivo contiene una cantidad de nicotina muy similar a los cigarrillos normales y muchas otras sustancias tóxicas, por lo que es tan adictivo como el tabaco y, por lo tanto, nocivo para quienes lo consumen, según recientes estudios científicos independientes.

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Pipas de Agua (Narguile o Sisha)

La pipa de agua es un instrumento para consumir tabaco muy tradicional en Asia y África, que desde hace unos años se hay popularizado en la cultura occidental, fundamentalmente en la población joven. Existe la creencia de que el agua del depósito del cuerpo de la pipa actúa como “filtro protector”, pero numerosos estudios demuestran lo contrario. El fumador de pipa de agua inhala grandes concentraciones de monóxido de carbono (suma el humo procedente del tabaco con el del carbón que se utiliza para la combustión), y otros productos tóxicos que lo convierten en un consumo muy peligroso.

Según la OMS, fumar en pipa de agua implica un consumo de tabaco mayor al que suele producirse cuando se fuma un cigarrillo, debido a que en una sesión el fumador de pipa de agua consume el equivalente a 100 cigarrillos (o más). También subraya que fumar tabaco en pipa de agua es un riesgo potencial para la salud tanto del usuario como de aquellos expuestos al humo, ya que este contiene elevados niveles de compuestos tóxicos y productos químicos cancerígenos.

En nuestro país, un trabajo realizado por el Centro de Investigaciones de Enfermedades No Transmisibles (CIENTA) en el 2016 evaluó a 1.700 estudiantes universitarios de CABA, y mostró que casi uno de cada tres (27%) había fumado en pipa de agua al menos una vez, mientras que entre los fumadores ese valor trepaba al 40%. Cuando se les preguntó si fumar con pipa de agua era perjudicial para la salud, casi 3 de cada 10 (29%) respondieron negativamente, y 1 de cada 4 (39%) consideró que representa menos riesgo que el consumo de cigarrillos convencionales. El carácter habitualmente grupal de esta práctica, la permisividad social y la falsa creencia de inocuidad del consumo afianzan aún más este peligro. 

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Juntos contra el tabaco

Fiel a su tradición de luchar contra el consumo del tabaco, la revista Selecciones de Reader´s Digest apoya a las diversas organizaciones y empresas que apoyan la iniciativa Juntos contra el Tabaco. 

Ingrese ya en http://juntoscontraeltabaco.com/?ref=rd y firme la petición para el Estado argentino aumente el compromiso con las recomendaciones realizadas por la Organización Mundial de la Salud con relación al reducción del número de fumadores. ¡Ya la firmaron 181 países! Súmese a la iniciativa. 

Recomendaciones de la AAMR

FUMAR CAUSA: 

Disminución de oxígeno al corazón y otros tejidos del cuerpo. 

Disminución de la tolerancia al ejercicio. 

Disminución del HDL (colesterol bueno). 

Aumento de la presión sanguínea y ritmo cardíaco. 

Aumento el riesgo de: 

- Padecer enfermedad coronaria y ataques al corazón. 

- Desarrollar enfermedad coronaria luego de cirugía de By pass. 

- Enfermedades arteriales periféricas y derrame/infarto cerebral. 

- Cáncer de pulmón, de garganta, bronquitis crónica y enfisema. 

- Padecer esterilidad e impotencia. 

- Enfermedad de las encías, úlceras. 

- Infecciones respiratorias y muerte súbita infantil en los niños que están expuestos a humo de tabaco. 

¿QUÉ VENTAJAS TIENE DEJAR DE FUMAR? 

Se prolonga la vida. 

Disminuye el riego de desarrollar enfermedades cardiovasculares. 

Disminuye el riesgo de tener presión arterial alta, de enfermedad vascular periférica (en las piernas) y de infarto o derrame cerebral. 

Disminuye el riesgo de desarrollar enfermedades como diabetes, cáncer de pulmón, cáncer de garganta, enfisema, bronquitis crónica, úlceras, enfermedades de las encías, entre otras. 

La persona se sentirá más sana. No toserá tanto, no le dolerá tanto la garganta y sentirá más energía. 

Disminuirán las arrugas de la cara, desaparecerán las manchas de los dientes, mejorará la piel y desaparecerá el olor a rancio de la ropa y del pelo. 

Mejorará el sentido del gusto y del olfato. 

Ahorrará dinero. 

¿QUÉ PASA CUANDO DEJÁS DE FUMAR?

Después de 20 minutos: Se deja de contaminar el aire,  la presión sanguínea y el pulso disminuyen. 

Después de 8 horas: Aumenta el nivel de oxígeno en la sangre.

Después de 24 horas: Disminuye el riesgo de tener ataque al corazón. 

Después de 48 horas: Vuelve la habilidad de saborear y oler. 

Entre 2 semanas y 3 meses: mejora la circulación y tolerancia al ejercicio.

De 1 a 9 meses: Disminuyen la tos, la congestión y la fatiga. Aumenta el nivel de energía. 

Después de un año: Disminuye el riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca. Después de 5 años disminuye el riesgo de derrame cerebral.

Después de 10 años: Disminuye el riesgo de cáncer de pulmón y también de otros cánceres.

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