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Sabemos que la comida rápida en todas sus variedades es un arma de doble filo. Muy tentadora, pero muy calórica y poco nutritiva. Veamos algunos datos ...

Los restaurantes de comida rápida abundan. Según estudios, hasta un 50% de la población occidental consume esta comida al menos una vez por semana.

 

Algunos críticos sostienen que la pasión por la comida chatarra o rápida (típicamente con un alto contenido de grasa, azúcar, sal y calorías) y por las porciones gigantes es la responsable del crecimiento del sobrepeso y la obesidad que se observa, sobre todo, en niños y adolescentes.

 

En 1995, la clásica hamburguesa con papas fritas y una gaseosa en un McDonald’s de los Estados Unidos contenía 520 kcal. Hoy una hamburguesa súper grande con doble ración de papas fritas contiene unas 2225 kcal en los Estados Unidos y unas 1260 kcal en el Reino Unido. En este país, durante los últimos diez años, las porciones de comida rápida aumentaron su tamaño en un 30%. Muchas cadenas ofrecen “combos”, que combinan diferentes productos por un valor promocional. En la actualidad, algunos establecimientos proponen opciones más saludables, menos calóricas, pero la enorme mayoría de las comidas que venden (hamburguesas, papas fritas, panchos, pollo frito y pizza) contienen cantidades inmensas de sal, grasas y calorías, y prácticamente no tienen fibras.

 

La mayoría de las comidas rápidas contiene un alto porcentaje de grasas saturadas. Los alimentos fritos, en especial las papas fritas, también suelen tener grasas trans, que serían tan malas para la salud como las grasas saturadas, o aún peores. Las cadenas de comida rápida como McDonald’s se han comprometido a reducir las grasas saturadas de sus productos y a ofrecer menús o alimentos más nutritivos. Muchos han agregado una variedad de opciones más saludables, como ensaladas, sándwiches, sopas, yogures descremados y jugos. Algunas cadenas proveen en sus páginas web una guía nutricional, a la que pueden acceder quienes deseen mantener una dieta saludable.

 

Medidas de seguridad

 

A veces se producen casos de intoxicación alimentaria a partir de un producto que se vendió en un local de comidas preparadas. Cualquier comida que se elabore en forma masiva y que no se venda inmediatamente está expuesta a la contaminación. La bacteria Escherichia coli es potencialmente mortal para los niños pequeños, y se contrae al ingerir carne que no está bien cocida contaminada con la bacteria. Cuando se compra comida rápida, hay que ingerirla en el momento. En caso contrario, tendremos que guardarla en la heladera y recalentarla bien antes de comerla. Si estamos en un restaurante, debemos rechazar cualquier alimento precocido que no tenga buen aspecto.

 

Ritmo de vida agitado

 

Muchos llevamos una vida tan agitada que, en general, comemos a la carrera, incluso en el auto. Sin embargo, podemos optar por una comida rápida más liviana si, al elegir los ingredientes, somos más cuidadosos. Debemos tener en cuenta lo siguiente:

 

  • Hamburguesas: las hamburguesas simples contienen unas 225 kcal y unos 16 g de grasa, mientras que las súper hamburguesas contienen unas 450 kcal y 50 g de grasa. Elegí una simple y agregale vegetales frescos, como cebolla, tomate y lechuga.

 

  • Papas fritas: todos queremos acompañar la hamburguesa con papas fritas, pero el precio nutricional es alto. Sólo la porción chica de papas fritas contiene unas 200 kcal y 10 g de grasa. Una porción grande en las principales cadenas contiene casi 490 kcal con 23 g de grasa, la mayor parte saturada o trans. En lo posible, evitá las papas fritas o comelas muy de vez en cuando. Aunque se las cocine en aceite vegetal, contienen un alto porcentaje de grasas saturadas. Si podés, pedí papas fritas cortadas en bastones grandes. En general, contienen menos grasas que las cortadas en bastones finos, porque la superficie total en la que penetra el aceite es menor. No agregues sal; en todo caso, usá vinagre, que no contiene grasas y casi no tiene calorías.

 

  • Panchos: el pancho tradicional contiene 400 kcal y 18 g de grasa. En general, del 45 al 50% de las calorías proviene de las grasas. Comé un pancho de vez en cuando y limitate a agregarle mostaza, alguna salsa y cebolla.

 

  • Pescado frito con papas fritas: el pescado y las papas son dos alimentos sanos. Pero al freírlos, absorben el aceite como una esponja. Una porción típica de pescado frito con papas contiene unas 700 kcal y 49 g de grasa. Una opción más saludable es comer el pescado sin el rebozado, lo cual te ahorraría unas 283 kcal y 21 g de grasa. La merluza sin el rebozado tiene sólo 165 kcal y 2 g de grasa; si le agregamos el rebozado, tenemos 448 kcal y 23 g de grasa. Una porción grande de papas fritas tiene 502 kcal y 13 g de grasa. Si acompañás el plato con puré de arvejas, se agregan 65 kcal y sólo 0,5 g de grasa. Las croquetas de papa y pescado tienen 220 kcal y 13 g de grasa cada una.

 

  • Pizza: la pizza es la gran favorita entre las comidas rápidas. Pero, por desgracia, es una fuente importante de grasas. Una pizza de 35 cm tiene entre 40 y 95 g de grasa. Las calorías dependen de los ingredientes. Cuando comas pizza, seguí estos consejos:

 

  • Comé una sola porción: si acompañás una o dos porciones de pizza con ensalada complementarás el valor nutricional de tu comida rápida y disminuirá la ingesta de grasas y calorías.

  • Elegí los ingredientes: los vegetales son los que contienen la menor cantidad de grasa y calorías, y la mayor cantidad de nutrientes. Las carnes magras, como el pollo o el jamón cocido, son mejores que las salchichas o el salame.

  • Reducí la cantidad de queso: pedí menos queso. Si los ingredientes son verduras grilladas, pollo o mariscos, pedilos sin queso.

 

La ensalada: ¿es siempre la opción más sana?

 

Seguramente, pensás que una ensalada es la opción más sana en un restaurante de comida rápida. Puede ser, pero no siempre es así. Quizá te sorprenda saber que una ensalada con aderezo e ingredientes contiene, en general, más calorías y grasas que muchas de las comidas rápidas tradicionales. Por ejemplo, la típica ensalada César puede sumar fácilmente 500 kcal y 30 g de grasa (lo mismo que una hamburguesa chica con papas fritas).

 

Algunas ensaladas son sanas y muchos establecimientos de comida rápida ofrecen opciones de ensaladas reducidas en grasas y calorías. Una ensalada con trozos de pollo a la plancha, sin aderezo, contiene unas 200 kcal y 7 g de grasa, pero con un sobrecito de aderezo, suma unas 70 kcal y 6 g de grasa.

 

Muchas de las ensaladas que ofrecen estas cadenas son, sin duda, una mejor opción, pero cuando vayas a uno de esos restaurantes con la intención de comer una ensalada, no sucumbas a la tentación de pedir una hamburguesa con papas fritas.

 

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