Alergias alimentarias: qué son y cómo prevenirlas Alergias alimentarias: qué son y cómo prevenirlas

Las alergias alimentarias constituyen una falla o respuesta anormal del sistema inmunológico y pueden ser muy peligrosas. Mejor, estar atentos.

No se conoce la verdadera incidencia de las reacciones adversas a ciertos alimentos, pero diversos estudios indican que solo un porcentaje de las personas que creen tener alergia a algún alimento efectivamente le da positivo en los análisis de los supuestos alérgenos.
Las alergias alimentarias constituyen una falla o respuesta anormal del sistema inmunológico que, en este caso, reconoce como "enemigos" a determinados componentes presentes en distintos alimentos que se denominan alérgenos, inocuos para la gran mayoría de las personas. Las alergias alimentarias pueden dividirse a su vez en reacciones de hipersensibilidad inmediata y en reacciones de efecto retardado. 
Suelen desencadenarse durante la primera infancia y, en su mayoría, desaparecen al llegar a la edad escolar, aunque algunas de ellas (como las reacciones alérgicas a las frutas secas y a los mariscos) pueden persistir durante toda la vida. Para determinarlas, se retiran todos los alimentos que puedan causar una reacción y, si los síntomas desaparecen, se agregan de modo sistemático alimentos específicos, preferentemente con ayuda de un médico o un nutricionista especializado en esta área. Si los síntomas reaparecen entonces es posible que se haya identificado el alimento culpable.

Pueden necesitarse los siguientes tests:

• Test cutáneo. Es el más común. Se colocan extractos de alimentos sobre la piel y luego se raspa o se pincha para permitir la penetración del extracto. La aparición de una erupción o de una inflamación suele indicar una respuesta alérgica.
• Análisis de sangre RAST (test radioalergoabsorbente). Se mezclan pequeñas cantidades de la sangre con extractos de alimentos y luego se analiza la muestra en busca de señales de la acción de anticuerpos. Es el test más seguro para las personas hipersensibles, ya que las pruebas cutáneas pueden generar una reacción grave.

Sabemos qué no comer, cómo seguir:

Una vez que se han identificado los alimentos o ingredientes problemáticos, su eliminación de la alimentación debería resolver el problema. Pero a veces esto es más complicado de lo que parece, ya que algunos de los alérgenos más comunes son ingredientes ocultos en muchos alimentos procesados, o sustancias químicas que están ampliamente distribuidas en alimentos naturales.
Los nutricionistas pueden facilitar 
listas de alimentos que deben evitarse y de ingredientes alternativos. En algunos casos de intolerancia alimentaria, puede llegar a generarse tolerancia comenzando con una ingesta baja de alimentos cuidadosamente seleccionados y aumentándola de manera gradual.
Ciertos remedios pueden predisponer a intolerancias alimentarias. Por ejemplo, algunos adolescentes suelen sufrir trastornos digestivos tras un uso prolongado del antibiótico tetraciclina para combatir el acné. Algunas personas sufren de colon irritable después de un tratamiento con antibióticos; otras experimentan reacciones alérgicas después de tomar esteroides o anticonceptivos orales. 
El número de personas con reacciones adversas a los alimentos se ha incrementado en los últimos tiempos y los científicos aún no logran identificar la causa aunque sostienen que los factores hereditarios son determinantes.  
Si los dos padres padecen alergias, es muy probable que los hijos también las sufran, pese a que los síntomas y los alérgenos pueden ser bastante diferentes. La leche materna y la demora en introducir alimentos sólidos reducen las posibilidades de que un niño sea alérgico a los alimentos. 

Alergias a lo largo de la vida

Las alergias se desarrollan en etapas. Cuando el sistema inmunitario encuentra por primera vez un alérgeno, o antígeno, una sustancia que el sistema confunde con un invasor nocivo, envía señales a células especializadas para que generen anticuerpos, o inmunoglobulinas, para atacarlo. No hay reacción alérgica en esta primera exposición; sin embargo, si la sustancia vuelve a entrar en el cuerpo, los anticuerpos programados para atacarlo pasan a la acción. En algunos casos, la respuesta no produce síntomas, pero ya está todo listo para una futura reacción antígeno-anticuerpo y una respuesta alérgica.
Las intolerancias alimentarias pueden aparecer a cualquier edad y se relacionan con la cantidad de sustancia ingerida. Esto complica el diagnóstico, ya que pueden acumularse pequeñas cantidades de una sustancia, y solo cuando el total consumido sobrepasa el límite de la persona, se produce la reacción. Un ejemplo de ello es cuando los aminos en el chocolate o en el vino tinto parecen ser la causa de un dolor de cabeza o de una erupción en la piel, pero el problema puede aparecer solo si son “la gota que rebasa el vaso” en una acumulación de aminos provenientes de alimentos consumidos anteriormente.

Síntomas comunes

Náuseas, vómitos, diarrea, sarpullidos, erupciones en la pieldificultades respiratorias (incluso ataques de asma), en casos severos, inflamación generalizada de la piel y de las membranas mucosas. 
Es rara la hinchazón en la boca o en la garganta pero, si se produce, puede ser fatal porque bloquea el ingreso de aire en los pulmones. En los casos más graves, puede desencadenar un shock anafiláctico (una reacción alérgica grave en todo el cuerpo a un químico que se ha convertido en alérgeno). Los alérgenos suelen provocar los mismos síntomas, pero muchos factores afectan la intensidad, por ejemplo cuánto se ha comido y cómo estaban preparados los alimentos.

¿Qué es un shock anafiláctico?

Las reacciones alérgicas severas pueden desembocar en un colapso de los sistemas respiratorio y circulatorio conocido como “shock anafiláctico”, que puede resultar fatal. Si tuvo una reacción anafiláctica o piensa que puede ser susceptible a tenerla, es conveniente que lleve identificación médica e información de emergencia en su billetera. Los padres deben facilitar epinefrina a la escuela de sus hijos si saben que tienen una alergia severa a las frutas secas o a los mariscos.

Alergia al maní

La alergia al maní es una de las más peligrosas ya que incluso cantidades ínfimas de su proteína pueden ser suficientes para desatar un shock anafiláctico fatal. Los investigadores han determinado que el diagnóstico de esta alergia no es necesariamente una sentencia de por vida, ya que a través de un análisis de sangre para medir los anticuerpos específicos se puede detectar si se la ha superado. Otra forma de evaluar si ha culminado la alergia es con el consumo de una pequeña cantidad de proteína de maní, en una situación contralada por el médico, en general con internación ambulatoria. Estas pruebas puedan repetirse cada cierta cantidad de años para monitorear el progreso.

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