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Los tomates son bajos en calorías y ricos en vitaminas y otras sustancias saludables. 

BENEFICIOS

  • Fuente de vitaminas C y E, betacaroteno, folato y potasio.
  • Buena fuente de licopeno, antioxidante que protege contra el cáncer de próstata.

DESVENTAJAS

  • Crudo o cocido, puede causar indigestión y acidez.
  • Puede causar alergias.

Un estudio de la Universidad de Harvard mostró que entre los hombres que consumían con regularidad alimentos a base de tomates se daban menos casos de cáncer de próstata. La teoría de los investigadores es que el licopeno (un poderoso antioxidante) es un agente natural de los tomates que combate el cáncer. Otras investigaciones demuestran que el licopeno proporciona defensas contra muchas otras enfermedades, como diversos tipos de cáncer y cardiopatías. Se sabe que retrasa el deterioro que el envejecimiento y las enfermedades causan en las células humanas. La mejor fuente de licopeno son los tomates procesados: salsa, puré, jugo de tomates e incluso ketchup. El licopeno también está presente en el pomelo rosado y en la sandía, pero es más concentrado en el puré de tomate. Aunque no existe un único alimento que por sí solo pueda prevenir el cáncer, los especialistas en nutrición aconsejan el consumo de abundantes frutas y verduras, y en especial tomates; éstos son ricos en nutrientes antioxidantes, que protegen al organismo del daño celular que tiene lugar cuando se usa el oxígeno y que es la causa precursora del cáncer.

Valor nutricional

Un tomate mediano (80 g) maduro contiene solo 15 kcal, unos 14 mg de vitamina C y 19 mcg de folato. Parte de la vitamina C está concentrada en la sustancia gelatinosa que envuelve las semillas. Algunas recetas indican descartar las semillas para evitar que desprendan un sabor amargo durante la cocción. De hecho, la sustancia gelatinosa que las rodea es rica en salicilatos, que tienen acción anticoagulante; ésa puede ser, en parte, la razón de que el tomate proteja contra las enfermedades cardíacas. Las salsas de tomate que se venden preparadas varían en su aporte calórico según los ingredientes que tengan agregados. Algunas conservas de tomate pueden tener niveles altos de sal adicional; quienes sigan una alimentación baja en sodio deben buscar los productos sin sal agregada. En promedio, 200 ml de salsa de tomate tienen unas 95 kcal, que pueden aumentar sustancialmente si contiene aceite agregado. Una porción de 200 g de tomates de lata tiene solo 32 kcal.

Cuanto más rojo, mejor Los tomates que portan un gen carmesí, que les da un color rojo intenso, contienen más licopeno que los tomates más claros. Un tomate bien rojo tiene hasta un 50 por ciento más de licopeno que uno pálido. Los tomates madurados en la planta tienen más licopeno que los de cosecha temprana, que maduran fuera de la planta.

El extracto de tomates es una fuente concentrada de nutrientes, pero como la cantidad que se usa cada vez es tan pequeña, aporta muy poca nutrición. El jugo de tomates en lata, igual que los tomates frescos, es una buena fuente de vitamina C. Algo de esta vitamina se pierde en la preparación, pero algunas marcas de jugo están fortificadas para aumentar el contenido de vitamina C al mismo nivel de los tomates frescos. Los tomates maduros deben almacenarse a temperatura ambiente, porque a 4 °C o menos la pulpa se vuelve pastosa. Si quedan tomates verdes en la planta al final de la temporada, hay que cosecharlos para cocinar o para convertirlos en chutney. Los tomates secos son un complemento delicioso para muchos platos, pero los que están envasados en aceite son muy elevados en calorías: 100 g de tomates disecados tienen unas 315 kcal y 23 g de grasas.  

¡ATENCIÓN!

Las solaninas son sustancias tóxicas que se encuentran en pequeñas cantidades en todos los miembros de la familia de las Solanáceas; pueden causar dolores de cabeza a las personas susceptibles. Asimismo, los tomates son una causa bastante común de alergias. Una sustancia no identificada del tomate y de los productos a base de tomates puede causar reflujo, que da lugar a indigestiones y acidez. Las personas que tengan molestias digestivas deberían suprimir los tomates durante un par de semanas para ver si hay alguna mejoría.  

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