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Hay que estar atentos al cuidado de la piel, pero no solo en verano.

Por ser el órgano más grande del cuerpo y uno de los más visibles, la piel aporta pistas reveladoras de nuestro estado de salud. Por desgracia, sus mensajes no siempre son claros. Muchos cambios cutáneos pueden obedecer a distintas causas.

Supongamos que de pronto le da picazón por todos lados: los principales sospechosos irían desde el clima seco hasta la insuficiencia renal (opción más probable). Consultar al médico o al dermatólogo respecto a estas anomalías es una buena idea. Le recomendamos no imaginarse lo peor para evitar angustias gratuitas.

Sin embargo, ciertas alteraciones pueden ser signo de algo más serio. Casi todos sabemos que hay que estar alerta ante la aparición de posibles signos de cáncer, como llagas que no cicatrizan y lunares que supuran, sangran o mudan su tamaño, color o forma. Aquí otros indicios de problemas no tan superficiales.

1. Dermatitis herpetiforme
Esta afección crónica es típica de la celiaquía. Si a menudo le salen granos o ampollas que causan prurito en codos, antebrazos, rodillas o glúteos, quizá sea intolerante al gluten.
Curiosamente, la gente con dermatitis herpetiforme (DH) no suele experimentar las molestias estomacales características de la celiaquía. “En caso de presentarse, los síntomas son leves e incluyen diarrea, dolor abdominal y retortijones”, explica Antonio Gasbarrini, gastroenterólogo de United European Gastroenterology.
Eso no obsta para que haya daño intestinal y mayor riesgo de padecer linfoma u otro cáncer de sangre. “Al parecer, apegarse a una dieta sin gluten reduce el riesgo”, señala Gasbarrini. Es indispensable confirmar el diagnóstico de DH y, de ser positivo, mantenerla bajo control. El médico puede hacer una biopsia para buscar los anticuerpos que la delatan.

2. Palmas en tripa

Si la superficie de las palmas se engrosa y adopta un aspecto rugoso (líneas y arrugas que sobresalen), es muy probable que se trate de palmas de terciopelo, trastorno que debe su nombre a la similitud con la textura de los intestinos). Aunque este es raro, suele ir acompañado de cáncer en 90 por ciento de los casos (por lo general de pulmón o estómago). Todavía no se sabe cómo es que un tumor en otra parte del organismo puede afectar así los tejidos manuales. Lo importante es que este síntoma suele aparecer antes que otros con objeto de alertarnos de manera oportuna.

3. Ictericia

La pigmentación amarillenta de la piel y los ojos es frecuente entre recién nacidos ya que su hígado aún no trabaja de modo óptimo. Por otro lado, entre las causas más comunes de ictericia en adultos se encuentran la hepatopatía (hepatitis o cirrosis, por ejemplo), cálculos biliares o tumores que obstruyen las vías biliares o las lesiones hepáticas asociadas al uso de fármacos o complementos. Acuda a consulta médica sin demora.

4. Acantosis nigricans

Se trata de un trastorno caracterizado por la presencia de segmentos de piel gruesa, aterciopelada e hiperpigmentada que suelen aparecer en los pliegues cutáneos, como el cuello y las axilas. Algunas lesiones son benignas; otras se asocian al uso de ciertos compuestos (como dosis elevadas de niacina); sin embargo, de ordinario apuntan a una resistencia a la insulina. En pocas palabras, corre mayor riesgo de padecer diabetes.

Esta es una de las manifestaciones cutáneas más frecuentes de la diabetes y la prediabetes; no obstante existen otros síntomas: presencia de manchas cafés en los tobillos, bultos amarillentos de tamaño de un garbanzo en el cuerpo o placas de piel gruesa, oleosa y tensa en las manos y los dedos de los pies. 

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