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Una delicia que cuenta con cero calorías

Tras un paseo al aire libre en un precioso día invernal, acurrucarse en un sofá y sujetar entre las manos una taza de té bien caliente... Luego, a cada sorbo, sentir cómo la aromática bebida se va adueñando de nuestro cuerpo y entramos en calor. “¡La hora del té!”, como diría un británico.

Son muchos los que también aprecian las estimulantes propiedades del té en el desayuno. Aunque el café es rico en cafeína, las hojas del árbol del té contienen un excitante denominado teína. La infusión de hojas de té es por lo tanto la versión suave del café negro que nos aporta un chute de energía: una taza de té tiene de 30 a 45 miligramos de teína, es decir, contiene dos veces menos de cafeína que la misma cantidad de café. Además, el organismo tarda más en asimilar la teína, puesto que está asociada a los taninos de la infusión.

“También se debe a los taninos que el té ‘despierte’ más o menos, dependiendo de la duración de su infusión, explica Maximilian Wittig, director de la Federación Alemana del Té en Hamburgo. Los dos o tres primeros minutos, las hojas de té desprenden más teína que taninos. Este es el té que “despierta”. Al cabo de tres minutos, los taninos empiezan a disolverse más. Neutralizan así una parte de la teína e impiden que el organismo la asimile”.

¿NEGRO O VERDE? PARA TODOS

¿Prefiere el té verde o el té negro? No tiene importancia. No es más que una cuestión de gustos.  “Ambos presentan la ventaja de que no aportan calorías. Sin embargo, no debe confiar en el té para calmar la sed, sino solo para deleitar a las papilas, explica Antje Gahl, de la Sociedad Alemana de Nutrición (DGE). Rico en teína por naturaleza, propiedades estimulantes y excitantes, el té debe consumirse con moderación. Para un adulto, de tres a cuatro tazas al día es una cantidad muy razonable”.

Tanto el té verde como el té negro vienen de las hojas floridas del árbol del té Camellia Sinensis. En el caso del té verde, las hojas se calientan y se secan después, mientras que las hojas del té negro fermentan unas horas al aire libre antes del secado. “Al final, los productos difieren por su color, pero también por su aroma”, explica el especialista Maximilian Wittig. “El té verde conserva intactos los componentes de la planta, o casi, mientras que el color del té negro varía del amarillo claro al rojo cobrizo, y su sabor de suave y floral a áspero y fuerte, según la duración de la fermentación.” Si no se decide, pruebe el té Oolong, una variedad de oxidación incompleta cuyo aroma se sitúa entre el té verde y el negro. Una vez que haya decidido entre “negro” y “verde”, deberá identificar sus variedades favoritas: el Darjeeling del norte de India es de los más suaves, mientras que los tés de Ceylan, originarios de Sri Lanka, se distinguen por su sabor fresco y áspero; el té de Kenya o la variedad india de Assam desprenden un aroma fuerte y especiado. El troceado del té también desempeña un papel importante. En general, las hojas muy troceadas se infusionan menos tiempo y se consigue una bebida más fuerte. Los especialistas hablan de hojas enteras, hojas partidas (broken tee), hojas trituradas (fanning) o té en polvo (Dust). Las hojas trituradas o el té en polvo se venden normalmente en bolsita. Por último, el aroma del té depende también del período de recolección. Los tés de la primera recolección de primavera, o “First Flush”, se distinguen por la sutileza de su aroma, mientras que los “Second Flush”, recogidos entre principios de junio y julio, son más fuertes.

TÉS QUE NO LO SON 

¿No le gusta ni el té verde ni el té negro? ¿Le apetece una bebida caliente, sin calorías ni cafeína? Seguro que acierta con una infusión basada en plantas, bayas, frutas o especias secas. “Una bebida debe apagar la sed y compensar las pérdidas de agua del organismo, sin afectar a su balance calórico, explica Antje Gahl, de la DGE. Junto al agua, las infusiones de plantas, de bayas o de frutas son ideales, siempre que carezcan de azúcar añadido.” Desde hace mucho tiempo, los consumidores pueden elegir entre una amplia variedad que va más allá de los grandes clásicos: la manzanilla, la menta, el escaramujo o la verbena. Actualmente, las tiendas ofrecen un gran abanico de mezclas adaptadas a diferentes situaciones: infusión “relajante” o mezcla “desintoxicante” para liberar las toxinas.

En estos últimos años, las infusiones de rooibos y de honeybush (“arbusto de la miel”) de Sudáfrica ocupan un lugar destacado entre las infusiones “sin teína”.  Se preparan con hojas de plantas después de su fermentación, como el té negro. Su color y su sabor también evocan el sabor y el color de su famoso primo. Las infusiones de especias —canela, cardamomo o jengibre— también están en auge. Azucaradas, y con una nube de leche, son perfectas para calentarse en invierno.

Algunas infusiones tienen propiedades medicinales: la infusión de flores de tilo contra el resfrío, o la manzanilla y el hinojo para facilitar la digestión y el tránsito intestinal. Sin embargo, el fabricante solo puede destacar las cualidades terapéuticas de una infusión si contiene un mínimo de sustancias activas.

TÉS AROMATIZADOS

Además de los tés negros o verdes puros, o bien las mezclas entre variedades, encontramos numerosos productos aromatizados en el mercado. Aceites esenciales, pétalos de flor, frutas, especias y aromas perfuman así las hojas de té. De esta manera el té negro con aceite de bergamota añadido se convierte en Earl Grey, mientras que el té de jazmín no es más que té verde mezclado con flores de jazmín. En cuanto a las infusiones afrutadas, su sabor a fruta deshidratada infusionada, aunque en general es totalmente legal, casi siempre se debe a aromas. Si desea una infusión con auténticos trozos de fruta, examine la lista de ingredientes. 

PREPARAR  UN BUEN TÉ

Para preparar rápidamente un té o una infusión, la bolsita es la solución más práctica. Es fácil de usar y contiene la dosis adecuada para una taza. Su aroma nos indica su calidad: si la bolsita huele a rancio, es muy probable que la bebida también lo sepa. Para valorar la frescura de un té o de una infusión a granel, examine las hojas: polvorientas, en trocitos y en color blanco grisáceo, son de menor calidad, sobre todo si se trata de una infusión de frutas o plantas. Cuanto más trituradas están las hojas, más rápido se volatiliza su aroma; por lo que se conservan menos tiempo. Si está almacenado en un lugar seco, fresco y a la sombra, el té verde o negro, en principio, se conserva al menos 18 meses. Las infusiones de plantas y de frutas pueden durar dos años.  En cuanto a la duración de conservación de los tés aromatizados, depende de los ingredientes. Por ello siempre deberá comprobar la fecha de caducidad en el embalaje.

Conserve sus tés en cajas metálicas, de cristal o de porcelana cerradas herméticamente, para protegerlos de olores que podrían alterarlos. También es importante comprobar regularmente que los tés no hayan sido atacados por parásitos amantes de los trozos de fruta. Tanto si prefiere los tés muy estimulantes, como sus variantes suaves con plantas o frutas, “no se limite a una única variedad”, recomienda el profesor Alfonso Lampen, del Instituto Federal Alemán para la evaluación de riesgos. El té verde o negro, así como las infusiones de plantas y de frutas, pueden contener alcaloides pirrolizidinas tóxicos para el hígado, que proceden de hierbas salvajes mezcladas por descuido durante la recolección.” Renovando regularmente el té o la infusión, también limitará el riesgo de ingestión de sustancias patógenas, cuya presencia, en general, es imposible de detectar en el producto. “Para matar posibles bacterias, vierta agua todavía hirviendo sobre el té y respete la duración de la infusión”, aconseja Alfonso Lampen. Ya no hay nada que le impida degustar una deliciosa taza de té bien caliente. ¡Todos a levantar el meñique!

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