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Un niño tenía muchos motivos para odiar... sin embargo, le enseñó a Steve Madden muchas cosas sobre el amor.

Trabaja con la energía y la intensidad, sino la habilidad, de un mecánico que le doblara la edad. Mantiene la cabeza agachada, concentrado en su tarea, hablando consigo mismo... y colocando pedales engrasados en una de las 120 bicicletas sólidas y resistentes que estamos aquí para armar y donar a una organización caritativa de Ruanda, con el objeto de que las personas puedan transportarse a su trabajo, a la escuela, a un pozo con agua limpia.

Parece tener la misma edad que mis gemelos, que cursan el tercer grado. Hemos estado trabajando juntos durante una hora en las afueras de Kigali. Aunque no habla inglés ni yo hablo kinyarwanda, usamos las señales universales de pulgares arriba, asentimientos con la cabeza y “no hay problema”. El chico tiene una sonrisa como ninguna que haya visto en más de seis años de trabajar con agencias africanas de auxilio para andar y donar bicicletas. He visto a muchas personas muy trabajadoras, increíbles. Pero hay algo en este que, inesperadamente, me atrapa el corazón, más que los otros chicos que trabajan con voluntarios en el complejo.

A lo largo de esta húmeda semana armaremos unas 15 bicicletas, la mitad de lo que yo podría lograr trabajando solo. Cada vez que nos detenemos para que yo pueda explicarle algo, me toma de la mano. Cuando hacemos una pausa para tomar té, vuelve a tomarme de la mano y yo le deslizo unos caramelos de fruta. Una mujer ataviada con un vestido tradicional se acerca, sin mirarme, y le habla bruscamente; luego le pega en la mano. Me quedo atónito, pero los métodos de crianza son distintos en el África central de los que empleamos en Nueva Jersey, así que me quedo callado mientras él se esfuerza por contener la lágrimas.

A la hora del almuerzo, le digo a Jules Shell, la directora de Fundación Ruanda, el grupo con el que estamos trabajando, que tenemos entre manos a un gran trabajador. Pregunto de nuevo cómo se llama. Ella me responde: —Bueno, le decimos Jean-Paul. Pero en realidad no tiene nombre. Debo de haber puesto cara de perplejidad.
—¿Cuántos años crees que tiene? —me pregunta.
—Nueve, tal vez diez —respondo. Me mira con los ojos cansados de una trabajadora de ayuda humanitaria exhausta de explicar lo inexplicable.
—Tiene 16 —dice. Le digo que no puede ser; es chico.
—Dieciséis. Todos estos niños tienen esa edad. El genocidio fue en 1994. Haz las cuentas. El chico, como los demás de aquí, nació de una violación. Su madre, miembro de la tribu tutsi, fue violada durante el genocidio perpetrado por los hutus en 1994, que acabó con casi un millón de ruandeses. Violada
por una banda de milicianos que asesinaron a sus tres hermanos, pensó en abortar, pero finalmente tuvo al niño. Sin embargo, en la tribal Ruanda llevó el nacimiento como un estigma, victimizada dos veces cuando sufrió la brutal violación, y después cuando fue rechazada por su propia familia, profundamente conservadora. ¿Es de sorprender que no haya podido ni darle un nombre? Ya era suficientemente malo que tuviera el recordatorio diario del horror que sufrió. “Lo cuido, pero no puedo amarlo”, le dijo a Jonathan Torgovnik en 2007, cuando él y Jules establecieron la Fundación Ruanda. “No me interesa la familia. No me interesa el amor. Estoy lisiada por las golpizas que tuve que soportar; no puedo cargar nada. No puedo trabajar. Qué bueno que no maté a ese muchacho, porque ahora me trae el agua”.

Es difícil reconciliar el horror de la concepción y su vida, totalmente desprovista de amor, con su semblante risueño y su disposición dulce. Este niño tiene muchas razones para odiar, sin embargo se enfrenta al mundo con amor.  Se aplica al armado de las bicicletas con la misma intensidad de toda la mañana; con cada uno aumenta la calidad y la rapidez de su trabajo.

Alrededor de las 5 p.m. lo llevo afuera con una bicicleta que sé que se ha armado correctamente y le hago señas de que se suba y dé una vuelta. Las señas no funcionan, así que le pido a un traductor que le diga que se dé una vuelta. Al oír la noticia adquiere un gesto solemne, y aunque la bicicleta está hecha para una persona por lo menos una vez y media más alta que él, con decisión y sin dudarlo lanza una pierna por encima del asiento y va bamboleándose por un callejón hasta dar vuelta en la esquina.

Tal vez sea el jetlag, o tal vez me esté pasando el efecto del té, pero se me llenan los ojos de lágrimas. Me los seco y miro el callejón, esperándolo. Pero no se ve nada. No está allí. Lo imagino dirigiéndose a un lugar donde su amor sea correspondido, y su calidez, valorada. Yéndose para siempre. De pronto una bicicleta choca contra mi pierna derecha; dejo caer la llave. Allí está, después de haber rodeado el edificio, el complejo. Riendo en voz alta, con los pies plantados en el suelo, me toma de la mano y me dedica una sonrisa radiante.

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fabiana soledad

hola es excelente y emotiva la nota ya que se puede hablar diferentes idiomas, pero el amor incondicional se entienden en cualquier lengua

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ELIANA GABRIELA

llega al corazon

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Silvia Teresa

.. LA NOTA YA LO DICE TODO.. UN NIÑO DE LUZ..UN EJEMPLO DE AMOR.. .. QUE, CON LA BENDICIÓN DE DIOS, SEA SIEMPRE UN SER FELIZ, ENFRENTANDO LA VIDA CON SU ALEGRÍA Y VALENTÍA. .. UN INMENSO ABRAZO PARA ÉL Y PARA LA FUNDACIÓN RUANDA.

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Andrea Cecilia

Hermosa historia, me encantó.

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Alejandro

buena historia

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Maria Cristina

bellisimo relato

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ROSA

muy bueno!

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Guillermo

Hola!... muy buena historia, y bien relatada!...nunca dejaremos de sorprendernos de la capacidad humana, tanto para el bien como para el mal!...

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claudia alejandra

Muy linda historia!!

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Lucía

Que maravilloso!!!! el trabajo les da todo a aquellos que no tienen casi nada. Si nosotros lo tomaramos igual, asumiriamos que es tan agradable trabajar y ganarse el salario, a no esperar que te regalen el pan de cada dia, todos los días... me encanto la nota.

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Diamela

Qué hermosa historia!!!!!!!

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Nancy Shirley

Emocionante la historia. Cuan agradecidos que tenemos que estar a Dios por las cosas que tenemos, cuando talvez a nuestro lado estan pasando tantas cosas malas como las de este chico. No tenemos que ir muy lejos para ver lo que en realidad pasa a nuestro alrededor.

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Elva Natalia

¡Que historia! Pobre madre y pobre jovencito, cuánto daño ocasionan las guerras y personas desalmadas. Ojalá Jean- Paul a pesar de las circunstancias en que nació pueda superarse y siga siendo la gran persona que muestra ser hasta el presente y los daños inconscientes que ha sufrido no lo cambien.

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graciela

!!Hermosa historia !!

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Graciela

Muy buena historia.

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Sara Viviana

Me encantó esta nota, ya que se puede hablar diferentes idiomas, pero el amor incondicional se entienden en cualquier lengua

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Milagros

Muy linda nota.

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juan ramon

Es excelente la nota en la qiue vemos que el amor soluciona muchos problemas y que con voluntad la diferencia de idiomas se solucionan.

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Maria

Gran historia. Muy lindo para compartir‼

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Maria Cristina

Me encantó esta historia.

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marcelino

una conmovedora historia, sin golpes bajos

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LUIS

DEBE HABER MUCHAS HISTORIAS PARECIDAS EN ESAS TIERRAS QUE NADIE QUIERE ENTERARSE QUE EXISTEN, VEO NUESTROS JOVENES CON TANTO TIEMPO Y CON TANTAS COSAS, SI CADA UNO DONARA UN SEGUNDO DE SU TIEMPO TODO SERIA POSIBLE. GRACIAS

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lorenzo mauricio

hermosa hitoria

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Elias Facundo Daniel

Conmovedora historia .

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eva

Muy conmovedora la historia

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leonor beatriz

Coincido, conmovedora y seguramente muy repetida en varias partes del mundo.

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Ana Maria

Hola, una historia muy linda.-

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Olga

MUY TRISTE ,SIN PALABRAS

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Silvia Edit

es muy triste , conmovedora

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dario oscar

SIN PALABRAS Y A LA VEZ MEMORABLE, PARA QUIENES SE RINDEN ANTE CUALQUIER PROBLEMA.

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Karina

Muy emotivo...... todos tiene una mision en la vida y este niño de demostrar que la alegria y buena predispocision puede ser la cura de todod

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Fernanda Victoria

excelente y conmovedora.

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natalia

Conmovedora!!! Muy linda nota

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Romina

muy interesante, gracias!

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Alicia Lidia

Qué dura esta nota, un horror, pero me alegra la esperanza de esa madre

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jose luis

buenisimo

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JAVIER DANIEL

Conmueve esta historia.

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Maria De Las Mercedes

Es muy emotiva la nota.

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Pablo

Excelente historia

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teresa beatriz

esta historia me emociono hasta las lagrimas!q niño admirable q no conoce de rencores ni odios,ojala hubiera en este pais mas gente como el...

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Laura

Emotiva nota.

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Dany

Esta historia es verdadera?¿ Wow! Porque saber que hay personas así iluminan el día!

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Cristal

Muy emotiva la historia!!!!!!

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gisele amalia

preciosa historia.

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gisela

reebok

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coronel

hermoza nota

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Patricia Liliana Noemi

hermosa nota me encanto!!

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maría belen

muy limdo

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maría belen

muy limdo

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