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En la última década, los investigadores han identificado numerosas características del Alzheimer, abriendo la puerta para el desarrollo de posib...

Consumí pescado graso al menos una vez por semana: el salmón es muy bueno para tu cerebro gracias a sus ácidos grasos omega 3, especialmente un tipo llamado DHA, del cual está compuesta gran parte de este órgano. Los niveles bajos del mismo, se asocian con los problemas de memoria y de aprendizaje, y hasta con la enfermedad de Alzheimer. Se cree que el DHA ofrece protección contra la acumulación de proteínas beta amiloides, la materia responsable de las lesiones viscosas en el cerebro, conocidas como placas, que son el elemento característico del mal de Alzheimer. Las grasas del pescado también contrarrestan la inflamación, lo que puede contribuir a la acumulación de proteínas en el cerebro. Si no te gusta el pescado, consultá con tu médico sobre la posibilidad de tomar uno o dos gramos de aceite de pescado todos los días.

Ejercitá tu cerebro: cada vez que se te presente el desafío de aprender una información o intentar llevar a cabo una tarea nueva (ya sea jugar al ajedrez o cepillarse los dientes con la otra mano), se crean nuevas conexiones entre las neuronas, lo que fortalece tu cerebro. Ciertas investigaciones sugieren que la estimulación mental diaria podría reducir el riesgo de contraer esta enfermedad hasta en un 47 o un 75 por ciento. Así que retomá los crucigramas o considerá la posibilidad de aprender un idioma nuevo o tocar un instrumento.

Caminá tres kilómetros por día: si caminás a buen ritmo, no demorarás más de 30 minutos. Este es el tiempo que necesitás para disminuir a la mitad tu riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. El ejercicio tiene diversos beneficios, entre ellos la mejora del flujo sanguíneo al cerebro y el aumento de la producción de un químico llamado factor neurotrófico cerebral (BDNF, por sus siglas en inglés), una sustancia que hace que las neuronas se multipliquen y creen más conexiones mutuas.

Controlá tu peso: el riesgo de sufrir Alzheimer de una persona obesa es casi el doble que el de una persona con peso normal. Esto se debe a que el exceso de grasa corporal –especialmente en el abdomen– aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas y diabetes, que hacen que las personas sean más vulnerables a esta enfermedad. Además, la grasa libera químicos inflamatorios que pueden contribuir a la inflamación cerebral... y al Alzheimer.

Consumí espinaca: es una excelente fuente de folato, una vitamina B que ayuda a controlar los niveles de homocisteína. Este aminoácido daña los vasos sanguíneos y duplica el riesgo de sufrir de Alzheimer.

Otras medidas preventivas:
  • Tomá una copa de vino casi todos los días.
  • Acostumbrate a tomar jugo de granada por su poder antioxidante.
  • Evitá las lesiones en la cabeza que incrementan el riesgo de padecer Alzehimer.
  • Controlá tu presión sanguínea regularmente. La hipertensión puede acelerar el desarrollo del Alzheimer en personas con pérdida prematura de la memoria.
  • Prevení el colesterol elevado que interfiere con la descomposición de la proteína precursora amiloidea (APP) la cual tiene un papel importante en el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.
  • Bebé un poco de café. La cafeína ayuda a proteger la llamada barrera hematoencefálica de los efectos dañinos del colesterol elevado, lo que posiblemente reduzca el riesgo de sufrir de demencia.
  • Tomá medidas para prevenir la diabetes.
  • Cuidate de la depresión que ocasiona la pérdida de neuronas en dos áreas del cerebro, también vinculadas con el Alzheimer.

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