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En la Argentina mueren más de 40.000 personas por año a causa del cigarrillo.

El consumo de tabaco es la principal causa evitable de enfermedad y muerte en el mundo. Cada año mueren más de 7 millones de personas, de las que más de 6 millones son fumadoras y alrededor de 890.000 son no fumadoras expuestas al humo de tabaco ajeno (OMS). Se estima que la mitad de los fumadores muere de alguna enfermedad relacionada al consumo de tabaco y vive en promedio 10-15 años menos que los no fumadores.

En la Argentina mueren más de 40.000 personas por año y debido a las consecuencias del tabaquismo incluyendo, entre otras, enfermedades cardiovasculares, Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) y cáncer de pulmón.

De acuerdo con la 4ta. Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR 2018), la prevalencia de consumo de tabaco continúa su tendencia descendente desde 2005, llegando a una reducción al 25% desde entonces.

Con respecto a los fumadores pasivos y de acuerdo con los resultados, la exposición al humo de tabaco ajeno en el trabajo se redujo significativamente respecto de la encuesta anterior. No obstante, una de cada cinco personas aún trabajan expuestas al humo de tabaco.

Pese a la mejora en algunos indicadores, la prevalencia de consumo de tabaco y la morbimortalidad atribuible al tabaco continúan siendo de las más elevadas de la región. 

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Juntos contra el tabaco 

Fiel a su tradición de luchar contra el consumo del tabaco, la revista Selecciones de Reader´s Digest apoya a las diversas organizaciones y empresas que apoyan la iniciativa Juntos contra el Tabaco. 

Ingrese ya en http://juntoscontraeltabaco.com/?ref=rd y firme la petición para el Estado argentino aumente el compromiso con las recomendaciones realizadas por la Organización Mundial de la Salud con relación al reducción del número de fumadores. ¡Ya la firmaron 181 países! Súmese a la iniciativa. 

Nuevas tendencias en consumo

Este reciente escenario ha impulsado a las tabacaleras a diseñar nuevas formas de consumo más atractivas. Ha surgido así el cigarrillo electrónico o E-cig que, de acuerdo con las publicidades de las mismas tabacaleras y sin ningún respaldo científico, afirman ayuda a dejar de fumar, es más seguro que el cigarrillo tradicional y no genera adicción.

El cigarrillo electrónico consta de un recipiente en forma de cigarrillo o similar, una batería interior para generar calor y una carga con una solución líquida que al calentarse produce un vapor que vehiculiza diferentes sustancias para ser inhaladas (vapear). La solución líquida está compuesta por nicotina, saborizantes y otros productos químicos, que al calentarse no solo generan aerosoles de nicotina sino otros productos químicos que resultan tóxicos (carcinógenos) para la salud. Estos dispositivos, aunque en Argentina están prohibidos por el ANMAT, se venden libremente.

Del análisis de diferentes estudios se observa que los dispositivos electrónicos de liberación de nicotina permiten también la inhalación de otras sustancias (saborizantes, cocaína, drogas sintéticas y derivados de cannabis, entre otras), que además del poder adictivo, suman nuevas toxicidades potenciales que pueden afectar adversamente sobre el aparato respiratorio. 

El consumo a través de este tipo de dispositivos fue evaluado por primera vez en la Argentina (ENFR 2018), alcanzando una prevalencia de 1,1%, la cual es significativamente más baja que la que se observa en otros países del mundo, pero va en aumento. Es necesario alertar a la población sobre el riesgo de estas nuevas formas de fumar, del atractivo que representan para los jóvenes con sus sabores similares a golosinas y diseño novedoso, iniciándolos en esta adicción. 

La salud respiratoria demanda respirar aire limpio. La inhalación directa o de segunda mano de humo y/o aerosoles generados por dispositivos electrónicos de liberación de nicotina u otros dispositivos representa una amenaza a la salud respiratoria. Todas las estructuras que componen nuestro aparato respiratorio están hechas y perfectamente dispuestas para cumplir con una de las principales necesidades que tenemos los seres humanos: la respiración del aire limpio y oxigenado, sin ella la vida no sería posible. 

Sobre la base de las gacetillas de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria.

Recomendaciones de la AAMR 

FUMAR CAUSA: 

· Disminución de oxígeno al corazón y otros tejidos del cuerpo.

· Disminución de la tolerancia al ejercicio.

· Disminución del HDL (colesterol bueno).

· Aumento de la presión sanguínea y ritmo cardíaco.

   Aumento el riesgo de:

- Padecer enfermedad coronaria y ataques al corazón.

- Desarrollar enfermedad coronaria luego de cirugía de By pass.

- Enfermedades arteriales periféricas y derrame/infarto cerebral.

- Cáncer de pulmón, de garganta, bronquitis crónica y enfisema.

- Padecer esterilidad e impotencia.

- Enfermedad de las encías, úlceras.

- Infecciones respiratorias y muerte súbita infantil en los niños que están expuestos a humo de tabaco. 

¿QUÉ VENTAJAS TIENE DEJAR DE FUMAR? 

· Se prolonga la vida.

· Disminuye el riego de desarrollar enfermedades cardiovasculares.

· Disminuye el riesgo de tener presión arterial alta, de enfermedad vascular periférica (en las piernas) y de infarto o derrame cerebral.

· Disminuye el riesgo de desarrollar enfermedades como diabetes, cáncer de pulmón, cáncer de garganta, enfisema, bronquitis crónica, úlceras, enfermedades de las encías, entre otras.

· La persona se sentirá más sana. No toserá tanto, no le dolerá tanto la garganta y sentirá más energía.

· Disminuirán las arrugas de la cara, desaparecerán las manchas de los dientes, mejorará la piel y desaparecerá el olor a rancio de la ropa y del pelo.

· Mejorará el sentido del gusto y del olfato.

· Ahorrará dinero.

¿QUÉ PASA CUANDO DEJÁS DE FUMAR?

· Después de 20 minutos: Se deja de contaminar el aire,  la presión sanguínea y el pulso disminuyen.

· Después de 8 horas: Aumenta el nivel de oxígeno en la sangre.

· Después de 24 horas: Disminuye el riesgo de tener ataque al corazón.

· Después de 48 horas: Vuelve la habilidad de saborear y oler.

· Entre 2 semanas y 3 meses: mejora la circulación y tolerancia al ejercicio.

· De 1 a 9 meses: Disminuyen la tos, la congestión y la fatiga. Aumenta el nivel de energía.

· Después de un año: Disminuye el riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca. Después de 5 años disminuye el riesgo de derrame cerebral.

· Después de 10 años: Disminuye el riesgo de cáncer de pulmón y también de otros cánceres.

 

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