El estrés, uno de los causantes de la indigestión estomacal El estrés, uno de los causantes de la indigestión estomacal

Gozar de una buena digestión ayuda a nuestro organismo a absorber y aprovechar todos los nutrientes de los alimentos que consumimos. 

Cuando tenemos una mala digestión podemos llegar a sufrir algunas molestias como por ejemplo estreñimiento, alergias, pesadez, acidez, dolor, hinchazón de estómago, problemas en el hígado, falta de absorción de nutrientes, entre otros.

Tips para lograr una digestión ideal

 Masticar bien, es esencial: masticar detenidamente es el paso más importante del proceso digestivo, ya que determina que todos los demás estadios se realicen de la forma correcta. Si masticamos bien, los alimentos quedarán triturados y ello facilitará el trabajo de los jugos digestivos del estómago. En cambio, si no lo hacemos la digestión será más trabajosa y lenta, y provocará fermentaciones y gases. 
• El estrés: es capaz de favorecer una mayor secreción ácida y provocar la aparición del síndrome del intestino irritable. Además, también influye en los hábitos alimentarios y en las actitudes de la gente hacia la comida, haciendo que quienes lo padecen ingieran mayor cantidad de comidas preparadas y alimentos procesados, y coman más rápidamente y mayores cantidades y, en general, de una forma más desordenada y menos saludable.
• Las porciones: coma cada vez que tenga apetito y hágalo en pequeñas cantidades, de esta forma su cuerpo generara los jugos digestivos necesarios para digerir los alimentos sin problemas.
 La posición también es importante: evite comer acostado o mal sentado. Asimismo, evite hacerlo frente al televisor y otros distractores; muchas veces evita que nos demos cuenta de lo que se ha comido, y por lo general al hacer esto se presenta más ansiedad por la comida.
• Ejercicio periódico: es muy bueno para la salud e influye considerablemente en una mejor digestión.
• Antes de ir a dormir: es altamente aconsejable cenar temprano. Lo óptimo es dejar pasar, por lo menos, 2 horas entre la cena y el momento de acostarse. Además, están desaconsejadas las comidas muy copiosas, porque cuanto más se come, menos posibilidades tiene el sistema digestivo de hacer una digestión completa.

La alimentación, factor clave 

De la adecuada elección de los alimentos que ingerimos depende que digestión se realice o no correctamente:
• Es conveniente limitar el consumo de alimentos y platos de alto contenido graso, como pueden ser los embutidos, la repostería, las carnes muy grasas o las salsas elaboradas con ingredientes grasos manteca y mayonesa. 
• Se han de eliminar también de la dieta habitual los alimentos demasiado condimentados o picantes, ya que irritan la mucosa gástrica; los muy azucarados, porque provocan digestiones más lentas y pesadas, y las verduras flatulentas (repollo, coliflor).
• En la lista de alimentos a evitar figuran, además, gaseosas, el chocolate, el té negro y la cafeína (tanto del café como de las gaseosas) que irritan el estómago. En cambio, sí es aconsejable sustituir el café de después de las comidas por una infusión digestiva.
• La forma en que se cocinan los alimentos es otro factor con una gran influencia en cómo se desarrolla la digestión. En general, la cocción al vapor o en agua y a la plancha son los sistemas que hacen que los alimentos sean más fácilmente digeribles. Es importante también evitar las comidas excesivamente frías o calientes.
• También es aconsejable utilizar diversas hierbas aromáticas digestivas como granos de anís, alcaravea, hinojo, tomillo, salvia, comino, cardamomo, para condimentar los platos. 
• Ingerir agua es vital para muchas funciones internas del cuerpo. Es clave para la digestión y para la absorción de la comida y ayuda a la eliminación de los productos de desperdicio a través de los riñones. Idealmente debería beber 8 vasos de agua diarios. 
 Los alimentos que contienen bacterias amistosas se llaman prebióticos. Estos incluyen por ejemplo el yogur y el miso. Otros alimentos como los alcauciles, espárragos, cebollas, radicheta, cebollas, ajo, trigo, centeno, cebada, bananas, y tomates, contienen un tipo de fibra dietética que estimula el desarrollo de bacterias “buenas” en el intestino, mientras que inhiben el desarrollo de bacterias perjudiciales. Dichos alimentos que contienen este tipo de fibra se llaman prebióticos. 
• Consuma más fibra, como por ejemplo cereales integrales, trigo, salvado, pan integral, pasta, harina, arroz integral, frutos secos, semillas, alcauciles; porotos y otras legumbres, brócoli, manzanas, peras, coliflor, zanahorias, cítricos, choclo, papas, batatas, cebada, centeno. 

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