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Para no engañarte y ser consciente de lo que efectivamente estás consumiendo, leé con atención.

Cuando leemos las etiquetas de paquetes y frascos de alimentos, a menudo confundimos los términos que figuran en ellos y terminamos librando nuestra salud al azar. Para no engañarte y ser consciente de lo que efectivamente estás consumiendo, leé con atención.

1. Sin colesterol o libre de colesterol

Aunque el alimento quizá no tenga colesterol, puede tener un alto contenido de grasa saturada y debe evitarse; esto se aplica a alimentos como las papas fritas y otros snacks salados, tortas, pancitos, galletas, salsas y medialunas. Recordá que sin colesterol no significa SIN GRASA.

2. Light

Puede aplicarse a la textura, al sabor, a la sal o al contenido de alcohol, y no necesariamente significa menos grasa. Verificá siempre el cuadro de información nutricional. Por lo general, si un alimento tiene menos de 10 g de grasa cada 100 g, es adecuado. 3

. Reducido en grasas

Se lee en etiquetas de quesos, helados, mayonesa y postres. Contienen menos grasa que un producto comparable, pero no necesariamente son bajos en grasas (3 por ciento o menos). Estos alimentos tienen al menos 25 por ciento menos de grasa que su contrapartida normal, de modo que poseen buen sabor y ayudan a consumir menos grasa. Pero no pueden comerse como si fueran alimentos “libres” de grasa.

4. Aceite vegetal

No te engañes pensando que esto significa un aceite vegetal insaturado, como el de canola, oliva, soja, maíz o girasol. El término “aceite vegetal” puede significar aceite de palma, un aceite tropical con 50 por ciento de grasa saturada, que se usa mucho en la industria alimenticia para comidas frías rápidas y snacks. Como todos los aceites, no tiene colesterol, pero sí un alto contenido de grasas saturadas, por lo que no se recomienda.

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