259 asombrosas especies de Aves esperan al ecoturista esta primavera 259 asombrosas especies de Aves esperan al ecoturista esta primavera

Donde el tiempo corre verde: Apenas a 35 kilómetros de las Cataratas del Iguazú, un trozo de inusual selva de tacuruzú, un salto y 259 especies de aves esperan al ecoturista.

La pandemia y la consecuente “cuarentena fue una piña en medio de la cara con rotura de tabique y maxilar incluida”, asevera Juan Manuel Zorraquín, titular de la Reserva Privada Casa Bemberg. Ni bien lo dice, agrega de inmediato: “No sé si se puede poner en la nota, pero quedamos casi al borde del KO, hablando en términos del boxeo”.

La plenitud, efervescencia, la vitalidad del bosque atlántico (que es a ese ecosistema al que pertenecen las 356 hectáreas del lugar) o Selva Misionera, parecen desmentir que exista problema alguno. De hecho, la impresionante cantidad de 259 especies de aves lo habitan o pasan por ahí. Pero, la persistencia de la Reserva Privada Puerto Bemberg depende mucho de la afluencia de viajeros y ecoturistas a sus dos ámbitos: la Posada Puerto Bemberg y Casa Bemberg (la primera solo recibe grupos y la segunda acepta reservas individuales).

Zorraquín recalca que, justamente, el ser un espacio de protección del medioambiente originario “es una diferencia cualitativa en relación a otros establecimiento del área de influencia de Cataratas del Iguazú. Nuestra reserva se destaca por ser una selva de guatambú y laural y tiene una fuerte masa boscosa de tacuruzú (Guadua chacoensis) muy particular e importante, ya que hay un bloque de unas 89 hectáreas” de esta especie que, “normalmente se da en racimos y no en una forma más continua”.

Además, está la historia.

259 asombrosas especies de Aves esperan al ecoturista esta primavera

Casa Bemberg propiamente tal empezó a construirse en el año 1925, sobre las barrancas del río Paraná, cuando Otto y Federico Bemberg se instalaron en el lugar de la mano de su empresa, SAFAC, dedicada al cultivo de la yerba mate. Esta tarea se dejó de lado en 1978, para pasarse a lo forestal, “que estuvo vigente hasta el año 2003. Luego, nos desprendimos de la parte forestal, para quedarnos únicamente con lo que hoy es Reserva Puerto Bemberg y el área de Capilla y Hotel”, rememora Zorraquín. Desde el 2008, al pasar al ecoturismo, se ha estado realizando “un proceso de recomposición del ambiente muy fuerte”. Aunque, “cabe destacar que había 199 hectáreas de un lote que nunca fueron desmontadas, y hoy es la zona intangible de nuestra reserva”, agrega. 

259 asombrosas especies de Aves esperan al ecoturista esta primavera

Huella de carbono

Para quienes la visiten, a partir de septiembre en adelante, se ofrece “vivir una experiencia de selva, conjugado con un lugar con historia y muy cerca de las Caratas del Iguazú”, explica. Además, “tenemos la convicción que el lujo está en la experiencia y en lo auténtico, con un servicio de excelencia”. 

La reserva posee un salto en su interior. La Casa Bemberg misma está a 800 metros de él: Salto Guatambú, ubicado al final de un sendero, donde se puede descansar o tomarse un baño. Más lejos se encuentra el Salto Yasí, 10 k río arriba por el Paraná. “Tenemos una embarcación habilitada para realizar la navegación al Salto Yasi”. indica. También se puede disfrutar de la pesca, aunque “el río, producto de las represas y la predación, ha mermado mucho su vida ictícola. Pero todavía hay muy buenos ejemplares. Es para pescadores eximios y que conozcan la técnica”.

Los que prefieran mantenerse en tierra firme pueden recorrer el vivero de plantas nativas de la reserva, enfocado en el programa de reforestación y recuperación de las áreas degradadas, y dedicarse a plantar árboles. Lo cual, “también es una forma de mitigar la huella de carbono del viaje que realizan”, apunta el ejecutivo. Y en plan de pedalear, existen opciones: “Tenemos un circuito a las Minas de Wanda. Visitamos la mina Santa Catalina y Cía Minera. Marcos Venialgo, nuestro guía, es un eximio ciclista y es una actividad que ofrecemos”.


Maravilla Argentina: Selva Misionera

Desde que Selva Misionera se convirtió en Maravilla Natural Argentina, Zorraquín cree que hubo un cambio doble. “Primero para el misionero. Es importante valorar lo que uno tiene para poder cuidar y comercializar. Es fundamental que nos demos cuenta cuál es el valor para todos los argentinos de la conservación de la biodiversidad y el esfuerzo que hace Misiones al respecto”. Y segundo “para el mercado como producto. Creo que una de las cosas más importantes es tener el producto turístico, y de tener la selva como maravilla, con ello”.

En cuanto al futuro, Zorraquín apuesta al optimismo. “La situación es muy compleja, pero en toda crisis hay oportunidades y el sol sale todas las mañanas. Creemos que va haber una revalorización de los esfuerzos que venimos haciendo en términos de conservación y turismo, con un turista mucho más consciente y eso va a ser un diferencial para Puerto Bemberg en su conjunto”.  

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