Imagen Imagen

Aunque no lo creas, podemos levantar tu ánimo con esta nota y alguna ayudita de la cocina. Fijate qué alimentos pueden rescatarte de esos momentos de bajón y qué le está faltando a tu dieta para mejorar tu estado anímico.

Aunque no lo creas, podemos levantar tu ánimo con esta nota y alguna ayudita de la cocina. Fijate qué alimentos pueden rescatarte de esos momentos de bajón y qué le está faltando a tu dieta para mejorar tu estado anímico.

 

Hay muchas cosas que pueden entristecernos y deprimirnos, y algunas están fuera de nuestro control. ¿Qué es lo que sí podemos controlar? Hacer alguna buena jugada para mejorar el estado físico y mental. Es cierto que no se puede abrir la alacena y encontrar un frasco de buen ánimo; pero algunos ingredientes de nuestros estantes pueden ayudar con delicadeza a sentirse mejor.

 

Despensa curativa:

  • Castañas de cajú

  • Cereales de grano entero fortificados

  • Cereales fortificados con zinc

  • Chocolate amargo

  • Garbanzos

  • Hongos crimini secos (Agaricus bisporus)

  • Lentejas

  • Pescado en lata (salmón, sardinas, arenques, atún)

  • Semillas de lino Vitamina D3

 

Remedios caseros:

- Comé algo de pescado “feliz”. Seguimos acumulando razones para consumir pescado rico en omega-3, y en especial si se trata de mejorar el estado de ánimo. Ahora se sabe que los omega-3 pueden solucionar problemas anímicos, por su influencia sobre los neurotransmisores “de la felicidad”. El American Journal of Clinical Nutrition informa que un grupo de mujeres de mediana edad con síntomas de trastornos psicológicos leves ingirieron 1,5 gramos de omega-3 (el contenido de una lata de salmón de 85 g, aproximadamente) a diario, durante ocho semanas, y sus síntomas mejoraron. Si te gustan las sardinas, podés obtener todavía más cantidad de estos omega-3 que levantan el ánimo: una lata de 85 g de sardinas en aceite contiene 3,3 gramos. Desafortunadamente, no se puede esperar que una sola lata de pescado nos alegre el estado de ánimo. Planificá comer una porción de pescado enlatado, en especial sardinas y arenques, varias veces por semana. Si no acostumbrás a comer pescado, podés tomar un suplemento diario de aceite de pescado en su lugar.

 

- Aumentá tu vitamina B6. Si no recibís suficiente vitamina B6, tu ánimo decaerá. Recibir tan sólo 1 miligramo menos de este vital nutriente puede afectar al sistema nervioso. Más aún, la deficiencia de vitamina B6 se vincula con la depresión. Las mujeres menores de 50 necesitan 1,2 miligramos por día; las mayores de 50, 1,5 miligramos. Los hombres menores de 50 necesitan 1,3 miligramos; los de más de 50, 1,7 miligramos. En tu despensa hay buenas fuentes de B6: atún de aleta amarilla (también conocido como atún “claro”), salmón, hongos crimini secos y semillas de lino.

 

- Consumí un cereal fortificado en el desayuno. El ácido fólico que se presenta naturalmente en los alimentos se llama folato; el ácido fólico es la forma sintética de este tipo de vitamina B, que se incluye en suplementos y se agrega a los alimentos fortificados. Casi el 40% de los pacientes con diagnóstico de depresión tienen deficiencias de ácido fólico. Y cuando empiezan a comer alimentos ricos en él, comienzan a sentirse más felices. Los adultos necesitan 400 microgramos por día (las mujeres que buscan un embarazo y las madres gestantes necesitan 600 microgramos). Algunos cereales de grano entero para el desayuno vienen fortificados con la dosis diaria recomendada por porción; leé las etiquetas con atención para asegurarte. Otras buenas fuentes de folato natural que hay en tu alacena son las lentejas (358 microgramos en 1 taza de lentejas cocidas) y los garbanzos (282 microgramos en 1 taza de garbanzos cocidos).

 

- Impregnate de vitamina solar. ¿Sentís el ánimo más oscuro de lo que podés soportar? Tal vez, literalmente, estés recibiendo poca luz... solar. Durante el invierno, en las regiones donde los períodos de luz diurna son muy reducidos, muchas personas experimentan el llamado “desorden afectivo estacional”. Ésta es la razón: el organismo depende de la exposición al sol para elaborar la vitamina D, que técnicamente es una hormona, no una vitamina. El hecho es que los niveles bajos de vitamina D son comunes en las personas deprimidas; las personas felices tienen niveles más altos de vitamina D. Si podés salir al aire libre en los días soleados de invierno, hacelo. Si eso no es posible, la mejor solución puede ser tomar un suplemento de vitamina D. Ahora, los expertos recomiendan que el requerimiento diario actual, de 400 U.I., se aumente a 1.000 U.I. o incluso más. Es difícil obtener esa cantidad de los alimentos; por eso, un suplemento diario podría ayudar a disipar el ánimo sombrío. Elegí los suplementos de vitamina D3; esta forma de vitamina D es la que se absorbe mejor en el organismo.

 

- Agregá castañas de cajú a los cereales integrales. Investigadores italianos descubrieron que los niveles de zinc en sangre son más bajos en las personas con depresión. Una porción de cereales fortificados para el desayuno brinda el 25 % del requerimiento diario. Agregá unos 30 gramos de castañas de cajú, sabrosas y crocantes y tendrás un refuerzo extra de zinc.

 

- Saboreá un reanimador chocolate. Adelante... recurrí a unos trocitos de chocolate extra-amargo la próxima vez que te sientas un poco triste. Esta golosina interactúa con los mensajeros químicos del cerebro que están a cargo de regular el estado de ánimo. Científicos franceses suministraron extracto de chocolate a ratones y éstos superaron las pruebas de depresión con excelentes resultados. ¿Cómo hicieron los científicos para darse cuenta de si los ratones seguían deprimidos o no? Fue fácil. Colocaron a los roedores en un cilindro lleno de agua. Los ratones felices trataron de escapar; los deprimidos, no. (Todos fueron rescatados.) 

Elegí tu puntuación
Dejá tu comentario
Imagen jose luis
jose luis

muy buena

Imagen Dennis
Dennis

Muy bueno

Notas Relacionadas