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Este barco colosal se desliza suavemente por los mares, pero para mantenerlo limpio, en orden y con el rumbo correcto, hace falta un ejército de personas.

17:15 h. Es una fría tarde de mediados de noviembre y la oscuridad comienza a envolver Southampton Water, la estrecha bahía que conecta uno de los puertos más activos del Reino Unido con el canal de la Mancha. En la punta norte de este brazo de mar, el Queen Mary 2, de 148.528 toneladas, ha soltado amarras y se dispone a dar un giro.

Desde un ala del puente de mando, de 49,5 metros de ancho, el capitán Chris Wells da las órdenes.
—Enciendan propulsores —le indica al oficial tercero, Ned Tutton.

Una de las tres hélices transversales de proa empieza a empujar de costado la nariz de la gigantesca nave.

—Propulsores Azipod, 90 grados hacia dentro —dice Wells, quien se da vuelta y recorre con la mirada el barco, tan alto como un acantilado.

Curiosos, los pasajeros asoman la cabeza desde sus balcones privados. Por debajo de la línea de flotación, dos de cuatro hélices timón, de 260 toneladas cada una, empiezan a empujar la popa y a alejarla del muelle. En pocos minutos, como la aguja de una brújula descomunal, el Queen Mary 2 ha girado sobre su propio eje y está en marcha. Su siguiente parada es la ciudad de Nueva York.

Con 1.250 tripulantes y 2.777 pasajeros a bordo, el QM2 ha iniciado su vigésimo octavo viaje transatlántico del año.

El buque insignia de la célebre compañía naviera británica Cunard está repleto. Desde que entró en servicio en 2004, se ha llenado completamente en casi todas sus travesías, incluidas las circunnavegaciones del planeta, de tres meses de duración.

Esta supernave ha paralizado varias ciudades. En su viaje inaugural, 25.000 personas salieron a verla en Cherburgo, Francia; atrajo a otras 100.000 en Hamburgo, Alemania, y en 2007, los ómnibus de conexión al barco quedaron atrapados en un embotellamiento vial en Sydney, Australia.

18:00 h. En los 1.310 camarotes privados, los pasajeros se es-tán vistiendo para la cena, que esta noche será formal. A los británicos les encanta, pero, según la hostess Freda Singleton, “muchos estadounidenses piensan de otra manera, y les parece bien presentarse con campera y pantalones informales”.

En la cubierta 1, el doctor Jacques Badenhorst, uno de los dos médicos del barco, consuela a una mujer británica de más de 60 años cuyo esposo se enfermó varios días antes de partir. Esperaban que mejorara a bordo para disfrutar del viaje, pero de repente empeoró. Badenhorst, oriundo de Sudáfrica, confirma el agravamiento de una afección pulmonar que requerirá tratamiento en un hospital. Entonces llama al puente de mando.

—Necesitamos evacuar a un enfermo —le dice a Wells.

Pronto, una lancha salvavidas es enviada a atender la emergencia desde Portsmouth, a 28 kilómetros de distancia. Media hora después, se detiene junto al transatlántico. Los socorristas suben a bordo y trasladan al enfermo en camilla hasta la lancha. Luego de una hora, ya está hospitalizado en Portsmouth.

20:45 h. Empieza el segundo servicio de cena en el Restaurante Britannia, que cuenta con 1.347 sillas y es idéntico al salón del Britannia, el primer barco de Cunard, de 1840. Nadine Le Clos, una moza mauriciana de veintitantos años, camina entre las seis mesas que le toca atender. Sonriendo, entrega una carta de vinos y el menú a los seis comensales de una mesa. Las entradas de hoy son crema de brócoli y queso azul con echalottes, consomé de carne con tallarines y hierbas finas, caracoles a la manteca, vieiras y mousse de salmón con caviar.

—Pruebe el filet chateaubriand con salsa bernesa, señor —sugiere Nadi-ne—. Va bien con el vino que pidió.

En este viaje de seis noches, los pasajeros consumirán 36.000 huevos, 2.500 kilos de carne de vaca, 10 kilos de caviar, 700 kilos de langosta y 30.000 bolsitas de té.


22:45 h. Un vals de Strauss resue-na en el suntuoso Salón de la Reina, donde trabajan seis caballeros muy elegantes. Uno de ellos, Ian Sharp, de 69 años, invita a bailar a una mujer sentada cerca de la pista.

Cinco años antes, un representante de Cunard llamó a una escuela inglesa de baile para preguntar si algún instructor varón estaría interesado en trabajar en un barco. Sharp viajó a Londres, donde hizo una audición y lo contrataron. A cambio de un boleto de avión y un camarote, ahora baila con las pasajeras. Estos caballeros tienen que ser solteros, y casi todos están jubilados. Sus reglas son: siempre tener buenos modales, y jamás emborracharse, entrar en el camarote de una mujer, ni tener aventuras amorosas a bordo. Pero ¿llegan a ocurrir este tipo de relaciones? “Por supuesto”, dice Sharp. “En Nueva York voy a ver a una dama a quien conocí en un crucero anterior”.

De hecho, algunas de estas relaciones terminan en matrimonio. John Weir, un colega de Sharp, dice que un hombre australiano que bailaba en el Queen Elizabeth 2 —barco ya retirado— hace poco se casó con una mujer a quien conoció a bordo. “Si guardáramos todos los números que nos dan, podríamos llenar una guía telefónica”, afirma.

9:00 h. En una esquina de la cubierta superior, Dayle Mercado, el encargado de las mascotas, acaba de dar de comer a siete perros —entre ellos un collie y un cocker spaniel— y dos gatos.

Al igual que muchos de los otros barcos de Cunard, el QM2 permite a los pasajeros llevar mascotas; la tarifa varía entre 300 y 500 dólares por animal, dependiendo de la duración del viaje.

Dentro de la perrera, Ann Hayes, de Carolina del Norte, está sentada con sus dos mascotas sobre la falda: Silo, un perrito mestizo de 13 años al que rescató de un refugio de animales y que ha hecho cinco travesías con su dueña, tanto en el QE2 como en el QM2, y Hamish, un salchicha miniatura de cuatro años. Ann y sus perros pasan parte del año en Escocia y parte en los Estados Unidos. “Mis bebés tienen sus propios pasaportes”, dice.

10:30 h. Robert Howie, gerente de alimentos y bebidas, está en su oficina revisando su correo electrónico. El encabezado de uno de los mensajes dice “Sopa fría”. El supervisor principal recibió la queja de un pasajero sobre las entradas de la cena del día anterior. Howie llama al jefe de comedor y acuerdan medidas para evitar que el incidente vuelva a ocurrir.

11:00 h
. El Teatro Royal Court se ha convertido en una capilla. Más de 50 personas asisten a la misa que todas las mañanas oficia Frank Glynn, sacerdote católico de 64 años oriundo de Boston, quien se unió a la travesía como voluntario y es uno de los varios representantes de las principales religiones del mundo que celebran oficios a bordo. Glynn saluda y conversa animadamente con su comunidad temporal. Hay quienes desean renovar sus votos matrimoniales; mañana, el sacerdote celebrará una ceremonia para 13 parejas. Otras personas que perdieron recientemente a un ser querido acuden a él en busca de consuelo. “Hoy estuve hablando con unos padres que perdieron a su hijo único”, dice. “Me confiaron su dolor”.

11:45 h. En el Bar Champagne de la cubierta 3, dos mujeres de edad madura toman café y ven pasar a la gente en silencio. La hostess Freda Singleton se acerca a ellas.

—¿Qué tal, señoras? —las saluda—. ¿De dónde son?

Pronto, ambas conversan animadamente con Freda sobre su hogar, en Leeds, Inglaterra. La hostess las anima a asistir a las clases de tejido y doblado de servilletas, y luego sigue su camino. “Mi tarea es crear todas las oportunidades posibles para que los pasajeros se conozcan”, explica. Freda recuerda a una pareja de hombres que llevaban un oso de peluche por todo el barco. “Era como su bebé”, comenta. En este viaje, otra pareja masculina viaja con su poodle gris y un montón de accesorios para mascotas.

—Nuestro perro tiene más joyas que Liberace —le dicen a un periodista de una revista sueca sobre animales.

Los animales son un motivo común de excentricidades a bordo. Hace algunos años, una mujer neoyorquina que iba a viajar sola en un crucero de 110 días alrededor del mundo en el QE2 reservó dos camarotes contiguos. La tripulación se sorprendió al verla llenar uno de ellos con una colección de juguetes y animales de peluche. Pegó fotos de perros en las paredes, y en el pasillo puso un plato para perros y un hueso de goma. A la hora de la cena, pidió que colocaran una silla junto a la suya para uno de sus juguetes, a pesar de que era la mesa del capitán. “Me gusta viajar con mis amigos”, dijo con la mayor naturalidad.

David Stephenson, gerente de hospedaje del QM2, cuenta que el fallecido actor Charlton Heston solicitó una competencia de tiro al plato con escopeta a bordo del Pacific Princess. “Fue algo memorable, porque le gané”, dice Stephenson. En otra travesía, un miembro de una familia real asiática pidió una silla que le permitiera estar a mayor altura que los demás comensales durante la cena. “Le dimos un almohadón”, recuerda el gerente.

13:30 h. En el Salón de Iluminaciones, Jeff Tall, ex comandante del servicio de submarinos nucleares de la Marina Real Británica, se dispone a dar una charla sobre el papel de los submarinos alemanes en las Guerras Mundiales. Tall, el astrónomo Alastair Gunn y el experto en vinos John Taylor son tres de varios conferenciantes invitados para entretener e ilustrar a los pasajeros.

14:00 h. El Atlántico norte adquiere un tono gris bajo el cielo nublado. En su camarote, Pam Zirkle y su madre, Peggy, se sienten relajadas luego de un tratamiento de belleza en el Club Spa Canyon Ranch. No es una sensación nueva para ninguna de las dos. “En los últimos 30 años hemos viajado en varias naves de Cunard”, dice con cierta modestia Pam, una rubia de Baltimore. Ella y Peggy, que desembarcaron del último viaje del QE2 el 11 de noviembre de 2008, pocos días antes de subir al QM2, han pasado cada una más de 1.500 días en cruceros de Cunard, lo que entre las dos representa más de ocho años en el mar. “Por lo general hacemos cruceros de entre 50 y 90 días”, explica Pam. “Hemos viajado desde 1980, sobre todo en el QE2, y jamás nos aburrimos. El personal es lo que más nos gusta. Los consideramos nuestra familia”.

14:30 h. Junto a la pileta contigua al Bar Pavillion, Chris McKay, australiano de 37 años, limpia sus anteojos mientras conversa con un pasajero estadounidense que está tomando un trago después de almorzar. McKay ha sido barman del QM2 desde 2004, donde conoció a una colega checa, Sarka, y se casó con ella un año después; desde entonces recorren juntos los mares. Según McKay, los romances son comunes entre los empleados de los bares del barco. “El año pasado había seis parejas casadas en el equipo de bares, y todas se conocieron aquí. Yo creo que es el alcohol”, bromea.

Contando las propinas, los mozos y otros empleados de los bares pueden ganar hasta 3.575 dólares por mes. Jason José, barman filipino de 35 años y padre de dos chicos, gana en el QM2 lo mismo que un vicepresidente ejecutivo de un banco en Manila. “En este barco trabajan abogados, contadores e incluso ingenieros aeronáuticos filipinos”, afirma.


15:30 h. El viento ha arreciado un poco, y una llovizna salpica las ventanas de los camarotes. Algunos pasajeros que pasean por la cubierta, de 620 metros de circunferencia, se detienen para admirar a un grupo de delfines a estribor.

Abajo, en la cubierta 5, el camarero Argie Anova acaba de reiniciar sus tareas luego de la siesta vespertina: un descanso de 90 minutos en la mitad de una ardua jornada de 16 horas, durante las cuales debe limpiar y hacer las camas de 15 camarotes y recoger la ropa para la lavandería. Infatigable, saluda a todas las personas que encuentra en el pasillo con una sonrisa y un afable “buenas tardes”.
Anova, de 35 años, cambia las sábanas, saca los cubrecamas y deja chocolates sobre las almohadas, junto con el programa de actividades del día siguiente. El resto de su tiempo lo ocupa en “tareas secundarias”, como limpiar ventanas y balcones, llevar la ropa sucia a la lavandería y ordenar despensas, casilleros y pasillos. También ayuda a los pasajeros en emergencias médicas, y a los discapacitados en sus camarotes especiales.

Pero no se queja. Ha trabajado en cruceros en Asia y Hawai desde 1996, y en este viaje lo acompaña su esposa, Joy, también camarera, a quien conoció en Hong Kong. Su contrato por nueve meses está a punto de vencer, y después pasarán 60 días de descanso con sus dos hijos, que viven con sus abuelos en Cebú, Filipinas. “Cuando estoy lejos de mis hijos, considero a los pasajeros como mi segunda familia”, comenta Anova.

16:00 h. David Pepper, el director de espectáculos del QM2, está reunido con los 15 bailarines y cantantes del elenco. De pie sobre el escenario del Teatro Royal Court, de tres pisos y 1.094 butacas, todos jadean y transpiran después del ensayo para la función de esta noche: Rock en la ópera.
—¿Están listos, entonces? —les pregunta el director.

“Hacemos que todos se muevan lo más rápidamente posible después de la primera función, para poder empezar la segunda a las 22:45 en punto”, dice Pepper, ex instructor físico de la Marina Real Británica.
El lujoso Teatro Royal Court cuenta con un equipo de alta tecnología valuado en unos 30 millones de dólares, y se equipara a casi cualquier otro teatro de la famosa zona West End de Londres, dice Pepper. Sin embargo, aquí la función no siempre continúa: si el escenario se mueve mucho a causa del mar agitado, los bailarines corren el riesgo de lesionarse, así que se les da la noche libre.

16:30 h. En el Restaurante Britannia, David Stephenson, el gerente de hospedaje, discute la disposición de las sillas con el jefe de comedor. Está ansioso por compartir la cena de esta noche con los pasajeros invitados a la mesa del capitán y los oficiales principales. “Uno se encuentra en medio de ninguna parte —dice—, pero se siente en el centro de todo, disfrutando de una fantástica cena y un servicio maravilloso. Es algo mágico”.

Stephenson recuerda un almuerzo ofrecido al ex presidente George Bush padre y su esposa, Barbara, en la bahía de Boston. Para ayudar a los agentes a mantener la seguridad de la pareja, el personal de servicio colocó una mesa para los Bush en el puente de mando, donde comieron langosta, ensalada y tarta de limón.

El enorme barco sigue su curso, envuelto en las primeras sombras de la noche. En el puente de mando, Chris Wells se sienta para descansar los pies unos minutos. El capitán de un transatlántico es más que un simple marino. Las leyes marítimas internacionales le confieren poderes ejecutivos, entre ellos, autoridad para encerrar bajo llave a los pasajeros revoltosos y casar a parejas de enamorados.
A Wells, quien empezó su carrera en los años 70 en buques cisterna de la compañía petrolera Shell, le parece un privilegio ser el capitán del QM2. En 2002 viajó a Francia, donde pasó 18 meses con el equipo de construcción y aportó ideas sobre cada aspecto del diseño. “En un sentido muy real, considero al Queen Mary 2 mi barco particular”, expresa.

 

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marta

Linda nota, interesante!!

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Gabriela Alejandra

¡¡¡¡Que locos!!!!

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Jorge Nelson

Lindísima nota y me gustaría poder ver fotos!

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MARIELA

CUANDO LEO O MIRO EN TELEVISIÓN NOTAS SOBRE ESTOS BARCOS GIGANTES, RECUERDO LA SERIE DE LA QUE ERA FANÁTICA CUANDO ERA CHICA: "EL CRUCERO DEL AMOR", CON EL CAPITÁN STUBING Y SU HIJA, Y JULIE, LA DIRECTORA DEL CRUCERO. POR SUPUESTO, EN BLANCO Y NEGRO Y EN UN TELEVISOR SIN CONTROL REMOTO...

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Maria Alejandra

Mi marido y yo somos fanáticos de los trasatlánticos, en especial del RSM TITANIC, aparte de coleccionar libros y demás sobre sus existencias...NOS ENCANTÓ!!!!!!! Gracias por este espacio y la nota

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Carlos Alberto

Me pareció excelente la nota, sobre todo porque se le da trabajo a mucha gente

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Miriam

debe ser una experiencia fabulosa!!! a quien no le gustaria vivr una aventura como esa.

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Blas agustín

Inmejorable relato de la navegacion y vida a bordo de un transatlántico. Me hubiera gustado que se explayaran algo sobre la tripulación.Que son los que esa ciudad flotante funcione,los que atienden las calderas ,las maquinas y generadores para toda la gran cantidad que se usa.Los de las cocinas,lava

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Débora

me encanto

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angel

Muy buena la nota, especialmente en el anecdotario y en las explicaciones de la vida a bordo.

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ROSA

que lindo, me encantó.- Pero prefiero la tierra!!!!!!!!!!

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virginia

que maravilla!PERO SOY conciente que no es para mí es para otro nivel económico pero que lindo sería realizar un viaje así ESPECTACULAR

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alexandra sofia .

muy lindo,creo que nunca viajaria en él xq soy pobre

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Omar

Katrix, yo si, por supuesto no lo hare en este pero dentro de 5 años cumplimos las bodas de plata con mi mujer, y nos tenemos prometido un crucero. Pero, solo si Dios quiere

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graciela

QUE BUENO Q SERIA VIAJAR EN UN CRUCERO NO PIERDO LAS ESPERANZAS

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Rodrigo Gastón

¡¡¡¡¡¡HERMOSO!!!! quienes tienen un alto poder adquisitivo que los disfruten, ya que cuando nos v amos de este mundo NO LLEVAMOS NADA, los que no tenemos posibilidades nos conformamos leyendo.

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Noemí

Maravilloso!! me encantaría hacer un crucero.

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fabio raul

muy vuena la nota

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ADRIANA ALEJANDRA

¡¡¡ QUIERO IRRRRR!!!

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Carolina

Maravilloso viaje......

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alexandra sofia .

tatolor yo hablo x mi misma,si vos podes suerte la tuya,al final aca no podes decir nada,que siempre tiran mala onda,o se ponen de acuerdo para bardearme a mi,pareceria eso.igual todo bién,se necesita mucha plata para viajar y suerte el que puede realizar ese sueño.cariños a todos

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Deborah

hermoso, vi esta nota en la revsta de este mes y me quede fascinada con este crucero...

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greta

GRACIAS A TODOS LAS PERSONAS QUE CONFORMAN "ESTE BELLISIMO MUNDO QUE ES "LA REVISTA SELECCIONES"!!!!!!!. ME HAN PERMITIDO , DESDE MI LUGAR, VIAJAR.....CONOCER Y ADENTRARME EN UN MUNDO HOY, ALGO DESCONOCIDO POR MÍ EN EL QUE QUEDÉ FASCINADA POR CADA DETALLE BRINDADO EN ÉSTA NOTA"! CON TODO CARIÑO G

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natalia sabrina

con estas notas, uno sale de este mundo tan acelerado donde vivimos.... yo me imagine viajando en este barco.....

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Karina

que hermoso! pero hay que tener bastante cash no??

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graciela

Nos encantaria hacer un cruzero ¿ PERO HABRA DESCUENTO,PARA UNA PAREJA DE JUBILADOS,QUE GANA LA MINIMA ?

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Liliana

durante muchisimo tiempo, con mi esposo, quisimos viajar en un crucero. Este año, ahora, primer quincena de febrero (2010) pudimos concretarlo. no volveria a viajar en crucero, nunca! la superpoblacion arriba del barco es soberana. la cantidad de gente, no permite que un viaje de estas caracterist

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graciela yolanda

es un sue;o que me gustaria cumplir antes de morir viajar en un barquito de este tipo .....cuando qiueran me regalan un pasaje siiiiii?????

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Lilian

El mar es mi debilidad dado que crecí en un país y ciudad donde el mar es parte de nuestra cultura. Y si...uno de mis sueños que más desearía hacer realidad es viajar en un crucero pero quien sabe si ésta vida me permitirá lograrlo. Me imagino que debe ser una experiencia magica!

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Mario

Muy buena nota!!! Excelente !! Es mi sueño hacer un viaje asi !!

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sole

me encantaria irme de viaje en crucero..

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Melina

Me dieron ganas de irme de viaje a un crucero jejej

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daniel

porque no hacen un sorteo en un crucero aunque mal no sea por el Tigre, pero debe de ser muy lindo almorzar y dormir en esos mastodontes

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Graciela

No estoy de acuerdo con Liliquijano , hice varios cruceros en mi vida y fueron placenteros por eso con mi esposo repetimos la experiencia cada vez que podemos.

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Angelina

ME GUSTA SABER DE VARIADAS EXPERIENCIAS EN TIERRA,AIRE O AGUA; YA QUE MI CARRERA ESTA ORIENTADA AL TURISMO. ASI APRENDO QUE LAS PERSONAS PERCIBEN COSAS DIFERENTES EN UN MISMO LUGAR. Y YA QUE NO PUEDO ESTAR EN TODAS PARTES, CON SUS NOTAS, PUEDO SONDEAR MUCHAS HISTORIAS. SIGAN ASI GRACIAS

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Melisa Viviana

Muy buena la historia, me encantaría hacer un viaje así, pero primero prefiero conocer todos los lugares de mi bello país. El año pasado viajé a Mendoza y me pareció una provincia llena de encantos. Sigan así con las notas.

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Miguel Angel

El relato es muy bueno.Tengo cosas pendientes en mi vida. como es el tiempo necesario para viajar, todavía no conozco muchos lugares de esta pródiga tierra...,tan inmensamente bella. La otra cuestión es que el Mar me facina,me encanta, me produce un encantamiento especial,fuí al puerto haber estos i

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maria

HOLA A TODOS !!!!!! QUIERO IR YAAAAAAAAA !!!!!!!! UN VIAJE EN UN CRUCERO DE ESTOS...DEBE SER ALUCINANTE GRACIAS POR HACER ESTAS NOTAS,AL MENOS SOÑAMOS

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marina

HOLA::::: YO TAMBIEN QUIERO IR YA!!!!!! MUY BUENA NOTA,

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delia elvira

que bueno viajar en un crucero

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daniel antonio

Es algo maravilloso, no deja de causar asombro, por todo lo que uno ve leyendo sobre este articulo, colosal, no hay otra forma de describirlo, el problema que no todos podemos darnos este lujo, de viajar por los distintos mares de nuestro mundo. Excelente nota.

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Romina

un sueño!!

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nolberto aristobulo

quiero trabajar ahi!!!!! un sueño . quiero ir!!!!

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elsa

Es espectacular....!!!! desde la atención, la organización, y la diversion es INCOMPARABLE...!!!! Saquen bien las cuentas y considero que no es mucho mas caro que irte de vacaciones a alguna playa. Debes tener en cuenta que cuando subes al barco de alli en mas ya tienes todo pago (menos bebidas alc

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elsa

Es espectacular....!!!! desde la atención, la organización, y la diversion es INCOMPARABLE...!!!! Saquen bien las cuentas y considero que no es mucho mas caro que irte de vacaciones a alguna playa. Debes tener en cuenta que cuando subes al barco de alli en mas ya tienes todo pago (menos bebidas alc

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Ricardo Luis

Uno ya se imagina que en barcos de ese porte trabaja mucha pero mucha gente, igual, leer estas historias siempre me asombra, al darme cuenta todo aquello que está "en movimiento" en estos barcos, toda la gente que hay detrás de lo que uno ve, toda la silenciosa labor que implica...

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Mariana Edith

Muy buena nota !

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Rodrigo Gastón

Muy lindo ¡¡¡¡¡¡INALCANZABLE PARA MI BVOLSILLITO!!!!!!!!!!!!!!

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juan antonio

un empleado argentino debe conformarse con leer y soñar, fantástica nota

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juan antonio

un empleado argentino debe conformarse con leer y soñar, fantástica nota

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Olga Edith

Indudablemente hay otra vida!!! Qué hermoso debe ser realizar un viaje en ese castillo flotante!!! Gracias a Dios que Uds. nos lo cuentan y de alguna manera lo vivimos!!! Dejando esto de lado,una nota imperdible muy, pero muy interesante!!!!

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vanesa

ahh q increible no?

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jorge luis

muy buena nota, pero inalcansable para uno poder viajar en un barco de ese tipo y mas aun interesante las historias que pasan ahi,

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sebastian

es el barco mas grande del mundo?

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ruben

ME GUSTARIA HACERME UN CRUCERO EN ESE ENORME BARCO SERIA UNA LINDA EXPERIENCIA

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Alicia

Leer esa nota fue como estar viajando realmente! Mi sueño es alguna vez hacer un viaje en un crucero, pero la parte económica lo impide.- De todas maneras, nada ni nadie me impide soñarlo ¿no?

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Elvis G.

El dia de hoy ha sido uno de los mejores para mi en el uso de la internet. no sabia que podia que podia tener acceso a la mejor revista del mundo " las selecciones del readers digest" el articulo que he leido me parece estupendo , como todos los de esta revista . seria muy bueno que el señor me

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susana

Bienvenida....ereinoza....¿yo no pierdo la esperanza de algun dia hacer un crucero?por supuesto en uno mas chico...espero que tu tambien...

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carina

SI ME GANO EL PREMIO MAYOR EN DICIEMBRE ME VOY A CRUCEREAR EN EL QUEN MARY II.

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pamela

Muy linda la nota, me recordó a los viejos nùmeros de Selecciones que leìa de chiquita.

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Marcela

Excelente la nota.

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Luis Alberto

Muy buena la nota, me gustaría poder viajar en el, no faltará la oportunidad

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Claudia

muy buena la nota

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argentina

Algùn dia cumplirè mi sueño de hacer un viaje como el que describe esta excelente nota.

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greta

REALMENTE, FUE COMO ESTAR ALLÍ......."EN ÉSTA CIUDAD DE LUJO......FLOTANTE"!

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silvia

La verdad es lindo a veces dejarse llevar en este viaje imaginario.Porque la rutina y el stress de todos los días, nos hacen olvidar que existen este tipo de placeres hermosos.

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Ana Beatriz

Espero algun dia estar ahi

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Norma

muy buen articulo

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liliana

que lindo para disfrutar de un viaje

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elvio

muy buena informacion.......gracias

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Cristian Eduardo

...cuanta imaginacion se me vino! ..algun momento se puede dar un viaje asi, no hay que perder la esperanza

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Sergio Daniel

espero tener algún día el dinero suficiente para hacer un viajecito en este gigante de última puede ser laburando

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Robert Alex

he viajado 2 veces por crucero con mi esposa, creo que es la mejor inversión para salir de vacaciones porque se viaja mucho y las experiencias son muy estimulantes y también es muy cómodo y placentero ya que estas en un barco que en realidad es un hotel 5 estrellas, nunca estas en un mismo lugar y

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Angel

Realmente majestuoso, maravilloso, el viajar en un crucero y con la tecnología de ahora . es de imaginar un viaje seguro, ojalá alguna vez pueda cumplir éste sueño.

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Sara Elisa

Esta nota me pareció muy buena, ya que me encanata el mar aunque nunca he viajado en un crucero, pero tengo muy buenas opiniones de amigos los cuales me cuentan de estos viajes. Espero algún día conocer o viajar en uno de estos.

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M Elizabeth

Qué lindo!!! Me encantaría viajar en ese crucero.

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Liliana

excelente

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Antonio

Muy buen artículo sobre los cruceros

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Alicia Raquel

me gustaria mucho viajar en ese crucero ojala pueda alguna vez cumplir ese sueño

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Jorge

Qué lejano mundo!!

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Fernando

Leí este articulo en una de las revistas de 2010, creo que es la edición de marzo, impactante sus historias, sigan así. 10 puntos!

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susana

Tuve la suerte de hacer un crucero,maravilloso es como estar en un hotel de lujo ,una muy linda experiencia.

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ELINA VELIA

Qué hermoso viajar en semejante nave!!! Mi madre tuvo la gran suerte de viajar a Sudáfrica hace muchos años en la Línea del Federico "C". Su travesía duró 27 días. Bellísimo viaje el que tengo en fotografías captadas por ella. Qué lejos que queda para muchos de nosotros disfrutar algo semejante,

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Marlene

Buenisimo...

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gisele amalia

GRANDIOSO

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eddy irene

Exelente nota debe ser hermoso poder ir a un viaje asi

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Arturo Alejandro

Muy bueno,

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jorge

un paraiso flotante , un placer ...!

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natalia

Que bello, espero tener la oportunidad de navegar alguna vez, debe ser fascinante!!!

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jose luis

Es también el transatlántico más grande, más lujoso y caro construido en la historia marítima. El Queen Mary 2, el mas grandioso de los liners de nuestra epoca. Ya saludado como el mas grande centro de vacaciones del planeta con 14 bares, 10 lugares de restauracion, 5 piscinas y el primer planet

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Alicia Lidia

Fantástico! Me encantaría viajar allí

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gisele amalia

me encanto... esta es la mejor sección de selecciones

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gisela

h

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Patricia Liliana Noemi

Emocionante historia!!!!

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Arturo Alejandro

Buena

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Dennis

Bueno

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