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Un problema en el corazón.

LA FIBRILACIÓN AURICULAR (FA) es la arritmia cardíaca más frecuente: afecta a casi el 6 por ciento de la población mayor de 65 años. Se presenta cuando hay contracciones rápidas y caóticas de las dos cavidades superiores del corazón, las aurículas. Mientras que la frecuencia cardíaca normal en reposo es de entre 60 y 100 latidos por minuto, los pacientes con FA registran entre 100 y 175 en ese mismo período.

Aunque parezca terrible, muchos pacientes con FA se sienten bien. En esos casos, el padecimiento pasa inadvertido hasta que el médico nota anomalías en el latido cardíaco durante una revisión periódica. Otras veces, los signos son claros: dolor torácico, palpitaciones, dificultad para respirar, mareos o ansiedad. (El dolor y la opresión en el pecho también se asocian a infartos; si experimenta tales molestias lo mejor es ser precavido e ir al hospital de inmediato.)

La FA puede deberse a muchas cosas, como disfunción tiroidea, hipertensión, apnea del sueño, consumo excesivo de alcohol o cardiopatía: cualquier cosa que pueda distender o lesionar las paredes de las aurículas. Es más común entre adultos mayores y personas con antecedentes familiares de la enfermedad. Una vez hecho el diagnóstico, los médicos suelen indicar anticoagulantes para evitar derrames cerebrales y la formación de coágulos.

 

Alrededor del 35% de los derrames cerebrales en personas mayores de 60 años son atribuibles a la FA.

 

En muchos casos, la FA empieza con episodios aislados y con el tiempo se transforma en una molestia frecuente de mayor duración, “como un auto que siempre manda al taller por el mismo problema”, señala el doctor Dan Atar, coautor de los lineamientos para el tratamiento de la FA de la Sociedad Europea de Cardiología. Mientras padezca FA, tendrá que tomar fármacos para regular la frecuencia cardíaca y calmar las palpitaciones. También es posible que le receten fármacos antiarrítmicos. Para revertir los episodios de FA el médico puede utilizar medicamentos o ligeras descargas eléctricas. La mejor opción para corregir el problema de raíz es la ablación con catéter, procedimiento en el que se quema
el tejido del corazón que provoca los impulsos irregulares. Funciona en el 70 o 75 por ciento de los casos y hay una buena probabilidad de que solucionen el problema definitivamente.

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