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Una bonita sonrisa lo es todavía más si los dientes están saludables.

¿Cómo elegir el cepillo de dientes?

¿Manual o eléctrico? ¿Cabezal largo o corto? ¿Cerdas duras o blandas? Difícil elección.

Con un cepillo eléctrico puede eliminar la placa dental más en profundidad que con un cepillo manual y durante un tiempo de cepillado similar. Los cepillos oscilorotativos y los cepillos sónicos dominan el mercado. Los oscilorotativos están dotados de un cabezal redondo que efectúa rotaciones. Si adopta una buena técnica, obtendrá una limpieza perfecta. Por el contrario, si aplica demasiada fuerza, corre el riesgo de dañar el esmalte dental y la encía.

Los cepillos de dientes eléctricos sónicos son más suaves. Su cabezal oval reproduce un movimiento de vaivén. Dicho movimiento se parece al de un cepillo manual, y no se sentirá tentado de apretar demasiado fuerte. El precio es, en general, mucho más elevado que el de los cepillos eléctricos rotativos.

¿Prefiere el cepillo manual? ¡Ningún problema! Si adopta una buena técnica de cepillado, que su dentista o higienista dental puede enseñarle, se lavará los dientes con la misma eficacia.

Independientemente del cepillo que elija, lo importante es elegir bien el tipo de cerdas. “Si los cepillos de cerdas suaves limpian menos, es cierto de todos modos que cuidan más las encías. Por el contrario, los cepillos de cerdas duras, limpian más eficazmente, pero pueden dañar las encías”, explica el profesor Stefan Zimmer, responsable del departamento de odontología de la Universidad de Witten/Herdecke, en Alemania.

Si la placa dental está instalada y no tiene la encía sensible, los cepillos de cerdas duras están hechos para usted. Sin embargo, si suele tener problemas con las encías, será mejor que opte por un cepillo con las cerdas blandas. Si duda, cómprese un cepillo “medio”, ni duro ni blando.

Sea cual sea el nivel de suavidad de las cerdas, elija los cepillos de dientes de cerdas redondas y de fibra sintética. Esta combinación ayuda a cuidar las encías. Los cepillos de dientes con el cabezal corto permiten llegar más fácilmente a los lugares de difícil acceso. “Poco importa el tipo de cepillo, hay que cambiarlo en cuanto las cerdas se curvan, como mínimo cada tres meses”, aconseja el profesor Stefan Zimmer.

Dentífrico

Lo primero de todo, es esencial que le guste el sabor del dentífrico. Compruebe además que su contenido en flúor esté comprendido entre 1.000 y 1.500 ppm (partes por millón). Este mineral refuerza el esmalte y lo hace más resistente a los ácidos y las bacterias.

“Escupa el dentífrico después del cepillado en vez de enjuagarse la boca con agua —aconseja el profesor Stefan Zimmer—. De esta forma, el flúor permanecerá más tiempo en los dientes y actuará de forma aún más eficaz”.

Si tiene el cuello de los dientes —parcialmente— al descubierto, utilice preferentemente un dentífrico para dientes sensibles que lo cubrirá de una ligera capa protectora. Además, este tipo de pasta dental es menos abrasiva que un dentífrico clásico. El índice que abrasión relativa de la dentina (RDA por su sigla en inglés), que indica el poder abrasivo del dentífrico, figura generalmente en el tubo. En índice RDA de un dentífrico para dientes sensibles debe situarse entre 30 y 40.

Algunas pastas dentales pueden igualmente reducir la formación de sarro. Sin embargo, no son eficaces contra el sarro existente. Los dentífricos blanqueadores permiten atenuar las manchas debidas al consumo de tabaco, de té o de café, pero no aclaran el tono natural de los dientes.

Espacios interdentales

El cuello de los dientes y los intersticios están expuestos a las caries y a las periodontitis y, por tanto, necesitan una limpieza regular. Pero, ¿cómo llevarla a la cabo?

El profesor Zimmer aconseja utilizar el hilo dental una vez al día antes o después del cepillado. Si tiene los dientes muy juntos, el hilo dental encerado es ideal porque es fino y se desliza fácilmente.

El hilo dental no encerado, por el contrario, permite una limpieza más eficaz porque las fibras se abren ligeramente. Si los espacios entre sus dientes son importantes, es preferible el hilo dental de seda, incluso los cepillos interdentales. “Recomendamos siempre utilizarlos si la encía está ya un poco retraída y los espacios interdentales han aumentado”, explica el profesor Zimmer.

¡No dude en pedir consejo a su odontólogo! 

No se olvide de la lengua

La lengua es un lugar ideal para la proliferación de las bacterias. Los depósitos se retiran con un cepillo especial o rasca-lenguas. Aunque su eficacia para la salud bucodental no está demostrada, este cepillo permite al menos eliminar el mal aliento cuando está asociado a una mala higiene bucal.

El rasca-lenguas debe utilizarse bien plano y llegar hasta el final de la lengua. Es ahí donde se acumulan las bacterias. Como complemento, los productos de enjuague bucal permiten eliminar los gérmenes y garantizar un aliento fresco.

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