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Un espacio donde poder hablar, a veces es todo lo necesario. Esta mujer ofrece un lugar vital a víctimas de abuso sexual.

Kate Eastman tenía 23 años cuando dejó salir a la luz lo que había sucedido. Primero se lo contó a su madre. Luego fueron juntas a la estación de policía de Charlottetown. Menos de tres años después, en Marzo de 2015, Eastman—junto con su madre Deborah McEachern— fundaron Turn on the Lights (Encendé la luz). Quería generar conciencia acerca de aquellas cosas que ella había guardado en silencio durante tanto tiempo: abuso sexual infantil.

 

Lo más aterrador que le puede pasar a un abusador es que una víctima se haga oír”, afirma Eastman. Ella hizo precisamente eso, y persiguió a su padrastro por todo el sistema judicial de la Isla del Príncipe Eduardo (P.E.I.). El hombre fue condenado a cuatro años por abusos sexuales que comenzaron cuando Eastman tenía seis años y culminaron cuando dejó esa casa y se mudó a los 20 años.

 

McEachern abandonó a su esposo después de la confesión de Eastman, pero aún había mucho camino por recorrer hasta que las dificultades de la familia terminaran. McEachern no podía mantener a flote el hogar —que aún incluía a los hermanos y hermanas menores de Eastman—con un solo ingreso y hacer frente al mismo tiempo a la deuda que su esposo había acumulado. Un año y medio más tarde, la familia perdió su casa. Ese traspié inesperado abrió la puerta al debate, entre otras cuestiones, sobre la falta de asistencia financiera para aquellos forzados a afrontar los efectos del abuso sexual.

 

Repasando lo sucedido, aprendimos que no hay nada allí afuera donde diga qué es lo que se debe hacer”, afirma McEachern. En Turn on the Lights en realidad no indican a los sobrevivientes ni a sus familias qué hacer, sino que los ayudan a descubrir cuál debería ser el siguiente paso.

 

Eastman ha dado charlas en escuelas, y las marchas iluminadas por velas y los “días de remeras turquesa” (el turquesa ha sido adoptado como el color representativo de la concientización y la prevención del abuso sexual) han elevado la visibilidad del grupo. Pero son los medios sociales los que han aportado beneficios invaluables. Eastman recibe un promedio de cuatro mensajes por semana de sobrevivientes, la mayoría de ellos de P.E.I.

 

Nuestro sitio web y nuestra página de Facebook son lugares de sanación”, afirma Eastman. “Hablamos sobre salud mental y acerca de lo diferente que es cada situación, lo que funciona para una persona puede no servir para otra”.

 

Andrew Muttart fue víctima de abuso sexual durante tres años por parte de un adulto en la pequeña ciudad de P.E.I. en la que vivía. No pudo hablar sobre esta experiencia hasta los 29 años, más de dos décadas después. Para ese momento, ya había perdido su negocio de jardinería y una casa a causa del juego y la bebida, las dos únicas cosas que lo distraían de su dolor.

 

Actualmente, Muttart trabaja en ejercitar la comunicación: con Eastman, con su familia y amigos, con desconocidos. Además de sus tareas voluntarias en Turn on the Lights, donde recauda fondos, Muttart es parte de Men Matter, un programa diseñado para sobrevivientes masculinos. “A los hombres se les enseña que deben ser duros, y ese es el principal motivo por el que callé mi historia. Pero tengo un hijo de siete años, la edad que yo tenía cuando comenzó el abuso. Hoy me doy cuenta de cuánto afectó esto a mi crecimiento y cuánto me afecta como padre”, confiesa. “Ayuda mucho hablar con personas que realmente comprenden por lo que estoy pasando”.

 

Esa sensación de apoyo es lo que Eastman, quien estudia para obtener un título en ciencias familiares, espera poder replicar. “Quiero que Turn on the Lights sea la carrera a la que me dedique durante toda mi vida. Quiero ser siempre la persona que diga: ‘Yo también he estado ahí. Lo entiendo’. Si hubiera existido algún tipo de ayuda similar cuando yo era pequeña, hubiera hablado mucho antes”.

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melanie

no a la violencia.. muy bueno

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