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¿Te preguntaste alguna vez por qué este tipo de quemadura suele ser más evidente 24 horas después de haber estado expuestos al sol? Enterate cuáles son las causas en esta nota.

Seguramente a muchas personas les ha pasado que van a la playa y se olvidan de llevar el protector solar. “Bueno, no importa —piensan—, no voy a quedarme al sol mucho tiempo”. Después, resulta que sí se quedan mucho tiempo, pero piensan que no se han quemado demasiado. Sin embargo, sienten una pesadez en la piel. Esa noche, empiezan a experimentar una sensación de ardor. A la mañana siguiente, se despiertan, van al baño y se miran en el espejo. Están de color rojo brillante. ¿No detestás que te pase eso?

 

A pesar de que la quemadura solar y el bronceado se asocian con algo divertido, de acuerdo con el coronel John R. Cook, dermatólogo del ejército estadounidense, la quemadura de sol es “un daño a la piel causado por la exposición a la radiación ultravioleta”. Los rayos ultravioletas —que tienen una longitud de 200 a 400 nanómetros—, invisibles a simple vista, también son los responsables del cáncer de piel. Por suerte para nosotros, la capa de ozono filtra muchos de los efectos dañinos del sol.

 

En realidad, algunos nos enrojecemos con rapidez luego de haber estado al sol. Sin embargo, el dermatólogo Samuel Selden contó que ese “rubor” inicial se debe más que nada al calor; la sangre se dirige a la superficie de la piel para irradiar el calor hacia afuera, con lo que reduce la temperatura interior. Esa reacción inicial no es la quemadura en sí misma. En la mayoría de los casos, la quemadura máxima se alcanza entre las 15 y las 24 horas posteriores a la exposición. Son varios los motivos que causan el eritema (enrojecimiento) de la piel, luego de una prolongada exposición al sol:

 

1. En el intento de reparar las células dañadas, los vasos se ensanchan para que la sangre llegue hasta la superficie de la piel. Tal como lo expresa el biofísico Joe Doyle: “el enrojecimiento que observamos no es la quemadura en sí misma, sino la sangre que ha venido para reparar las células que se han quemado”. Este proceso, llamado “vasodilatación”, es provocado por la liberación de una o más sustancias químicas, como la quinina, la serotonina y la histamina.

 

2. Los capilares se rompen y gotean sangre lentamente.

 

3. La exposición al sol estimula a la piel para que produzca más melanina, el pigmento que hace que la piel se vea más oscura (las personas de piel oscura suelen tolerar mejor la exposición al sol y, tal vez, se bronceen en lugar de quemarse).

 

4. Las prostaglandinas —compuestas de ácidos grasos— se liberan luego de que las células sufren el daño del sol y retardan las quemaduras; sin embargo, los investigadores no saben con exactitud cómo funciona este proceso.

 

Cada uno de estos cuatro procesos lleva tiempo y explica la lentitud con que aparecen las quemaduras. La velocidad del bronceado depende del tipo de piel que tiene el individuo (la cantidad de melanina en la piel), la longitud de onda de los rayos ultravioletas, el tiempo de exposición y las horas a las que uno se expone. Una vez que se produce el eritema, el cuerpo intenta curarlo. Pelarse, por ejemplo, puede ser un importante mecanismo de defensa, según explica el doctor Selden: “el proceso de descamación es la reacción de la piel para engrosarse y así prepararse para una mayor exposición al sol. La piel se vuelve más gruesa y se oscurece con cada exposición al sol, pero algunos individuos, que no pueden broncearse, sufren quemaduras con cada exposición”.

 

El dermatólogo Joseph P. Bark comentó que la reacción tardía a las quemaduras es la que provoca los daños severos de piel que él observa en su consultorio. Las personas que toman sol creen que, si aún no se han quemado, pueden continuar exponiéndose al sol. Pero no hay forma de medir cuán dañada está la piel simplemente con mirarse el color o el grado del eritema. Para Bark, esto es como decir que no hay un incendio cuando olemos humo. Mucho antes de que aparezcan las quemaduras, un médico puede encontrar células dañadas si las observa a través de un microscopio.

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M Elizabeth

Muy buena nota. Hay que tomar muchos cuidados al tomar sol.

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Valeria

Yo me escondo del sol dentro de lo posible, especialmente en verano. Capellina, anteojos, protector solar de más de 50. Hay algunos que se ríen, no me preocupa, hay daños que son irreparables.

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jose luis

terrible

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