Huevos: 10 mitos y realidades que seguro no conocía Huevos: 10 mitos y realidades que seguro no conocía

A pesar de las preocupaciones sobre su alto contenido de colesterol, los huevos siguen siendo un alimento repleto de poderosos nutrientes. 

Como otras proteínas animales, las que aportan los huevos contienen todos los aminoácidos esenciales.

A continuación diez datos sobre el huevo que debería conocer:

1. En un huevo, hay proteínas, vitaminas, minerales y antioxidantes, esenciales para: el funcionamiento adecuado de los nervios, para reducir la acumulación de grasa en el hígado y para la disminución de los riesgos de degeneración macular relacionada con la edad, que es la principal causa de pérdida de visión en personas mayores.
2. En general, el colesterol que obtenemos de los alimentos (y eso incluye a los huevos) no es un factor relevante en su aumento. Es mucho más importante, en cambio, reducir las grasas saturadas y trans de la alimentación.
3. No hay un límite recomendado para la cantidad de huevos que pueden comerse. Por lo tanto, en la medida en que tenga una dieta normal y equilibrada, debe reducir la cantidad de huevos solo si el médico o el nutricionista se lo aconsejaron por alguna razón. A las personas que tienen colesterol alto se les recomienda no comer más de tres huevos por semana.
4. Como solo las yemas tienen colesterol, no hay que restringir las claras. De hecho, estas pueden reemplazar al huevo entero o a las yemas en algunas recetas sin detrimento del sabor o la textura. Por ejemplo, puede reemplazarse un huevo entero por dos claras, o pueden usarse claras batidas en lugar de huevos enteros para cubrir alimentos que van a freírse.
5. Consejo de cocina: mantenga los huevos en la parte principal de la heladera, que es más fría que los estantes de la puerta. Guárdelos con el extremo más puntiagudo hacia abajo, para que la yema quede en el centro, lejos de la bolsa de aire del extremo más grande. Los huevos refrigerados pueden guardarse hasta tres semanas

6. El temor a la salmonella: uno en 7.000 huevos puede alojar la bacteria de la salmonella, que pasa de la gallina o entra por una rajadura en la cáscara. Aunque el riesgo de intoxicación es relativamente bajo, es mejor evitar comer huevos crudos o parcialmente cocidos. Para estar seguro de que los huevos están suficientemente cocidos, hiérvalos al menos cuatro minutos; si los quiere poché, cocínelos al menos cinco minutos; o fríalos durante tres minutos. Tanto la clara como la yema deben estar firmes. Las omelettes y los huevos revueltos deben cocinarse hasta que estén firmes y no tengan líquido.
7. A la hora de comprar: siempre abra la caja de cartón para inspeccionar que los huevos estén sanos. Rechace los rajados y deslice los dedos sobre su parte superior para asegurarse de que ninguno esté pegado al fondo de la caja. 
8. Derribando mitos: es un mito que los huevos de color son más nutritivos que los blancos; los dos son igualmente nutritivos, la única diferencia es que provienen de diferentes razas de gallina.
9. Prueba de frescura: para comprobar si un huevo está fresco, colóquelo en un bol con agua fría. Los huevos frescos se hunden; los huevos pasados flotan porque habrá entrado aire y aumentado el tamaño de la cámara de aire. Otra forma de saber si un huevo está fresco o pasado es romper la cáscara y poner el contenido en un plato: el huevo fresco tiene una yema alta, redondeada, y la clara es espesa y parece un gel. En el huevo viejo, la yema es más plana, y la clara es más liviana y se extiende ampliamente.
10. Las yemas son uno de los pocos alimentos que contienen vitamina D, que suele obtenerse con el sol. Por lo tanto, en invierno, es aconsejable realizar una buena ingesta de huevos.

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