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Las pelotas inflables se usan sobre todo para fortalecer los músculos de la espalda y abdominales, aunque también pueden mejorar el equilibrio y la fle...

Las pelotas de equilibrio, a la venta en la mayoría de los locales de deportes, son una forma divertida de ejercitarse en interiores. Las pelotas inflables se usan sobre todo para fortalecer los músculos de la espalda y abdominales, aunque también pueden mejorar el equilibrio y la flexibilidad. Como son muy livianas se pueden guardar en el armario. Estos son unos cuantos ejercicios para empezar.

1 | Elevación de cadera

Recostate en el piso sobre la espalda, con las manos a los costados (palmas hacia abajo) y los talones sobre la pelota de equilibrio. Contraé los músculos del abdomen y los glúteos mientras elevás lentamente la cadera en el aire, hasta formar una línea recta con el cuerpo. Sostené durante tres segundos y regresá lentamente a la posición inicial. Repetí un total de diez veces.

2 | Reto de equilibrio

Sentate sobre la pelota con los pies en el piso, separados a la altura de la cadera. Poné las manos a los costados, sobre la pelota. Mantené la espalda recta y contraé los músculos abdominales. Ahora, levantá el pie izquierdo 15 centímetros del piso, mantenelo así por cinco segundos y regresá a la posición inicial. Repetí con el pie derecho. Hacé el ejercicio un total de cinco veces con cada pie. Para un mayor reto, colocá las manos detrás de la cabeza.

3 | Estiramiento de espalda

Empezá arrodillado, con los pies contra la pared y la pelota en el piso, frente a los muslos. Inclinate hacia delante sobre la pelota, levantando las rodillas diez centímetros del piso. Poné las manos a ambos lados de la cabeza, con los dedos cerca de las sienes y los codos estirados hacia fuera. Levantá la parte superior del cuerpo hasta que la espalda esté recta, hacé una pausa y volvé a bajar el cuerpo hasta que el pecho descanse sobre la pelota. Repetí un total de cinco veces.

 

4 | Marcha hacia delante

Sentate sobre la pelota con los pies en el piso. Colocá las manos sobre la pelota para guardar equilibrio, o poné una mano sobre la pared si querés el apoyo. Lentamente, caminá hacia delante, dejando que la espalda ruede sobre la pelota hasta que los omóplatos estén en la parte superior de la pelota y las rodillas dobladas en ángulo recto. Caminá hacia atrás poco a poco, hasta volver a la posición inicial. Repetí tres veces.

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