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4 testimonios para conocerlo mejor.

 

Es difícil describir a este hombre extraordinario, que estaba siempre dispuesto a acercarse a todos aquellos que buscaban su consejo y apoyo. Sobre su vida podrían escribirse mil libros: las dolorosas pérdidas que sufrió, como la muerte de sus padres y su hermano; la guerra; su vocación de sacerdote y el heroico servicio que ofreció a la Iglesia, marcado por años de lucha contra la enfermedad y el sufrimiento; su asombrosa habilidad para hacer contacto con la gente, incluso con multitudes... Aquí presentamos algunos extractos del libro Juan Pablo II. Peregrino de la esperanza, publicado por Reader’s Digest. Esperamos que estos testimonios, narrados por sus protagonistas cuando el Papa aún estaba con nosotros, sean para ustedes como un viaje al pasado, y una oportunidad de conocer mejor a uno de los personajes más influyentes de los tiempos modernos.

Llegó a vivir con nosotros sólo con lo que llevaba encima

En aquel tiempo vivíamos en la calle Felicjanek, en Cracovia, en un departamento de tres habitaciones en el tercer piso de un edificio. En una de ellas, la más grande, se alojaban unas empleadas de oficina alemanas. Mi madre, mi hermana, mi hermano y yo ocupábamos las restantes, y Karol Wojtyla vino a vivir con nosotros tras la muerte de su padre.

Karol ya había venido a nuestra casa en la Nochebuena de 1940, a visitar a mi padre. Se mudó con nosotros alrededor de febrero de 1941, y se quedó unos 18 meses. Por la falta de espacio vivíamos muy apretujados. Todos los días teníamos que doblar los catres, guardar la ropa de cama y luego, a la noche, sacar todo otra vez. Mi madre, mi hermana y yo dormíamos en una habitación, y mi hermano y Karol compartían la otra.

La principal tarea doméstica de la que se ocupaban Karol y mi hermano era subir carbón del sótano al tercer piso. Ninguno de los dos pasaba mucho tiempo en casa, porque salían a trabajar a las 6 de la mañana y regresaban hacia las 6 de la tarde. Llegaban siempre muy cansados.

Karol disponía de un pequeño rincón propio, por el poco espacio que había en el departamento y también porque casi no tenía pertenencias. Llegó a vivir con nosotros sólo con lo que llevaba encima. Era difícil tener muchas posesiones durante la ocupación alemana, y aunque Karol hubiera querido traer sus muebles, no había espacio para acomodarlos. No era una persona apegada a las cosas materiales. En cambio, ns trajo su amistad, su bondad, su alegría, y eso era más que suficiente.

Mi hermano y Karol me contaban sus problemas, aunque yo era casi 10 años menor que ellos. Además, en un departamento tan pequeño y habitado por tantas personas, por necesidad todos éramos muy unidos.

Tanto mi hermano como Karol eran aficionados al teatro. Un año antes de la guerra, cuando ambos empezaron sus estudios, pertenecían a un grupo llamado la Cofradía Teatral. Durante el Festival de Cracovia actuaron en una obra al aire libre titulada El doncel en la luna, de Marian Nizynski, cuyos personajes eran los signos del Zodíaco. Karol interpretó a Tauro, y mi hermano, a Acuario.

Durante la ocupación, los dos participaron en una especie de teatro clandestino.
Antes de que las empleadas alemanas se alojaran en nuestra habitación más grande, las funciones se realizaban allí, y asistían entre 20 y 30 espectadores. Pero cuando las alemanas se apropiaron de ese cuarto, ya no hubo lugar para el teatro.

Karol y mi hermano conocieron después a Mieczyslaw Kotlarczyk, de Wadowice, y entre los tres formaron lo que más adelante sería el Teatro Rapsódico. Las funciones se hacían en otras casas y yo las disfrutaba inmensamente, aunque todavía no las entendía del todo. Esos fueron mis primeros contactos cercanos con el arte. Recuerdo bien el ambiente de clandestinidad de aquel entonces, el miedo a que aparecieran los alemanes o a que alguien nos denunciara ante las autoridades…

También me acuerdo de que en una ocasión, durante los preparativos para una función más de teatro, llegó la policía. Por suerte, ninguno de los invitados había llegado aún, pero ya habíamos acomodado las sillas y corrido todos los otros muebles. Los agentes quisieron saber por qué la habitación estaba dispuesta de esa manera, y mi madre les dijo que estábamos haciendo una limpieza general. Esto ocurrió antes del mediodía, cuando Karol y mi hermano se encontraban en el trabajo. Afortunadamente, la policía quedó satisfecha con esa explicación.

En aquel tiempo Karol no se distinguía por nada en especial. Rezábamos juntos, pero en esos días de guerra había mucho por lo cual rezar, y para nadie era algo extraño. Para nosotros, Karol era simplemente un buen muchacho, agradable y trabajador. Nos mantuvimos en estrecho contacto con él después de la guerra. Estuvo presente cuando mi madre murió. Mientras ella agonizaba, lo buscamos en el seminario. Él se encargó del servicio funerario, y también ofició la misa cuando mi hermano se casó.

Una vez nombrado Papa, me concedió una audiencia privada en el Vaticano. Evocamos los viejos tiempos y la casa que compartimos. Karol habló con mucho afecto de nosotros en su autobiografía, Don y misterio.

Pertenecía a esa rara casta de profesores que presentan a los jóvenes estudiantes las ideas que apenas están naciendo, y no las que ya están concluidas, guardadas en algún cajón o publicadas desde hace muchos años. El mejor ejemplo son las ideas contenidas en Amor y responsabilidad, un libro suyo que aún estaba en ciernes. Los conceptos y el estilo de la obra fueron madurando a medida que él nos transmitía sus pensamientos. En cierta forma, las reacciones de quienes asistíamos al seminario influyeron en su forma final, si bien esos pensamientos no eran estrictamente el tema del seminario, sino de un curso monográfico. En el seminario leíamos la Ética de Aristóteles.

Además de esto, Wojtyla realizaba actividades que oficialmente podrían considerarse como pastorales. Sencillamente, hacía amistad con quienes asistían a sus clases. Se daba tiempo para conocerlos como personas, y eso le permitía ahondar en el tema que ocupaba más profundamente sus pensamientos en aquella época: la cuestión de la madurez y la relación de amor entre dos personas.

Yo era un poco mayor que mis compañeros de clase, que eran muy jóvenes. Todos estábamos plenamente concentrados en descubrir nuestra identidad y elegir un camino en la vida. Pero ¿qué camino y con quién? Hay algunos indicios de esto en el libro que Wojtyla escribió, y digo “indicios” porque la obra está basada en una excepcional experiencia suya como sacerdote, aunque apenas hace alusión a ella. Wojtyla aplicó el método fenomenológico, limitando la parte descriptiva, y se concentró tan sólo en registrar las conclusiones. Esta quizá sea una de las razones por las cuales no resulta fácil la lectura de Amor y responsabilidad. La clase que nos dio fue más completa, pero lo más completo de todo fue la conversación, discutir acerca de la vida.

Los jóvenes se sienten cautivados por las personas que se interesan profundamente por ellos y les demuestran atención y respeto. No hay muchas personas así. Tal vez algunas sientan ese respeto y se interesen sinceramente por los jóvenes, pero no saben demostrarlo de manera convincente. Wojtyla, en cambio, sabía perfectamente cómo hacerlo.

Jamás fue como esos expertos pretenciosos que tratan con jóvenes y que desean que se les considere uno de ellos. Siempre fue él mismo, y en todo diálogo introducía su concepción seria de la vida. Simplemente, éramos muy importantes para él, y sabía demostrarlo.

Tal vez eso obedecía a que era un hombre muy paradójico. Por un lado, trataba a las personas con gran reserva, y por el otro, sabía expresar sus sentimientos. Todavía conserva muchos rasgos del actor que alguna vez fue, pero no es en absoluto un comediante. Karol Wojtyla es sincero. Su actuación no debe confundirse con falta de sinceridad. Todo lo contrario: es una confirmación de su sinceridad. Frente a nosotros, sus alumnos, nunca interpretó un “papel”; siempre se mostró tal como era.

Durante las excursiones, ya fuera en las montañas o en un río, no sentía ninguna necesidad de cambiar su imagen. Siempre era como la situación se lo exigía. En las clases se mostraba un poco más distante, más reservado, quizá porque, al fin y al cabo, debía exponernos un tema, transmitirnos algo importante. En los seminarios había mucho más diálogo. A veces me molestaba que dedicara tantas horas a hablar sobre deportes con los muchachos, pues me parecía un terrible desperdicio de tiempo. En ocasiones Wojtyla tenía que tomar el tren a Cracovia y, de nuevo, no llegábamos al final del capítulo que estábamos leyendo porque se ponía a comentar los eventos deportivos del momento. En realidad le interesaban todos los deportes, sobre todo el fútbol. Yo me limitaba a mirar el reloj, ansiosa por que terminaran la conversación. Prefería que el profesor se ocupara sólo del tema del seminario.

Esas charlas deportivas no eran del todo aburridas, pero yo me emocionaba mucho más cuando los textos de Aristóteles nos llevaban a preguntas fundamentales sobre el ser humano. Como dije, Wojtyla sabía demostrar un compromiso profundo y evitar al mismo tiempo el patetismo. Era testigo de la existencia de un mundo interior, pero prefería enseñarnos a descubrir nuestro yo interno. No atraía la atención hacia su persona; aparte de la poesía, jamás nos habló de sus gustos y experiencias.

¿Para qué preocuparse?

Hasta el día de hoy recuerdo uno de los viajes que hice con el arzobispo Wojtyla a Sicilia, durante un receso de las sesiones conciliares en el Vaticano. Fue a principios de noviembre, en los días de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos. Hice el viaje en tren junto con el obispo Pietraszka, y Wojtyla nos alcanzó en un punto del camino. Visitamos muchas ciudades, desde Palermo hasta Catania. También subimos el monte Etna en funicular. Había allí una gruesa capa de nieve, y era difícil y peligroso caminar. El tiempo pasó rápidamente, y de pronto nos dimos cuenta de que se acercaba la hora de salida de nuestro vuelo a Roma.

Sin embargo, a Wojtyla no le preocupaban en absoluto esos apremios. En el camino de regreso, se detuvo en las faldas del Etna, sacó su breviario y empezó a orar.

—Por favor, Su Eminencia, el avión saldrá pronto y usted está aquí, rezando —le dijimos, impacientes.

No nos hizo caso y siguió orando en silencio. Recuerdo haber pensado: Vamos a perder el avión. Esta vez el arzobispo lo va a lamentar.

Efectivamente, llegamos al aeropuerto con 15 minutos de retraso. Pero resultó que el avión nos estaba esperando. El arzobispo de Catania sabía que Wojtyla iba a tomar ese vuelo, y de alguna manera se las arregló para conseguir que la tripulación retrasara un poco la salida. Entonces Wojtyla se acercó a nosotros y con una enorme sonrisa nos dijo:

—¿Ya vieron? Todo está bien. ¿Para qué preocuparse?

Wojtyla estuvo presente en todas las sesiones conciliares en el Vaticano. Fue uno de los pocos que no se perdieron ninguna. En aquel tiempo, el padre Jurek Chmiel, de Cracovia, y yo lo ayudábamos con algunas tareas: mecanografiábamos sus textos, arreglábamos diversos asuntos, comprábamos las cosas que le hacían falta y concertábamos visitas.

Muchas veces tuvimos oportunidad de asistir a reuniones en restaurantes con visitantes, especialmente del exterior. Wojtyla solía invitar a ellas a sus alumnos. Para nosotros era algo extraordinario porque no teníamos dinero y jamás hubiéramos podido darnos ese lujo. Él tampoco tenía dinero, pero siempre encontraba algún “mecenas”, como el padre Deskur o alguien que viniera de Occidente.

Durante las últimas sesiones conciliares, Wojtyla participó en las juntas de varias comisiones, y a veces llegaba muy tarde a casa. Recuerdo que una noche, cuando regresó, las monjas ya habían cerrado la cocina, así que fue a mi habitación y me preguntó si tenía algo que pudiera comer.

Nunca fue exigente ni quisquilloso con los alimentos. Comía todo lo que le daban. Y en los restaurantes a los que íbamos de vez en cuando hacía lo mismo: ni siquiera revisaba el menú. Más bien nosotros teníamos que elegir los platos para él.

En Roma, todo el mundo empezó a hablar del arzobispo Wojtyla cuando participó en la Comisión XIII del Concilio Vaticano. Se ocupó de redactar los capítulos de la Constitución pastoral referentes al papel de la Iglesia en el mundo actual. Desafortunadamente, no pude quedarme en Roma hasta el final del Concilio. Dos meses antes, a finales de septiembre de 1965, el arzobispo Wojtyla me llamó a su despacho. Resultó que necesitaban un profesor de Derecho en Cracovia.

—Por desgracia, tengo que enviarte allí —me dijo—, pero, a cambio, haré algo por ti. Sólo dime qué.

Le pedí que me permitiera estar en Roma cuando le otorgaran el capelo, el sombrero rojo de los cardenales, y así sucedió. En 1967, cuando se dio la noticia de su nombramiento, nos encontrábamos en casa de un tío mío, párroco de una iglesia. Fue él quien le recordó a Wojtyla la promesa que me había hecho.

—Claro que la recuerdo —respondió—, y con toda seguridad Tadeusz irá a recoger ese capelo.

Y, en efecto, cumplió su palabra.

Cuando me pongo a recordar esos tiempos, me doy cuenta de que Juan Pablo II es el mismo Karol Wojtyla, el mismo hombre con quien conviví muchos años atrás. Tuve la inmensa fortuna de haber conocido a un hombre así en mi vida. Él siempre ha sido una persona accesible para todos; no hacía falta pedir una audiencia para poder acercarse a él. Si no hubiera sido por su dignidad de Papa y por las exigencias del protocolo diplomático, estoy seguro de que siempre habría sido así, como antes.

Otra cualidad que lo distingue es que nunca negó la relación con sus conocidos del pasado, aunque la situación actual de alguna de esas personas le resultara incómoda, ya fuera porque hubiese perdido el camino en la vida o estuviera metida en problemas de alguna forma. Para él, lo más importante siempre ha sido el ser humano…

El Papa en un jeep

Cuando Juan Pablo II empezó sus enseñanzas religiosas —sus catequesis, que posteriormente se publicaron en un libro—, alguien le preguntó si no podrían resultar demasiado difíciles de entender para el común de la gente. El Papa respondió: “Sí, me doy cuenta de ello, y precisamente por esa razón me muevo entre las multitudes a bordo de un jeep”.

Al principio de su pontificado, la gente se sorprendió al ver que Juan Pablo II recorría la Plaza de San Pedro en un jeep. Era un suceso inusitado en el Vaticano: un Santo Padre en medio de la muchedumbre, un Papa al que cualquiera de los presentes podía mirar a los ojos, apretarle la mano…

Pero, ¿qué relación había entre el jeep y el complicado lenguaje de las catequesis papales? Juan Pablo II lo explicó así: “Desplazarse en jeep es un acontecimiento mediático, y por ello cumple una función: que toda persona que lo recuerde se tomará tiempo después para leer los textos de mis catequesis”.

La repentina e insólita aparición del Papa en los medios informativos no fue resultado del trabajo de un grupo de asesores expertos. Es un don natural. Su asombrosa habilidad para dirigirse a una multitud de oyentes sin duda proviene de sus primeras experiencias pastorales y de su actividad teatral en su juventud. Cuando actuaba en el Teatro Rapsódico, que era de formas y medios de expresión sencillos, aprendió a servirse de las palabras. Fue justamente en ese teatro de Cracovia, dirigido por Mieczyslaw Kotlarczyk en los años de la ocupación alemana, donde el futuro Papa adquirió un profundo respeto por la forma y el contenido de los mensajes en la comunicación.

Aunque muchas personas piensan que cada presentación del Papa en un foro muy concurrido de alguna manera es una actuación, eso no es cierto. Como acompañante del Santo Padre en todas las peregrinaciones que hizo en Polonia, puedo decir con toda certeza que nunca consideramos usar trucos mediáticos.

Durante una de esas peregrinaciones, el Papa se hizo una cortadura accidental en la frente, y los periodistas se preguntaron si los organizadores le habían pegado una tirita adhesiva en la herida al Santo Padre para aumentar el interés por la peregrinación, ya que, según ellos, se estaba volviendo aburrida. Les aseguro que jamás recurrimos a esas tretas.

Al cumplirse 10 años del pontificado de Juan Pablo II, varios investigadores de los medios informativos de la Facultad de Cultura y Comunicación de la Universidad de Toronto se hicieron una pregunta: “¿Por qué el Papa es un personaje tan mediático?”


En un informe posterior, ellos mismos respondieron:“Juan Pablo II es un personaje mediático, lo que significa que se vende bien en los medios, porque tiene un excelente sentido del tiempo y del espacio. Incluso en un lugar tan grande como la Plaza de San Pedro, sabe moverse como si estuviera en un escenario de teatro y, gracias a ese comportamiento, sabe aprovechar el tiempo, aunque tenga que hablar muchas horas”.

A pesar de esta habilidad, Juan Pablo II no se comporta como un actor común y corriente; no interpreta un papel ensayado. Para quienes lo escuchan y lo ven, no es un actor, sino un testigo de la realidad humana y divina, que está allí para compartir sus experiencias con ellos.

Juan Pablo II comprende la necesidad de que la Iglesia funcione de otra manera en esta época de los medios de comunicación. Está muy consciente de que, si no transmite la verdad, no conmoverá los corazones humanos. Ha hecho suyas las palabras del papa Paulo VI, quien en su Evangelii nuntiandi escribió que la Iglesia sería culpable ante Dios si no aprovechara las nuevas y excelentes herramientas de la comunicación para sus fines evangélicos.

Por esa razón alienta a la Iglesia a cooperar con los medios y participar en eventos masivos, como el encuentro que tuvo con los jóvenes en Roma durante el Gran Jubileo del año 2000, que fue organizado para verse por televisión en muchos países.
Juan Pablo II les concede un gran valor a los medios de comunicación como una vía para la evangelización, pero nunca sobrevalora su poder. No cree que la Iglesia pueda conquistar al mundo ejerciendo una fuerte influencia en los medios. En su mensaje evangélico, lo que importa ante todo es su experiencia personal y directa de la fe. Lo más importante es el contacto con los fieles. Desea llegar a todas partes y encontrarse cara a cara con la gente. Entiende que el mundo que presentan los medios al final crea una ilusión de autenticidad y aleja al hombre de la experiencia verdadera. Esto podría resultar desastroso para un mensaje evangélico que se fundamenta en la experiencia personal.

Los medios, a pesar de todo, no pueden reemplazar el encuentro del hombre con el hombre, con la naturaleza, y tampoco ser intermediarios en el encuentro del hombre con Dios, pues el único mediador puede ser otro hombre, especialmente cuando ese hombre es el Papa.

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negralinda

Que lindos testimonios, y no puede ser de otra manera fué una santo! A mi personalmente siempre me recordó a mi tata, fisicamente era igual a él esos mismos ojos de bondad y comprensión!

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pattob

hermosos testimonios! que lindo saber más de este hombre que parecía de otro planeta por su inmensa bondad y su inagotable humanidad. Su extrema sencillez y su humildad son su marca personal.

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norelia

Conocí a Juan Pablo II en la misa que celebró en la 9 de julio por el Año Internacional de la Juventud. Llegamos a Buenos Aires a las 19 hs. del día anterior, nos acomodamos junto a las vallas. La mañana fue brumosa pero entonces apareció el Papa movil que se detuvo frente a nosotros. Juan Pablo pos

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dbueno

Gracias por la hermosa nota !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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bailarina

Siempre será recordado por todo el mundo. Una bellísima persona e inolvidable.-

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pepiro

Muchas gracias por esta nota,lo vimos cuando estubo aca en ARGENTINA

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gracemar

Hermosa nota, me gusto, esta noche en mi provincia muchos jóvenes permanecerán en vigilia esperando el 1 de Mayo en que sera beatificado, pidamos a Juan Pablo que sea el intercesor ante nuestro Señor para que ilumine a los argentinos y nos conduzca por el camino de la Paz, la Solidaridad, el Respeto

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chupete

la nota sobre el PAPA,es exclente^gracias por publicar esas historias.

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Juar08

Era un hombre maravilloso.

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lucmar

Excelente nota ,felicito a los que lo conocieron .Cuanta ternura irradiaba esa mirada . Intercede por nuestra Argentina.

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garabateando

Leo todo lo que tiene que ver con testimonios de vida de distintas personas desdemuy niña y en esta revista. Doy fè de lo mucho que me ayudò en mi formaciòn y la vida de jUAN pABLO ll no es una excepciòn. Valoro intensamente que sigan dando espacio a este tipo de artìculos porque responden me parece

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julia10

El papa JUAN PABLOll seguira siempre vivo en nuestros corazones.

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romina1978

Muy buena Nota!, yo lo tuve ante mi cuando era chiquita y no me olvido, fue maravilloso.

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rosyna

Muy buena la nota, para mi es el Papa que me producia mucha paz y una profunda dulzura, es un santo no hay dudas

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silara

Yo fui a Mendoza cuando vino a la Argentina y la verdad que me acuerdo como si fuera hoy la paz que irradiaba.

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vonpatoloco

Ana Frank dijo "No pienso en todo el dolor, sino en la Belleza que aún queda" cuando lo leí me quedé mudo de admiración; solo anguien con mucha Fé es capaz de semejante pensamiento en medio del sufrimiento.Cuando leo, veo o escucho sobre Juan Pablo II mi mente y mi espiritu se transforman en un to

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roxane

Hermosa nota,siempre lo recordare por su bondad y misericordia hacia los demas,tan grande era que perdono a la persona,que lo quiso matar. gracias Santo Padre.

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tatilee

Mi querido JUan Pablo , yo tambien quiero utilizar ésta herramienta de comunicación p expresarte a través de ella mi agradecimiento por lo q hacés de mi, por mi ilusión de cada dia, por agarrarme de la Fé en Dios nuestro Señor. GRACIAS SANTISIMO PADRE....

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carolarosa

Recordarlo a JUAN PABLO II siempre me inunda una inmensa alegria y paz,porque eso y mucho más daba a su paso,tengo maravillosos recuerdos de cuando visitó mi país y pasar por mi ciudad que es emoción indiscriptible hasta hoy.Gracias Dios.

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Saira5

Muy buena nota, Siempre lo respeté y me atrajo su dulzura, su bondad y su misericordia. Es un ejemplo a seguir

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mosquitoruiz

¡¡¡¡Bravìsimo!!! La Nota es ¡¡¡EXCELENTISIMA!!! S.Santidad JUAN PABLO II, es una persona carismática, de una infinita bondad y vehemencia y digno de admiración y respeto no creo que haya sustituto por lo menos en los años que me quedan de vida.No entiendo mucho lo de la santificación,pero creo que s

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v_ronik38

Mi padre, ahora fallecido me llevo al Monumento a la Bandera, en Rosario, cuando el Santisimo Padre estuvo allí. Es un recuerdo muy fuerte para mi, el haber recibido junto a mi Papá su bendicion. Siento una paz inmensa cuando contemplo su imagen.

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cielogris

¡¡¡¡EXCELENTE NOTA¡¡¡ Un ejemplo de amor y servicio

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castor177

El ya Beato Papa Juan Pablo II es sin lugar a dudas no el personaje del siglo XX, sino "la persona", el humano que más ha influído positivamente sobre millones de personas, su sencillez y su corazón abierto lo han hecho un GRANDE no solo en nuestra religión sino en todas. Estos testimonios de esta

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mariposazul

UN CONTEMPORANEO EJEMPLAR...

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susil

Sin duda comparto absolutamente todo los comentarios, Juan Pablo segundo es ejemplo de vida, es ejemplo de entrega y sobre todo nos dejo un legado de AMOR. que bueno el MUNDO lo admire, lo extrañe, lo necesite, estoy segura nos ayudara recuperar nuestra fe.

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patodiaz

hemosos testimonios!!! para que la gentevea que hay santos contemporaneos!!! A.M.D.G.

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takataka

Sin duda los sufrimientos hicieron de el una persona sensible y accesible. Podía comprender las necesidades de los demás.

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eddyirene

Sin ninguma duda fue un ser especial

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guidoraf

El Papa Juan Paulo II está de moda nuevamente. Con motivo de su beatificación deseo compartir dos experiencias vividas en 1986, en Italia.En una hermosa mañana a mediados del año 1986, sentí gran satisfacción al ser recibido personalmente por el Papa en Vaticano, congran humildad y vestido de bl

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ABUISABEL

Leí la nota en la revista (en realidad la revista la leo hasta las propagandas desde hace años)...y realmente El Papa Juan Pablo fue un ser maravilloso,dulce,no alcanzan los calificativos...y realmente lamento en el alma no haber tenido oportunidad,de verlo de serca cuando vino a nuestro país...BEND

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HUGOLAZZATI2009

quiero comentar , mi esposa tubo la surte de estar en dos oportunidades frente a frente a juna pablo ii y con motivo de la beatificacion estubo muy emocionada hasta que culmino, dice que eera una persona de otro mundo

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maruja1979

Una frase que me gusta de Juan Pablo II es: "El verdadero conocimiento y la auténtica libertad se hallan en Jesús. Dejad que Jesús forme parte siempre de vuestra hambre de verdad y justicia y de vuestro compromiso por el bienestar de vuestros semejantes".

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claulas

Un ser maravilloso.. una persona con tanto amor al projimo!! Supo llegar a todos de una manera especial como lo fuè èl... entrañable... no tengo palabras para referirme a èl... MERECIDA SU BEATIFICACIÒN!!!

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luci56

Unico, unico, no era de este mundo, su simplicidad y pureza, por Dios, no hay palabras para describirlo!

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ANNNY

JuanPablo II decía que:La familia es base de la sociedad y el lugar donde las personas aprenden por vez primera los valores que les guían durante toda su vida. Con él viví mi niñez y mi juventud formando parte de movimientos católicos, es uno de los hombres que más amé como guía espiritual, su senci

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litamelano

FUE UN SER TAN AUTÉNTICO, DULCE, QUERIBLE....DOLIÓ MUCHO SU PÉRDIDA...

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Bombonita

Un SER excepcional, en todo el sentido de la palabra, Como hombre, como pastor, como Papa solo trajo con el la palabra dulce, compasiva, el entendimiento de los dolores humanos.- Hizo lo que pudo por humanizar a la Iglesia y por todo esto esta vivo en cada uno de nosotros con sus modos, ejemplos y d

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RAYMOND

31 de Enero de 1985 – Jueves – Juan Pablo II en Guayaquil -Ecuador 19h10 Mensaje al mundo desde el Santuario de Nuestra Señora de la Alborada, con la presencia de la juventud guayaquileña. Celebración del Bimilenario del Nacimiento de la Virgen María. Una vez terminada la ceremonia, el Padre

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Xavier10

Juan Pablo irradio amor, confianza y santidad, por que este angel tenia un aura potente y todos los que aunque por television lo veiamos teniamos un inmensa sensacion de paz.

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Laury_bel

Nadie es de este mundo, todos somos pasajeros..

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evaines

Realmente admirable y santo!!!!! Algunas frases que de juan Pablo II La peor prisión es un corazón cerrado Amar es lo contrario de utilizar. La paz exige cuatro condiciones esenciales: Verdad, justicia, amor y libertad. El diálogo, basado en sólidas leyes morales, facilita la solució

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ofeliabeatriz

me gustaba mucho este papa

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luqueve

Creo que fue el mejor Papa de la historia. Un santo

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cgonzal

Tuve un breve encuentro con Juan Pablo II cuando estuvo estuvo en nuestro Pais en 1982, su presencia irradiaba un estado que no pude comprender en ese momento, hoy creo que era un estado de paz, nunca volví a sentir algo asi cerca de ninguna persona, creo que era alguien realmente especial y muy cer

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Kuca

Qué persona tan especial... ha sido un humano maravilloso. Cuando vino a la ciudad de Luján, toda mi familia lo fue a ver... lástima que yo no puede asistir porque tenia a mi hija de muy corta edad, de modo que me tuve que quedar al cuidado de ella. Mi familia a la vuelta me contó que era un mundo d

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evaines

Excelente nota y muy buenas las apreciaciones y vivencias de los lectores. Indefectiblemente es un Santo !!!!!

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gis_

Santo o no, hizo la diferencia. hermosa nota. gracias

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antiguo

lo mejor de este Papa fue su sensibilidad fue y sera el mejor ,solo de nombrarlo me emociono ,felices lo que pudieron estar con el.un ser increible

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CLAL

Siempre lo he admirado. No sé porqué siempre me ha transmitido mucha paz. Realmente me sentí acongojada el día que el murió.

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clauu

la verdad un hombre carismatico,cunado murio lo senti mucho es como si fuese mi segundo padre...ejemplo de ser humano...

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Ainhoa

Mi hijo tuvo la oportunidad de verlo en Roma en su última aparición en público, lo maravillo y emocionó muchísimo, tanto que cuando falleció no quiso ir a verlo le daba mucha tristeza. Fue una persona maravillosa que irradiaba paz y humildad. Gracias por tan buena nota.

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kalimera

NOTA EXTRAORDINARIA, PARA UN SER VERDADERAMENTE EXTRAORDINARIO. YO LO COMENTE CON VARIAS PERSONAS, SOBRE TODO DE MI FAMILIA, CUANDO AUN JUAN PABLO II VIVIA, ESTAMOS VIENDO A UN SANTO. DOY GRACIAS A DIOS POR HABERLO MANDADO A ESTE MUNDO A QUE ESTUVIERA TAN CERCA DE NOSOTROS, PUES SIEMPRE LO ESTUVO A

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joseluis13

muy buena nota

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Zarah

Me pareció encantador esta nota

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Tiberius

Definitivamente fue un ser encantador y carismático. Generó y lideró la apertura y reforma de la iglesia por desición propia en tiempos actuales, ojalá se acompáñe en tiempo y forma su legado. La nota de la forma que fue armada quedó magnífica. Una de las mejores a mi gusto. Felicidades !!

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mango1965

Tenia mucho carisma sabía llegar a la gente con su mensaje sobre todo a los jovenes, me parece que ha sido uno de los mejores papas de los ultimos tiempos a pesar de las cosas que pasaron y siguen ocurriendo dentro de la iglesia catoloca

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TYRONQUI

Este artículo me demuestra que el ex-Papa fue además de carismático un hombre de mucho coraje. Sus valores y convicciones lograron cambiar la historia del mundo y trascender. Aceptar el sufrimiento como parte de la vida y transformarlo simplemente ..... en AMOR. Aprendamos como EL, a centrarnos má

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Greis07

Excelente nota sobre este hombre tan carismàtico y sensible...!!!!!

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CLAL

Excelente nota.. Fue un hombre con mucho carisma que supo llegar al corazón de todos.

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myantay

El mejor Papa de la historia.

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nanyelibeth

Una gran vida , bien vivida y muy digna .Que linda esa familia que lo recibio en su casa cuando aun era un joven ,eso me deja pensando, uno nunca sabe cuando DIOS nos envia un angel para hospedar en nuestro hogar!!!!!!!!!

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gladyszam

Le doy Gracias a Nuestro Padre Celestial por habernos enviado ese maravilloso ángel , hoy en día aun su legado se marca en positivo para el mundo. Yo fui muy afortunada de poder verlo de muy cerca solo pocos metros de hecho, cuando tenia trece años de edad y a pesar de mi corta edad sentí el inmenso

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masculino

QUÉ SE PUEDE DECIR DEL SANTO PADRE QUE NO SE HALLA DICHO ,UNA PERS SONA MUY BONDADOSA QUÉ PERDONO A QUIEN LO QUISO MATAR ESO HABLA DE LOS VALORES MORALES QUÉ EL TENIA , UNA PERSONA DE BIEN ...

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005Quico

Un personaje inolvidable.

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maicenita

Lo amo !!!!

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MariTup!!

Me hubiera encantado conocerlo. Todo el me transmite PAZ. Le doy gracias a Dios haber podido coincidir con Juan Pablo II en la línea del tiempo. Para mi, lo mejor, era verlo reir, su risa es sinónimo de PAZ.

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pukita12

muy interesante!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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romina1978

un PAPA con todas las letras.

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eldelsion

Hola!... buenisima nota!... creo sinceramente en la santidad de este maravilloso ser humano!... y me gratifica leer articulos referidos a el, en los que se demuestra claramente que no todo esta perdido por haber seres con estos valores...

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Analuce

Muy buena nota sobre , la vida de nuestro papa Juan Pablo II.-

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ferramian

Este hombre, para mí, fue el único Papa con todas las letras, de todos los tiempos.

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natylehmann

Buena nota....

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suelen

yo doy gracias a dios por haber coincidido en el tiempo con juan pablo ..estoy facinada con su dulzura,y su bondad....ahora devota de el...gracias santo padre..

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joseluis13

decia Juan Pablo II Que nadie se haga ilusiones de que la simple ausencia de guerra, aun siendo tan deseada, sea sinónimo de una paz verdadera. No hay verdadera paz sino viene acompañada de equidad , verdad, justicia, y solidaridad.

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willy1923

Excepcional el Papa Karol , (Juan Pablo II) , una persona que cambio a la iglesia con su sencillez y ternura , me ha marcado bastante este Papa , ojala no olvidemos de su papado.

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elinu

que honor debio ser para quienes lo conocieron personalmente...creo q fue una persona maravillosa,que vivira para siempre en nuestros corazones...el supo hacer la diferencia!

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beatriz2010

toco el corazon de lagente,cuando pienso en el,pienso en que el habra sido como fue jesus en su trato con la gente.

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apza

UN HOMBRE QUE PREDICÓ CON EL EJEMPLO

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chufita

k

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pepiro

Muy buenas informaciones

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melmeza13

excelente!

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dbueno

muy bueno

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