En primera persona: vivir con enfermedad de Raynaud En primera persona: vivir con enfermedad de Raynaud

Los dedos de Ana se entumecían los días invernales debido a un trastorno circulatorio poco conocido. Su gran aliado es el ginkgo biloba.

Identificada por vez primera en 1862 por Maurice Raynaud, un físico francés, esta enfermedad afecta las arterias minúsculas (arteriolas) que llevan sangre a la piel de los dedos, en manos y pies, la nariz y los oídos. En algunas personas, las temperaturas frías inducen espasmos en estos vasos sanguíneos, reduciendo el flujo de sangre y privando de oxígeno al área. Por ende, la piel cambia de color y puede entumirse u hormiguear. Aunque la enfermedad de Raynaud puede ser molesta e incómoda, casi en ningún caso se relaciona con problemas circulatorios más graves.
Se desconoce su origen; sin embargo, algunos expertos creen que los vasos sanguíneos de quien la padece reaccionan de manera exagerada al frío, tal vez por inestabilidad en los nervios del área afectada. Este trastorno afecta a más mujeres que hombres. Puede ocurrir solo o acompañar a otras afecciones médicas, como dolores de cabeza recurrentes, artritis reumatoide, lupus, aterosclerosis o baja secreción tiroidea.

Síntomas

  • Cambio de color temporal (blanco a azul rojizo) en la piel de las áreas afectadas por frío o estrés.
  • El área afectada se entume, hormiguea y se enfría.
  • Cambios graduales en la textura de la piel.
  • En casos avanzados, llagas en las yemas de los dedos.

En primera persona, Ana D. y su enfermedad...

Hasta que el artículo de una revista la enteró sobre el ginkgo biloba, el invierno era la estación que menos le gustaba a Ana D. Aunque usara guantes gruesos para el frío, sus dedos cambiaban de color, desde un rosa sano hasta un blanco mortecino. Su médico determinó que se trataba de la enfermedad de Raynaud, pero no era optimista respecto al tratamiento. “Creo que me dio una receta, solo por darme algo”, recuerda Ana. “¡Luego probé el ginkgo! Salvó mis dedos, sobre todo al añadir un poco de vitamina E diario”. A pesar de que tuvo que esperar meses, su paciencia fructificó. Aún es cautelosa ante el frío excesivo, pero defiende los complementos y disfruta compartiendo su hallazgo con otros. “Es un mal muy común”, comenta, “pero no para mucha gente que ha comprendido lo que es. Los que no comprenden, sufren. Sinceramente recomiendo el ginkgo biloba para un alivio seguro, natural y muy eficaz”.

Estar al aire libre en invierno, abrir la heladera o hasta entrar en una habitación con aire acondicionado, a menudo produce síntomas que pueden durar de minutos a horas. El estrés también lo origina. Los síntomas pueden ser un efecto secundario de los fármacos descongestionantes para la migraña o el corazón.

Mejorar los síntomas con productos naturales

  • Con un alfiler, perfore una cápsula de aceite de onagra. Aplique el aceite, dando masaje en los dedos de manos o pies para mitigar los síntomas de esta enfermedad.
  • Como a menudo es una enfermedad crónica, estos complementos pueden ser muy útiles tomados durante mucho tiempo. La vitamina E aumenta el flujo sanguíneo por las arterias.
  • El mineral magnesio tiene muchos efectos benéficos en el sistema cardiovascular. Uno de estos, su capacidad para relajar los vasos sanguíneos contraídos, lo vuelve útil para este mal.
  • Además de estos nutrientes, podría considerar el hexaniacinato de inositol, una forma de niacina de la vitamina B que aumenta el flujo sanguíneo a las extremidades.
  • O tome ginkgo biloba, una hierba muy eficaz que dilata los vasos sanguíneos pequeños.
  • Si se aplica el ácido gamma-linolénico (AGL) del aceite de onagra en las yemas de los dedos, notará una mejoría en los síntomas de este mal. Puede usar el aceite solo o con otros complementos (el aceite de borraja es un buen sustituto; también tiene AGL, y es menos caro).
  • Si estos tratamientos no ayudan, pruebe los complementos de aceite de pescado. En un estudio doble ciego de placebo controlado, con 32 pacientes, los complementos de aceite de pescado retardaron la aparición de los síntomas en un promedio de 15 minutos.


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