Accidente cerebrovascular: ACV Accidente cerebrovascular: ACV

Un coágulo diminuto. Un desgarro en un vaso sanguíneo delgado como un cabello. Las cosas más pequeñas pueden desencadenar un accidente cerebrovascular, un episodio que obstruye el flujo de sangre y oxígeno, lo cual destruye invaluables células cerebrales. 

Los derrames cerebrales son los responsables de la muerte de al menos cinco millones de personas en todo el mundo cada año y de la discapacidad de muchos otros. Si actuás ahora, hay mucho que podés hacer para detener un accidente cerebrovascular antes de que ocurra.

Estrategias clave para la prevención

1. Reducí tu presión arterial.

Si tu presión arterial es superior a 120/80, el riesgo de padecer un derrame cerebral es significativamente mayor que el de una persona con una presión arterial más baja. ¿Por qué? La sangre se mueve más rápido a través de las arterias y las venas, y este ritmo precipitado representa una triple amenaza. Daña los vasos sanguíneos del cerebro y de las arterias carótidas del cuello que suministran sangre con oxígeno vital a las células cerebrales. También crea protuberancias en estas arterias, que pueden sufrir rupturas, y puede hacer que las arterias se engrosen hasta cerrarse por completo. Por cada 5 puntos que reduzcas tu presión arterial disminuirás el riesgo de un ACV en un 42 por ciento o más. La estrategia funciona a cualquier edad. Quizás ni siquiera sea necesario que tomes un medicamento para alcanzar un nivel óptimo. Si tu presión sistólica está entre 120 y 139, o si tu presión arterial diastólica oscila entre 80 y 89, tenés prehipertensión y muy buenas posibilidades de reducir tu presión si adelgazás, hacés ejercicio y seguís una dieta saludable con poca sal y muchas frutas, verduras y lácteos descremados.

2. Reducí el colesterol malo.

Tener demasiado colesterol LDL dañino en el torrente sanguíneo inicia el proceso que lleva al desarrollo de vetas grasosas y espesas de placa dentro de las paredes arteriales, incluidas las fundamentales arterias carótidas que irrigan el cerebro. Estas arterias pueden volverse tan estrechas con el tiempo que hasta el coágulo más pequeño puede obstruirlas. Reducir el LDL con una alimentación baja en grasas más un medicamento con estatinas reduce esta peligrosa placa y protege el cerebro.  La mejor estrategia pare reducir el LDL: comenzá con una dieta baja en grasas saturadas y rica en frutas, verduras, granos integrales y productos lácteos descremados. Disminuí el consumo de carnes rojas grasas, helado y productos lácteos enteros como el queso. Bajá de peso… ¡Y hacé ejercicio! Si tus niveles siguen altos (un nivel de LDL ideal debe ser menor a 100 mg/dl; más bajo todavía, 70 mg/dl, si tenés diabetes o antecedentes de enfermedades cardíacas), preguntá a tu médico si debés comenzar a tomar un medicamento con estatinas. Si ya tuviste un accidente cerebrovascular, tomar este medicamento puede ayudarte a reducir en un 16 por ciento el riesgo de tener un segundo derrame.

3. Ejercitate diariamente y comé nueces.

Estas estrategias pueden elevar los niveles del colesterol HDL, el colesterol bueno que elimina el LDL del torrente sanguíneo. El nivel mínimo de HDL saludable para las mujeres es de 50 mg/dl y para los hombres, de 40 mg/dl. Pero, si es más alto, será mejor para el cerebro.

4. Evitá las hamburguesas y la cerveza.

Hace poco tiempo, los expertos descubrieron que los triglicéridos, otro tipo de grasa corporal, son muy peligrosos para el cerebro. Una lectura de triglicéridos saludables debe estar por debajo de 150 mg/dl. Para controlar los triglicéridos, perdé peso y evitá las bebidas alcohólicas; optá por pescado asado u horneado en lugar de hamburguesas; y usá aceite de canola y de oliva para reemplazar la manteca. También es importante reducir el consumo de carbohidratos refinados (que se encuentran en el pan blanco, los dulces, los productos de copetín y las bebidas azucaradas).

5. Dejá de fumar.

Fumar tan solo 10 cigarrillos por día aumenta el riesgo de tener un derrame cerebral en un 90 por ciento, aun si los niveles de colesterol y presión arterial son bajos. La nicotina, el monóxido de carbono y un cóctel de otros químicos presentes cuando se quema tabaco endurecen las arterias, acumulan más placa dentro de las paredes arteriales y hacen que la sangre tome una consistencia más pegajosa y más propensa a formar coágulos. Dejá de fumar hoy mismo y tu riesgo de un accidente cerebrovascular comenzará a disminuir de inmediato; en apenas cinco años su riesgo será igual al de una persona que nunca fumó.

6. Controlá los latidos del corazón.

La fibrilación auricular (FA), cuando las cámaras superiores del corazón tiemblan en lugar de latir de manera firme y constante, cuadriplica el riesgo de desarrollar un accidente cerebrovascular. Afecta a 1 de cada 25 personas de más de 65 años y a 1 de cada 10 personas de más de 80 años. Una FA permite que la sangre se acumule en el corazón y forme coágulos; un latido cardíaco fuerte puede lanzar un coágulo hacia el cerebro y provocar un derrame cerebral. Si tenés más de 65 años, pedile a tu médico que evalúe su riesgo de tener fibrilación auricular. Simplemente controlar el pulso y auscultar los latidos del corazón puede ser suficiente, aunque es posible que necesite un examen sencillo y de bajo costo llamado electrocardiograma (conocido como ECG).

7. Tomá una dosis baja de aspirina todos los días.

Si ya has tenido un accidente cerebrovascular o si sos una mujer con un alto riesgo de tener un derrame, tomar un comprimido de aspirina de baja dosis todos los días podría proteger tu cerebro. Preguntale a tu médico si el tratamiento con dosis bajas de aspirina sería apropiado para vos.    

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