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Evite que la preocupación controle su vida. Conozca cómo lidiar con la angustia y el estrés con estos sencillos consejos.

Definir la sensación

A menudo utilizamos los términos “preocupación”, “estrés” y “ansiedad” de manera indiscriminada; sin embargo, no son lo mismo. Cada uno alude a circunstancias únicas; identificar la que nos afecta, nos ayudará a saber cómo enfrentarla. La psicóloga Kristin Buhr, coautora de un libro al respecto, explica las diferencias.


La preocupación es un pensamiento negativo que surge por la incertidumbre generada en cierto aspecto de la vida. Suele tratarse de la inquietud constante de que algo negativo resulte de eventos futuros o a raíz de hechos del pasado.


El estrés describe su reacción a las presiones con las que carga. Se siente abrumado porque su día a día le exige demasiado tiempo, energía o cualquier otro recurso personal y limitado. Mientras que la preocupación es una idea, el estrés es, más bien, una sensación.


La ansiedad es la respuesta mental y fisiológica ante una amenaza percibida. Es el detector de humo del organismo: percibe peligro y le indica al cuerpo que acelere a fin de hacerle frente a la situación. Si bien las angustias están en su mente, la ansiedad puede tener efectos físicos, como el incremento del ritmo cardíaco. No obstante, la primera es capaz de detonar la segunda si su mente percibe las aflicciones imaginarias como amenazas reales. Aunque las tres sensaciones son comunes, esta última podría suponer un problema cuando es frecuente e intensa. Podría tratarse de un trastorno si, por ejemplo, tiene dificultades para dormir o si le impide realizar sus actividades diarias.

La ansiedad excesiva puede ser producto de un temor concreto: fobia social o una serie de experiencias (conocida como trastorno de ansiedad generalizada).

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Olvídese del “Y si…”

Si es una persona preocupada quizá tenga problemas al lidiar con la incertidumbre porque lo intranquiliza el hecho de que el resultado pueda ser negativo. Es más, tal vez crea que no logrará reponerse del hipotético revés. Buhr explica que es por lo anterior que la mayoría de los aprensivos suelen desarrollar “comportamientos de seguridad” negativos, conductas que los ayudan a evitar los riesgos, como eludir situaciones que los asustan o solicitar la aprobación de otros cuando dudan.

El problema es que la inseguridad no se puede esquivar por completo y mientras más huya de ella, más aterradora le parecerá. Por suerte, la mayoría de las veces las cosas salen bien; no obstante, decirle esto a los aprensivos quizá no logre calmarlos. 

La mejor manera de hacer las paces con la duda es exponerse a ella y ver que las peores consecuencias imaginadas rara vez se materializan. E incluso si algo llega a salir mal, siempre habrá un remedio. Así que si habitúa salir 30 minutos antes, ya que lo angustia llegar tarde a una cita, Buhr sugiere que no considere tanta antelación. Para su sorpresa, llegará a tiempo. Si no, es probable que la persona que lo espera se muestre comprensiva con la circunstancia. Empiece con cambios sencillos. Después siga su camino y aventúrese a tomar riesgos más grandes, como un cambio de carrera.


Exhale sus preocupaciones

Cuando está abrumado, Emily Thring recomienda un sencillo ejercicio llamado caja de respiración, el objetivo es despejar su mente y ayudarse a sentir un mayor control de la situación. Instrucciones: inhale cuatro segundos, mantenga el aire durante el mismo lapso y exhale en un período idéntico; espere otros cuatro segundos antes de volver a hacerlo. Repítalo durante dos minutos, y alargue los intervalos si fuera necesario.


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Meditación de conciencia plena como antídoto contra la preocupación

Emily Thring es la fundadora de Quiet Company, estudio de meditación que busca fomentar experiencias de conciencia plena. Ella nos comparte algunos de sus conocimientos.


¿Qué es la meditación de conciencia plena?

Es concentrase en la respiración propia, en el momento, y prestar mucha atención a cómo nos sentimos y a lo que experimentamos, sin juzgar.


¿Cómo ayuda a mitigar la aflicción?

La preocupación solo atañe a eventos futuros. Este método le permite vivir en el aquí y el ahora, disminuyendo así la ansiedad de lo que está por venir y poniéndose más al tanto de lo que pasa en el presente.


¿Esta técnica es de utilidad aun cuando no está meditando?

La conciencia plena no solo se trata de lo que ocurre durante la sesión, también implica las repercusiones en los demás ámbitos de su vida. Así que si se encuentra en una situación frustrante, puede detenerse, concentrarse relajando el cerebro y suprimir cualquier respuesta. Cuando presta atención con plenitud, se toma un respiro de su lista de pendientes, así que, cuando regresa a atenderla, ya ha creado espacio para usted. Es como cerrar todas las pestañas de su navegador de Internet. Al abrirlo de nuevo puede trabajar un poco más rápido y está mejor conectado consigo mismo.


¿Cómo iniciar?

La meditación no es algo que se haga una vez y, entonces detone un cambio drástico. Se necesita constancia 
y compromiso. Comience con algunos minutos a diario, en un horario fijo. Unirse a un grupo puede ayudarlo a enfrentar las dificultades que puedan surgir conforme le dedica más tiempo.

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