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Si tira algunos residuos de productos vegetales, podría estar desperdiciando nutrientes fundamentales.

1. Centro del ananá
No lo tire a la basura. “Esta fruta contiene bromelina, una enzima que puede reducir la inflamación nasal y de los senos paranasales, mitigar la artritis y los dolores musculares, y quizá combatir el cáncer”, dice la nutricionista Lauren Popeck. Pique y agréguele el centro, que suele ser muy duro, a los cócteles de frutas, ensaladas, sopas, salsas o alimentos fritos; mézclelo en batidos o agréguelo al agua, el té, la sangría y los marinados para mejorar su sabor.

2. Cáscara del kiwi
No puede comerse un kiwi como si fuera un durazno. ¿Seguro? En realidad, su piel es muy buena. “Tiene más fibra que el resto de la fruta”, comenta Kelly R. Jones, nutricionista. “Para conservar la vitamina C, no pele el kiwi antes de guardarlo, ya que esta empieza a esfumarse en el momento en que entra en contacto con el oxígeno”. Si no le gusta su textura, agregue un kiwi sin pelar a un batido. (Lave todas las cáscaras antes de comérselas con agua fría y un cepillo para vegetales.)

3. Piel de la cebolla
Guarde esta capa: presenta una alta concentración de quercetina, fitonutriente que combate la inflamación, disminuye la presión arterial, previene la placa arterial y mantiene la salud cardíaca. La de la cebolla morada tiene más quercetina que la de la blanca. “Agréguela con toda la cebolla a las sopas, el caldo o la salsa, y quítela antes de ingerirlos”, explica Popeck.

4. Cáscara de banana
Cuando se pela una banana se ignora la cáscara. Esto es un error porque: “La cáscara de banana contiene triptófano, que estimula la segregación de serotonina, la hormona de la felicidad”, señala Popeck. Use las cáscaras maduras. “Estas son más suaves, delgadas y sabrosas”, añade. La especialista recomienda hervirlas 10 minutos, por lo menos, a fin de suavizarlas. Después, añádalas a batidos, alimentos fritos o sopas, o haga puré y agréguelo a la masa para un pastel. También puede rebanar y hornear una banana con cáscara.

5. Cáscara de cítricos
No exprima el limón sobre el pescado y tire el resto. Según Popeck, ahí se esconden excelentes beneficios nutricionales, incluyendo “más de un gramo de fibra en dos cucharadas de ralladura, cerca del triple de vitamina C contenida en la pulpa y nutrientes, como folato, vitamina A, calcio y potasio. “Ralle la parte colorida y espolvoréela sobre chauchas, úsela en batidos, vinagretas o marinados: mézclela con yogur, queso cottage o avena. La ralladura de naranja, limón y pomelo agrega sabor y nutrición con pocas calorías.

6. Cáscara y semillas de sandía
La deliciosa pulpa roja es un tentempié refrescante, pero también hay nutrientes poderosos en la cáscara y las semillas, asegura Popeck: la parte blanca de la cáscara “contiene citrulina, aminoácido que se convierte en arginina y, a su vez, ayuda a aumentar el flujo sanguíneo, mejorar la salud cardíaca, fortalecer las defensas y reducir la fatiga muscular”. 
Mezcle la cáscara con batidos, píquela e incorpórela a cócteles de frutas, salsas o ensaladas, mézclela en sopas con papas y zanahorias, o prepárela en salmuera. Bañe las semillas —que tienen magnesio, hierro, folato y otras vitaminas y minerales clave— con aceite de oliva y sal, y hornéelas a 175º, de 10 a 15 minutos. Espolvoréelas en ensaladas o agréguelas a una mezcla de frutos secos.

7. Hojas de apio
Las hojas de apio son ricas en magnesio, calcio y vitamina C, mInerales y nutrientes esenciales. “Puede utilizarlas en ensaladas, como ingrediente de caldos de vegetales o como adorno”, aconseja Ilyse Schapiro, maestra en ciencias y nutricionista.

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