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Cáncer, ictus, hepatitis… son temidos por todos, pero gracias a los enormes avances médicos hay esperanza.

EN EL PASADO, EL DIAGNÓSTICO de algunas enfermedades despertaba terror en nuestras mentes. Pero hoy, gracias  a los avances médicos, el horizonte puede ser esperanzador.  Las vacunas protegen a nuestras familias de lo que alguna  vez fueron enfermedades letales. Los antibióticos derrotan infecciones que antes mataban. Algunos tipos de cáncer  antes fatales son hoy más similares a enfermedades crónicas.  Veamos los avances en prevención y tratamiento. 

1. Hepatitis C

De 7 a 9 millones latinoamericanos infectados.

LA BUENA NOTICIA 

Hay cura para la enfermedad. 

CÓMO SE LOGRÓ

 En 2013 surgió una nueva clase de medicamentos antivirales.

A comienzos de la década de los 90, ni la artista canadiense Leigh-Anne Maxwell ni sus médicos sabían por qué, durante años, se había sentido tan mal. Habían evaluado mononucleosis, anemia y otras causas. Nada. Se sentía permanentemente exhausta. Mareada. Contrajo candidiasis varias veces. Activa durante la mayor parte de su vida, a esta mujer de 62 años le gustaba mucho hacer senderismo. Nadie asoció sus síntomas con la operación de emergencia a la que se había sometido años antes. No fue hasta que trató de donar sangre, como había hecho toda su vida, cuando tuvo un diagnóstico.

En 1990, la Cruz Roja había comenzado a examinar donantes para detectar el virus de la hepatitis C, y le informaron que estaba infectada. Como el virus se transmite por la sangre, supo que la transfusión que le había salvado la vida en aquella intervención la había infectado. Durante los siguientes 25 años, su sufrimiento continuó.

Como explica Shruti Mehta, epidemióloga del centro Johns Hopkins en Baltimore, Maryland, aunque algunas personas se limpian de la infección por sí mismas, del 70 al 85 por ciento de los infectados con hepatitis C continúan con la infección crónica, “lo que los expone a todo tipo de complicaciones a largo plazo asociadas con problemas hepáticos, principalmente cirrosis, cáncer de hígado y enfermedad hepática terminal”. Aunque la mayoría de los portadores del virus puede mantenerse asintomático durante años, no fue el caso de Leigh-Anne. Y el único tratamiento disponible cuando recibió el diagnóstico ofrecía una tasa de éxito del 50 por ciento, y ella no era candidata.

Pero a partir de 2013 surgieron nuevos medicamentos “revolucionarios”, cuenta Mehta. Lamentablemente, eran muy caros y la mayor parte funcionaban solo para el tratamiento de ciertas cepas del virus.  

En enero de 2017, le ofrecieron a Maxwell la posibilidad de probar una nueva medicación, Zepatier. “En una semana (tras completar el tratamiento) sentí una profunda diferencia”, afirma Leigh-Anne. Ahora tiene energía para hacer todo aquello que se había estado perdiendo. Hoy existen tratamientos para todas las cepas de hepatitis C y los precios están bajando. Pero dado que la enfermedad puede esconderse en el organismo durante años sin provocar síntomas, uno de los mayores desafíos es la detección de aquellas personas que necesitan tratamiento. 

2. Enfermedad cardiovascular

Los ictus y ataques cardíacos provocan 15 millones de muertes al año en el mundo.

LA BUENA NOTICIA 

El ochenta por ciento de las muertes tempranas es prevenible.

CÓMO SE LOGRÓ

 Cambios en el estilo de vida y mejores tratamientos han reducido la cifra de muertes prematuras. 

Aunque continúa siendo la principal causa de muerte en hombres y en mujeres, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hasta el 80 por ciento de las muertes prematuras por accidentes cerebrovasculares y ataques cardíacos son prevenibles. Finlandia ofrece un buen ejemplo.

“La mortalidad por problemas coronarios en la población activa (de 35 a 74 años) en Finlandia ha descendido más del 80 por ciento respecto a comienzos de la década de los 70 hasta el año 2015”, asegura el doctor Veikko Salomaa, profesor emérito de investigación del Instituto Nacional de Salud y Bienestar de Finlandia.

“Hasta mediados de la década de los 80, la reducción en los valores de mortalidad se explicaba casi en su totalidad por el descenso en los niveles de tres factores de riesgo principales: colesterol, tabaco y presión arterial”. Desde entonces, según Salomaa, Finlandia ha experimentado una mejora aún más grande en términos de supervivencia, gracias a los avances en el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares.

El tratamiento de los ictus o ataque cerebrovascular (ACV) también ha avanzado mucho. La intervención rápida aún es importante para la supervivencia y para limitar el daño. Pero un dispositivo llamado Solitaire, diseñado para atrapar y eliminar coágulos cerebrales, puede lograr resultados más seguros a nivel general.

Con Solitaire es posible tratar un ictus hasta ocho horas después de ocurrido el episodio. Y en un estudio muy pequeño pero de resultados contundentes, se descubrió que la inyección de células madre en los cerebros de víctimas de ACV permitió que cerca del 39 por ciento recuperara funciones significativas tres años después del episodio.

Junto con el tratamiento, algunos cambios en el estilo de vida han ayudado a evitar incontables muertes.

En un gran estudio internacional publicado en The Lancet en septiembre de 2017 se confirmó que solo 150 minutos de actividad física moderada por semana ayudaba a reducir aproximadamente un 20 por ciento el riesgo de problemas cardíacos.

Comer sano y reducir el estrés son herramientas importantes: en un estudio realizado en 2014 se descubrió que contribuía a reducir un 22 por ciento el riesgo cardíaco.

La finlandesa Aira Kuronen, de 65 años, cree que el estrés laboral fue lo que casi termina con su vida. Su madre había fallecido de un ataque cardíaco a los 51 años, pero Aira llevaba una vida saludable, comía sano y hacía ejercicio. Sin embargo, en su carrera en el ámbito de la asistencia social a menores, tenía “una agenda muy ajustada, imprevisibilidad, tareas complejas y desafiantes”. Frecuentemente veía niños que crecían en entornos caóticos y “a veces sentía que no podía hacer nada para ayudarlos”, recuerda.

No advirtió que podría estar afectando su salud hasta el verano del 2000. “Estaba sola en el jardín cuando me desplomé”, recuerda.

Pasaron unos seis meses hasta que habló con el médico de los síntomas permanentes de cansancio y dolor. El médico le mandó una evaluación de estrés. “El médico encargado interrumpió el ejercicio de evaluación. Me informó de que tenía uno o más coágulos en la arteria coronaria”.

Le realizaron una angioplastia inmediata. Pero fue necesaria una segunda angioplastia seis meses después, y luego tres más en 2010, 2011 y 2012.

Hoy se ha jubilado y su problema cardíaco está bajo control gracias a la medicación y a que lleva una vida lo más libre de tensiones posible.

3. Cáncer

Más de 2,4 millones de casos nuevos de cáncer cada año en Latinoamérica.

LA BUENA NOTICIA

Aún en casos avanzados, la supervivencia es mayor.

CÓMO SE LOGRÓ

 Nueva medicación de inmunoterapia. 

LA NOVEDAD MÁS PROMETEDORA  hoy en el ámbito del tratamiento del cáncer es la inmunoterapia, un método que incentiva al sistema inmune a concentrar sus fuerzas para destruirlo Y el último avance en este campo es CAR T. En laboratorio, las propias células T (un tipo de glóbulo blanco) de una persona se someten a un proceso de reingeniería para convertirse en máquinas que combaten el cáncer.

La primera terapia de este tipo fue aprobada en los Estados Unidos en agosto de 2017 (se espera que la Agencia Europea del Medicamento lo apruebe este año) para combatir la leucemia linfoblástica aguda en niños y jóvenes. En un ensayo clínico, el 83 por ciento de los pacientes que realizaban terapia CAR T tuvieron remisión en tres meses. También se está utilizando para el tratamiento de ciertos linfomas no de Hodgkin.

Hoy se emplean muchos otros medicamentos para inmunoterapia contra el cáncer, a veces con resultados impresionantes. Pero la mayoría solo funcionan para un pequeño porcentaje de pacientes. Habitualmente se requiere una biopsia del tumor para determinar qué paciente es buen candidato. Pero ahora los investigadores están estudiando un nuevo tipo de análisis de sangre llamado biopsia líquida para establecer si, mediante la búsqueda de marcadores de ADN en la sangre de un individuo, es posible determinar de manera rápida y sencilla el mejor tipo de inmunoterapia.

Las biopsias líquidas pueden ser también el futuro de la detección temprana del cáncer, según el informe publicado en 2017 en Science Translational Medicine. Hoy ya se utilizan para detectar cambios genéticos vinculados con melanomas y cáncer de pulmón, y también pueden ayudar a detectar la recurrencia del cáncer. En un trabajo publicado en enero 2018 se muestra que mediante dichos análisis es posible buscar ciertos tipos de cáncer, entre ellos, de ovario, hígado, estómago, páncreas y esófago.

Otro tipo de inmunoterapia es una vacuna para el cáncer de pulmón llamada CIMAvax. Esta vacuna, desarrollada en Cuba, ha aumentado significativamente el tiempo de supervivencia de los pacientes, y hoy se está evaluando en ensayos clínicos en los Estados Unidos. A diferencia de la mayoría de las inmunoterapias, efectivas contra subtipos de cáncer muy específicos, CIMAvax suprime un “factor de crecimiento” en el organismo del paciente llamado EGF, y muchos tipos diferentes de cáncer necesitan de dicho EGF para su diseminación. “Esperamos que sea útil en una gran cantidad de tipos de cáncer”, afirma el doctor Kelvin Lee, profesor y jefe del departamento de inmunología de Roswell. Entre esos tipos de cáncer se incluye el de mama, páncreas, colon, cabeza y cuello. Investigadores cubanos ya están explorando “si la vacuna también podría resultar efectiva para el tratamiento del cáncer de próstata”, afirma el experto.

Otra buena noticia involucra a un antiguo y accesible medicamento. Una dosis baja de aspirina al día puede ayudar a mantener alejados ciertos tipos de cáncer, como el de colon, hígado y páncreas. Pero es preciso consultar al médico antes. 

4. Cáncer de colón

Es el cuarto más común en América Latina y el más letal.

LA BUENA NOTICIA

Hoy sobreviven muchas más personas.

CÓMO SE LOGRÓ

Estudios de mayor alcance permiten su  detección más temprana. 

EL TIPO MÁS COMÚN de estudio de detección, el análisis fecal, es muy sencillo: el paciente recolecta una muestra. Si se detecta sangre en las heces, mediante una colonoscopía es posible ubicar y extirpar cualquier crecimiento o tumor en el colon o recto que luego se envía al laboratorio para determinar si son o no cancerígenas. En algunos países, la colonoscopía es el método de estudio más elegido por su precisión y porque permite eliminar cualquier tumor o formación en la misma prueba.

“Reduce la mortalidad y la tasa de desarrollo de cáncer nuevo”, afirma el doctor Joachim F. Erckenbrecht, gastroenterólogo de Dusseldorf, Alemania. Estudios de detección de mayor alcance podrían aumentar a más del doble la tasa de supervivencia.  

5.Cáncer de mama 

Cerca de 400.000 casos nuevos cada año en Latinoamérica.

LA BUENA NOTICIA

El 22% de los detectados de forma temprana crece tan despacio que no necesita tratamiento. Y para los que deban tratarse, el período de supervivencia ha mejorado mucho.

CÓMO SE LOGRÓ

Los análisis genéticos permiten definir con mayor precisión qué tratamiento funciona mejor para cada tipo de cáncer, lo que mejora la supervivencia. 

Sin embargo, la incidencia cáncer de mama en el mundo es tan elevada que alarma. Cerca de una  de cada ocho mujeres padecerá la  enfermedad.

Pero una gran cantidad de casos no necesita tratamiento. La mayoría de los tumores pequeños (de menos de dos centímetros), solo detectables con mamografía, nunca serán lo suficientemente grandes para dar lugar a síntomas o causar la muerte, según un estudio publicado en 2016 en The New England Journal of Medicine.

Incluso en los tipos más agresivos, se ha convertido en una enfermedad tratable a la que es posible sobrevivir.

La mejora en el tratamiento es responsable de al menos dos tercios de la reducción en sus cifras de muerte de 1975 a 2012, según este estudio. Y una gran parte corresponde a emplear el tratamiento adecuado para los distintos subtipos de cáncer. Nuevos medicamentos han logrado convertir casos metastásicos en enfermedades crónicas con las que se puede vivir años.

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