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El repollo fermentado; denominado Chucrut sirve como antiflamatorio.

Generaciones de europeos han comido repollo blanco fermentado para estimular la digestión. Como el kéfir, es probiótico y, por lo tanto, antiinflamatorio. Muchos estudios respaldan sus propiedades antiinflamatorias, debido a su abundancia de flora benéfica. “Proporciona bacterias positivas”, dice Thienel. 

Ya hay conexión entre el chucrut y la prevención del cáncer. Un estudio polaco de 2012 en ratas, publicado en Nutrition and Cancer, mostró que consumir repollo y chucrut desacelera el metabolismo del estrógeno, hormona que estimula el crecimiento de las células de cáncer de mama. Esto respalda un estudio de 2005, en el que científicos polacos y estadounidenses observaron a cientos de jóvenes in- migrantes polacas en Estados Unidos que comían unos 4,5 kilos de chucrut crudo o poco cocido al año y tuvieron tres veces más propensión al cáncer de mama que las mujeres en Polonia, que comían un promedio de 13,6 kilos por año. 

“Pruebe chucrut con ananá; los sabores agridulces combinan muy bien“, sugiere Thienel. Busque chucrut fresco y crudo en la sección de refrigerados o, mejor aún, hágalo usted mismo.

Hanna Szaefer, una de las investigadoras del estudio de 2012 de la Universidad de Ciencias Médicas de Poznan, dice: “No tire el jugo del frasco. Beber un vaso al menos una vez por semana puede ayudar a protegerla del cáncer de mama “. 

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